miércoles, 12 de diciembre de 2018

EL PRINCIPITO HA VUELTO

Todos necesitamos comunicarnos, expresar lo que queremos y sentimos. Tenemos la necesidad de ser escuchados. Esta es la razón por lo que buscamos un amigo. Y cuando lo llegamos a encontrar, esa persona es única en el mundo, pero cuando se va de nuestro lado nos deja nostálgicos. La nostalgia por ese amigo que se va no es trágica; todo lo que está a nuestro alrededor nos lo recuerda; y esto, nos hace felices.

Me siento transportado a ese paisaje más bello y triste a la vez, que está al final del libro "El Principito", y por eso escribo en seguida: el Principito ha vuelto. He aquí un comentario pequeño del libro de Antoine de Saint- Exupéry.

Mas que comentar quisiera preguntar, porque eso es lo que me ha dejado esta lectura: el nunca renunciar a la pregunta, tal como lo hace un niño al tratar con los adultos. La manera en que podemos enseñar a los más ilustrados es preguntándoles y contestándoles. Esto me recuerda el pasaje bíblico que habla de que Dios mismo se hizo niño para enseñar a los que se sentían sabios.

                          Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en                                   medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.
                          Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus                                         respuestas.                                                        (Lucas 2.46-47)  .

Será que el método socrático es el mismo que el de Dios; es decir, que el de los niños: el arte de preguntar. si esto es así, inquirir en las cosas de este mundo es fantástico.

El título del libro capta la atención sin vanagloria ¿Por qué no un título más ostentoso: El Príncipe valiente, El Príncipe azul o El Príncipe de un gran castillo? No, simplemente, El Principito. El diminutivo exalta la grandeza de la humildad, cualidad que muchos grandes no tienen. Su dedicatoria (A LEON WERTH cuando era niño) es genial, deja entre ver lo que se ha de desarrollar con toda plenitud en el cuento ¿Quién no ha sido niño?--pregunta-y me proyecta a mi niñez. Para recordar hay que pensar con inocencia. La niñez no es sólo cuestión de edad, sino de forma de pensar; llegamos a ser adultos con los años, pero podemos seguir siendo como niños. Esto evoca otro pasaje de la biblia.

                            De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños,                                                 no entrareis en el reino de los cielos.      (Mateo 18:3)    

El libro está dedicado a un adulto que un día fue niño, a los adultos que piensan como niños y, a los niños mismos. Pedagógicamente esta dedicatoria pone al niño en el centro, sin el egoísmo infantilista; con una correcta valoración del niño. Y no puedo evitar referirme a otro pasaje bíblico. 

                     Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos  (Mateo 18:2)

Todo comienza "cuando era niño", y el cuento se desarrolla cuando él ya es adulto pero sigue pensando, a veces como adulto y, a veces como niño. 

El dibujo de  un libro es muy claro a comparación del dibujo que hace un niño de apenas seis años. El adulto no comprende el potencial de la imaginación del niño, y no se interesa por la explicación que éste puede dar. El primer peligro que puede encontrar un niño es el tropezar por la incomprensión de los adultos. La verdadera vocación se deja a un lado para quedar esclavizado--aprendiendo otras cosas--perdiendo la visión que se tuvo de niño.

                      Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños...(Mateo18:10)

Lo racional es un pensamiento artificial que el niño no entiende--le cuesta trabajo--y el adulto no entiende el pensamiento natural del niño.

Es en la soledad--como en el desierto del Sahara--donde se puede tener un dialogo serio, sin filosofar, ni pensar de manera abstracta; simplemente, dialogar. De verdad cuanta falta  nos hace tener un amigo para platicar como el Principito. Hablar con un niño es hablar con un hombrecito extraordinario; no necesitamos de usar conceptos rígidos para que el capte y concretice. 

                   ...porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos,                                           y las revelaste a los niños.        (Mateo 11:25)

El problema es que el niño no lo hace con la vestimenta del intelectual o del científico, lo hace con humildad, sin usar el lenguaje cuantitativo; porque cuando nace no sabe contar, sólo contemplar. Extraordinaria es la condescendencia de los niños con las personas mayores, que sólo creen en lo matemáticamente demostrable. La contemplación de un niño abarca mucho más que el análisis del adulto. Nada es número para el niño; todo lo aprecia con los sentimientos. 

El mundo de los niños es tan frágil y pequeño que, hay que cuidar que ninguna raíz de amargura venga a destruir su inocencia.

El mundo de los adultos se diversifica, y cada uno vive en el suyo propio ignorando el de los demás; y desde luego, el de los niños; Sin  en cambio, el niño puede hacer el juicio más severo al mundo de los adultos. 

