IDEOLOGÍA DEL FIN
EL FIN DEL SIGLO
UNA NUEVA ERA SIN IDEALES
Hace tiempo leí en una revista un artículo de Adolfo Sánchez Vázquez titulado: La Utopía del fin de la Utopía. Lo recuerdo ahora con los matices de muchas otras lecturas que con el paso del tiempo la han enriquecido; el recuerdo no es exacto, más bien varía mucho. Pero esto es lo que me permite escribir sobre "La Ideología del Fin".
La incertidumbre que se ha generado después de la modernidad, se debe al razonamiento de una nueva era, que propone el derrumbe de lo que fue la base de la modernidad: fundamentalismos religiosos y filosóficos.
Hay algo que no podemos olvidar. Así desaparecieran los comportamientos humanos tradicionales, tenemos que reconocer su presencia en el pasado. Lo que hoy se construya será sobre las ruinas de estos, que no son escombro para sacar. El procurar su fin es una ideología.
La utopía de la modernidad falló. No pudo hacer realidad su objetividad empírica. Quedó sin poder refutar la utopía platónica y cristiana. La dimensión de lo posible en este mundo a manos de los ilustrados, de los hombres de ciencia, descartó el papel de la acción humana (el pensar, la iniciativa propia, la intuición natural, y la creatividad). La actividad de pensar quedó en manos de unos cuantos. Por eso se habla del fin de los ideales, porque los intereses que se buscan son para unos pocos privilegiados.
La utopía de esta nueva era es un lugar que no está "en ningún lugar". La utopía existe en otro mundo--que no es el de platón, ni el reino de los cielos cristiano--sino es el mundo de los privilegiados. Este mundo es real para unos; pero no ideal para la gran masa globalizada. La realidad de un mundo avaro no puede agotar lo ideal de los seres humanos. Un mundo sin ideales, sin metas; es un mundo sin historia, congelado--como la era del hielo--en el tiempo de los hombres que ya no piensan, que han retrocedido a la época de las cavernas, con la diferencia, de que estos no se mueven por instinto sino por una inteligencia artificial; lo que los hace más brutos y salvajes; más deshumanizados.
Hemos llegado al fin de los ideales que, más bien, es el fin de un siglo y el comienzo de una nueva era, cuya característica es la incapacidad de controlar las condiciones a favor de todos. Cuando hay una dominación de unos sobre otros, es señal del fin de los ideales.
Hemos llegado al fin de los ideales que, más bien, es el fin de un siglo y el comienzo de una nueva era, cuya característica es la incapacidad de controlar las condiciones a favor de todos. Cuando hay una dominación de unos sobre otros, es señal del fin de los ideales.
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