martes, 26 de enero de 2021

LA DESOLACIÓN DEL HOMBRE

 En cierto lugar se dijo:"No es bueno que el hombre esté sólo". 

Hay tantos hombres cuya vida no ha sido otra cosa sino un laberinto de la soledad. 

El poeta mexicano Octavio Paz nos describe con una psicología literaria la condición del ser del mexicano, como si este sentirse solo fuera la condición natural que lo distingue de los demás, y que lo hace atractivo a los ojos de aquellos, a quienes no se atreve a mirarlos a la cara. "Cien años de Soledad" de García Márquez es una obra más que nos permite percibir la soledad de diferentes maneras. Pienso que la fascinación de estas obras literarias es por varios motivos; pero señalo que es la temática de la soledad la que envuelve a los lectores solitarios. Pero ahora es angustiante ver un matiz prefabricado de la soledad al ver a las personas confinadas al encierro de la tecnología, como si la soledad fuera la nueva normalidad, y el tener un encuentro con alguien o con algunos fuera un accidente que debe lamentarse. 


La desolación del hombre ocurre cuando al sentirse acompañado se siente extraño. El arruinamiento del ser llega cuando ya no se tiene la capacidad de incluir a los otros, y se puede aislar de los demás con una velocidad portentosa, que lo aleja no sólo de las demás personas, sino del mismo mundo. El final no llega con la exterminación del entorno del hombre, sino con la aniquilación del hombre mismo, que no lo hace desaparecer, pero lo deja peor, en un estado animalesco. El desplome del hombre hace percibir el mundo sin el hombre. La desolación es la renuncia a ser protagonista de este mundo, para dejar al azar de quienes manejan los hilos del teatro que sustituye la realidad del mundo. La tierra ha quedado desolada porque el hombre es un vacío. La ruina no es un caos sino un vacío, donde ya no se mueven las tinieblas sobre el abismo, sino el hombre mismo se ha convertido en una profunda sima, que le angustia y le hace gritar dentro de si, y que le hace anhelar  subir a la montaña más alta, más alta que él.


¿Será que alguien pueda escuchar este grito de lo humano, y que se compadezca para ayudar? No podemos mostrar lo que no vemos, pero un grito desesperado de alguien que está solo no tiene sentido. Esta angustia de un grito desesperado, es la evidencia de que de algún lado puede venir la ayuda que nos libre de la ruina. La soledad debe ser un espacio con dialogo donde la palabra nos libre de la locura de sentirnos solos. Es la palabra la que debe ocupar los espacios desolados, para volver a crear las cosas que han desaparecido. El hombre se ha arruinado porque ha dejado de escuchar la poesía que está en las cosas de su entorno, y se ha olvidado de nombrar y de renombrar las cosas con esencia espiritual. Se ha perfeccionado el lenguaje al grado de autorregularse a la par con la tecnología. Un robot es la hazaña de la tecnología, pero que el hombre se autorregule de manera robotizada es la desolación del hombre. La imagen del hombre no es una anatomía de circuitos, sino de sentimientos que ningún otro ser puede igualar. La reparación del hombre desolado no necesita de la mano de un inventor, sino de su creador original; aquel que dijo al principio: No es bueno que el hombre esté solo".

miércoles, 13 de enero de 2021

La Opinión de los Leprosos

  La historia General de las drogas es un libro del filósofo Antonio Escohotado que generó un debate acalorado. Trata las cosas desde la investigación rigurosa de la historia de las drogas. En su experiencia,el autor ha tenido este estilo de investigar a fondo desde los primeros indicios; se ha enriquecido de muchos datos interesantes, cuyo mérito son las conclusiones a las que llega siempre dando luz para tomar una posición en sus interpretaciones, que en ocaciones, abordando otros temas, le han hecho cambiar radicalmente de sus propias ideas. Pero en el caso del tema de las drogas, es un análisis experimental, en el que él se ha dado a la tarea de investigar el efecto de las drogas que él consume, y  las que ha compartido con sus hijos. Este es el nudo en sus pensamientos, pues no habla sólo en base a una exhausta investigación, sino habla de su propia experiencia. Es como si un leproso nos diera su opinión de la lepra y no un médico. Es como cederle la palabra al enfermo para que nos dé su opinión. El leproso tiene un mal pero sigue siendo tan humano como los demás.  El peor dolor del leproso no es la enfermedad en sí, sino la exclusión. No debemos aislar al enfermo ni experimentar con su enfermedad, tenemos que brindarle el amor y compasión dándole la oportunidad de ser hombre; leproso pero con la capacidad de sentir y de pensar, y por lo tanto, de expresar lo esencial de su ser. Ernesto Sabato decía que era mejor ser un leproso que ser un adicto a las drogas  perdiendo lo humano.

Hay males que no matan pero alteran, trastornan, y las personas dejan de ser. Las personas drogadas quedan atadas y esclavizadas a la alucinación. La consecuencia es la pérdida de la realidad. ¿De qué sirve vivir drogado deshumanizadamente? El estar leproso, excluido e ignorado no genera la pérdida de la realidad, sino al contrario, se ve desde lejos la verdad que muchos ignoran o desechan y han quedado en el viaje de un mundo irreal. La opinión de los leprosos será siempre mejor que la de un sistema que aísla y encarcela en escuelas, hospitales, cárceles y redes sociales.

martes, 5 de enero de 2021

EL SECRETO

 La palabra secta es una arma del lenguaje ortodoxo que ha sido utilizada, más que para distinguir, para excluir a aquellos que se salen de la norma. Desde otra postura, la palabra secta en plural, ha servido para distinguir enriquecedoramente las diferentes ramas de una verdad revelada. Pero también hay un concepto escurridizo que ha penetrado en los ámbitos tradicionales y no convencionales a la vez, que van desde lo religioso hasta lo político. Es en este aspecto último, en que la secta tiene como distintivo el secreto. Tal como lo explicaba Borges, el secreto es algo que atrae por sí mismo. Nadie puede revelarlo porque dejaría de ser secreto, así que es un misterio como poder llegar a pertenecer a una secta sin poder mencionar el secreto de manera directa. A veces sin querer se menciona, aún sin saberlo, y nos damos cuenta por las diferentes reacciones de quienes saben que se ha tocado el secreto.

Sin tener un libro sagrado ni dogma la secta se organiza por un viento que mueve a las cosas y a las personas hacia una configuración universal. El éxtasis del secreto no es espiritualidad real, sino un engaño de los sentidos que meten a las personas en el gran simulacro, en el que actúan todos sin mencionar el secreto, pero como un absurdo, todos saben que lo saben.

El secreto verdadero no es sectario ni público; es una cuestión intima: esto es el secreto. El secreto verdadero podemos mostrarlo sin que nadie lo note, a menos que Dios  lo revele. Cuando aquel que estuvo en el verdadero secreto lo publica, es recompensado, y se mantiene el secreto. El secreto verdadero no puede transmitirse de cualquier forma, sino personalmente y cara a cara. Ahora no tengo ningún interés de guardar el secreto, sino quiero compartirlo; y ya que no puedo describirlo con la escritura, deseo hacerlo con la palabra oral. Predicar es mi vocación, y Jesús mi salvador, es mi secreto.