Los adultos han dejado de ser niños en su forma de pensar: El que se siente rey no piensa encontrar un amigo, lo que quiere es súbditos que le obedezcan, sin comprender que sin los súbditos él no es nada. El adulto orgulloso tiene el síndrome de querer mandar., así como otros lo que quieren es admiradores y aplausos; otros lo que buscan son los vicios; otros son avaros; y en fin, el mundo de los adultos cuando han dejado la humildad, es peor que encontrarse solo en el desierto del sahara. Se encuentran sin un amigo de verdad, escuchando en el vacío, el eco de su orgullo. 

La tierra está vacía de amistad; pero hay por allí, gente perdida en un desierto, que tiene un  encuentro con el hombrecillo extraordinario (el amigo). No es fácil encontrarlo, se requiere de trabajo--como dice el cuento: se requiere de domesticación--hay que hacerlo nuestro; y cuando encontramos un amigo, es como ver una flor y hacerla nuestra; y aunque halla millones de esas flores, para nosotros esa será única. Así es el amigo, uno como millones que hay en el mundo, pero único para nosotros.

Quiero decir por último que el amigo que yo necesitaba me encontró a mi. Ese Principito (amigo) volvió. Y los lazos que se han creado, me hacen pensar que nada nos puede separar. Y que si él se fue, jamás lo olvidaré, por que sé que un día volverá.


 



                                 

martes, 11 de diciembre de 2018

LA CABALA : LA TRADICIÓN ORAL EN BASE DE LA TRADICIÓN ESCRITA

LA CABALA

La cábala nos da otra perspectiva de cómo se genera el conocimiento y cómo se transmite, sin  quedar encasillada como una teoría epistemológica más, ya que, precisamente lo que la distingue, es la ausencia del método.

Gershom Scholem define la cábala como mística judía; la tradición de las cosas divinas.

La verdadera tradición tiene que ver necesariamente con la verdad de Dios transmitida de generación en generación. Sobre este eje se han trazado otras líneas como producto de charlatanerías, por lo que, hay conceptos de la cábala tan vacíos de su esencia, que debemos diferenciar y evitar.

Lo místico es un asunto difícil para la forma de pensamiento occidental, creo que es un choque lo que se produce cuando se quiere medir racionalmente lo que es la cábala. La cábala también llega a reducirse al símbolo,  pero no es matemático. Occidente se preocupa más por la historia--por inventarla-- y descuida la tradición. La cabalística describe al mundo no como una historia que se desarrolla al azar, sino como un propósito divino. Y en este caso, la cábala como tradición judía no es otra cosa sino, la interpretación de la historia universal, valga la redundancia, la historia de la que forman parte todos los pueblos o naciones. La torá es un símbolo de ley cósmica, y la libertad del pueblo judío es un símbolo de la la salvación del mundo. Esto no lo puede alcanzar el pensamiento infinito y objetivo de la mente racional; lo cabalístico es pensar con Dios y en Dios, y de esta experiencia sale la tradición. 

¿Se puede ser místico en occidente? A Jorge Luis Borges lo llegaron a calificar como místico, y yo estoy de acuerdo en que este escritor impactó al mundo por su estilo concreto de decir las cosas--la cábala no usa la abstracción; aunque simboliza, los elementos que utiliza son concretos, sólo hay que conocer las formas de pensamiento y sentimiento orientales para comprenderlos--por eso Jorge Luis Borges es considerado como un escritor universal; porque desconfiaba en lo premeditado e intencional, y prefería quedar suspendido en el éxtasis de la inspiración. Siempre buscó algo así como el Aleph, que le permitiera trascender y llegar a tocar la totalidad de lo divino.

Considero que hay muchos místicos, pero es bueno dar una definición sencilla de lo que es: Y me gusta como lo dice Scholem: Místico es aquel al que se le ha dado una expresión inmediata, y sentida como real, de la divinidad. Tal experiencia le pudo haber venido por medio de un repentino resplandor, una iluminación, o bien como resultado de un esfuerzo por la fe, de tener un contacto con la divinidad. En las religiones populares de occidente han surgido gente superespiritual, carismática, que más que ser un místico (una persona que ha tenido un contacto con Dios), se presentan como dioses, promoviendo cosas que no concuerda con la tradición. 

El místico necesita su propio espacio que lo separe de la comunidad, por esta razón vemos que los profetas recurrían al desierto; la vida profética viene del desierto y no de los palacios. El místico sólo busca dar su mensaje y no busca fama, él puede quedar en el anonimato pero su mensaje permanecerá.

El místico no viene con una revelación novedosa, sino con la alteridad de la misma revelación. El conocimiento se puede transmitir con otras figuras del lenguaje, pero esencialmente es el mismo. Lo que hace el místico es poner en duda la autoridad religiosa pero no la tradición escrita (El Libro), no busca reformarla; lo que realmente busca el  místico es reformar el pueblo. El místico no altera la escritura hecha por el dedo de Dios,  y sí busca que esta no quede petrificada en dogmatismos teológicos.

Místicos puede haber muchos pero la revelación es una. En su conferencia sobre Qué es Poesía, Jorge Luis Borges da una referencia; diciendo: La biblia tiene una infinidad de sentidos porque habla a todos los hombres. Con esto se pudiera mal entenderse que cada quien interpreta la biblia a su manera, y me parece que esto rompería con la unidad de la revelación. La biblia no tiene infinidad de sentidos; más bien, Sí, Dios habla a todos los hombres, pero lo importante no es entender todo lo que Dios dice a todos los hombres, sino aquello que Dios me dice a mi y, que ha dicho, de alguna forma, a todos los hombres. Querer comprender todo lo que Dios habla a todos los hombres es abrumador, pero lo que debe consolarnos es que, Dios no ha hablado algo diferente a los demás de lo que nos ha revelado a nosotros. Esto mantiene la unidad de lo revelado (tradición) en una diversidad de mensajes. Por esto cualquier persona puede encontrar su experiencia mística en el Libro, y no fuera de el. 

No se puede evadir la realidad del mal como lo hacen los filósofos y la ciencia. Existe una mística cuya experiencia está fuera de la tradición escrita, se mueve en el vacío, cae en la abstracción y tiene una forma nihilista. Esta forma de misticismo, cae en lo demoníaco. Así mismo, la cabalística que se basa en la numerología que cae en lo esotérico.  

 La experiencia mística está en base a la comunión con Dios y no a un ejercicio intelectual; la certeza se produce  en el alma. Las imágenes son mismos pensamientos de lo divino; y por lo tanto, la revelación es inefable. 

Hay que hacer poesía para evocar lo indecible. La tradición se ha de transmitir de forma oral, forma que coexiste con la escrita, ya sea en el libro o en la conciencia.

viernes, 7 de diciembre de 2018

REALISMO MÁGICO

REALISMO MÁGICO




Juan Rulfo dijo que cuando uno iba al lugar que fue el escenario de su novela "Pedro Páramo", nada de lo que se narra, cosas y personas no existen, como si todo lo que se describe en su libro, hubiera sido un invento. Pero me doy cuenta, que en México, existen muchos lugares así--pueblos con un realismo mágico--en donde una visita cultural o turística, no nos permite ver nada de lo que le pasa a una persona que nace y vive en tal lugar.

Cuando yo era niño recuerdo aquellos sucesos que nos contaban nuestros abuelos, nuestros padres y otros adultos, y quedábamos asombrados, con ganas de seguir escuchando esas historias, que para nosotros eran mucho mejor que las películas de espanto; tal como sucede en el cuento de Juan José Arreola: Un pacto con el diablo; en donde la experiencia de un hombre, al narrarla, resultó mejor que la película. Así fue también con aquellas narraciones que escuché de niño, tenían un realismo del que carecen las películas de terror; y en algunos casos, encontré una similitud sorprendente; como por ejemplo, recuerdo dos experiencias de mi padre semejantes una, a algunas cosas que se narran en la novela "Pedro Páramo" y , otra, muy parecida a una película  mexicana titulada: El Escapulario.

Yo nací en el D.F. en un lugar que cuando lo he vuelto a visitar, ya no hay nada de lo que yo viví allí; sólo recuerdos. Pero yo lo considero un lugar con realismo mágico: Era una vecindad--así nombrábamos el lugar: la vecindad-- muy limitada y con todas las necesidades que esto implicaba. Una salida de la vecindad daba a la calzada de camarones, y otra salida, hacia la colonia de los electricistas. En las dos partes se llegamos a realizar grandes partidos de foot ball--las famosas cascaritas, el "gol para", y las series de penales--, pero además de esto, había una diversidad de juegos: canicas, trompo, yo-yo, bote pateado, hoyitos y al final, cuando ya estábamos cansados y era de noche, nos sentábamos a contar cuentos de miedo, y a la hora que teníamos que meternos en las viviendas, lo hacíamos con la famosa frase: "Aquí se rompió una tasa y cada quién para su casa". Espantados por los cuentos de terror corríamos con todas nuestras fuerzas, hasta que cada quien llegaba a su casa.

Había películas de miedo a la mexicana y de terror al estilo norteamericano; pero la verdad, no necesitábamos verlas para emocionarnos. En la vecindad se aparecía la llorona; se aparecía una mujer vestida de negro y que pedía lumbre para su cigarrillo; muchos tenían experiencias con "el bulto", las brujas, el nahual; y las experiencias tal vez más fuertes, era cuando se aparecía un difunto, o el mero mero del terror: el catrín (el diablo). Así era el ambiente de aquel lugar donde nací y me críe: todo era mágico dentro de la realidad. La amistad de los amigos era muy sincera. Había también quienes se aprovechaban de otros (los agarraban de bajada); pero siempre hubo la intervención de alguien para llevar la fiesta en paz. Lo mágico estaba en la forma de hablar--había un lenguaje inventado o tal vez copiado--que nos permitía comunicarnos de manera intima, sin que otros ajenos se dieran cuenta de lo que hablábamos. No teníamos ansiedad ni envidia de la gente que vivía a nuestro alrededor (de la vecindad), ya que eramos testigos de sus insatisfacciones, como la de los niños que vivían en casa propia pero encerrados--mirándonos por alguna reja o ventana-- con juguetes gabachos pero solos. O como la hija del dueño de la vecindad, que nunca salía, y cuando lo hacía, salia vestida como de  monja para ir a la iglesia. Nosotros inventábamos nuestros juguetes y salíamos a jugar con los "cuates"; era muy emocionante cambiarle la punta a un trompo; hacer una pelota con lo que hubiera; hacer "el bolillo" o buscar una buena suela para jugar "tacón". Esto era lo mágico, la convivencia de los pobres que vivían como ricos, comiendo bolsas de deliciosa fruta en la temporada de "las posadas"; tomar ponche y realizar el baile.

Como lo describe Octavio  Paz en "El laberinto de la soledad"; los muertos y los vivos conviven de manera mágica en noviembre; nosotros, pidiendo la "calaverita"; y los que podían hacer su carta a los reyes, esto también era mágico. La realidad era una, pero lo mágico era que todos eramos felices.

Aún recuerdo hace unos pocos años que fui al lugar donde había estado esa vecindad porque había fallecido uno de mis primos; y saludando a algunos de aquellos con los que conviví, uno de ellos me dijo: recuerdas cómo vivíamos (ahora la vecindad se ha convertido en condominios) y le contesté que sí. Y él volvió a decirme con una mirada de nostalgia: antes eramos felices. Esto es lo que yo llamaría un pueblo o lugar mágico: el lugar donde se viven cosas naturales y sobrenaturales, donde todos son testigos de una forma de vida que esconde muchos misterios.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿QUÉ ES POESÍA?


¿QUÉ ES POESÍA?

LA MEJOR EXPLICACIÓN DE LO QUE ES LA POESÍA

BORGES Y ARREOLA


Leí hace tiempo una posible definición--así lo decía el texto-- del vocablo palabra. El significado que daba es, palabra: maravilla de la creación.

La poesía es esencialmente palabra con el poder para crear, y esto me remite al relato del Génesis en donde, Dios se expresa, y crea. La poesía es lo divino; porque cuando--dice el evangelio de Juan-- el verbo se hizo carne, es el poeta divino el que se expresa.

Es muy difícil dar una definición exacta de lo que es Poesía, así lo afirman muchos de los que se dedican a ella; pero Jorge Luis .Borges y Juan José Arreola respectivamente, sin ninguna intención de dar un concepto acabado evocaron la plenitud de lo que es.

La poesía es el encuentro con el libro. Esto está cargado--si se le quiere llamar así-- de misticismo. Se busca trascender, porque tal encuentro nos produce la nostalgia de lo eterno. Lo poético no es una vocación es una necesidad. Se escribe y se hace poesía porque no se puede vivir sin ella. El poeta no elabora el poema, el poema sale del poeta; porque la poesía es inspiración, es trance del escritor, que extasiado verte su mensaje. Como dice el texto bíblico;  De la plenitud del corazón habla la boca. Cuando el poeta se llena de esa plenitud siente la necesidad de desahogar esas vivencias tan intimas.

La poesía es un lenguaje y escritura no premeditados; es lo que realmente vale en este mundo y legitima nuestra condición de hombres sea en palabras o actitudes. Hay que hacer versos que rimen con la vida misma; hay que ser ejemplo, allí está lo poético. Hay que ser ejemplo en el lenguaje, tener un  encuentro con el libro es vital. Si se ha venido a este mundo para vivir hay que comenzar: sin el lector el libro sólo es hojas manchadas de tinta. El contacto con el libro y la poesía es lo que nos da la posibilidad de ser hombres; de crear, de ordenar palabras y pensamientos; y de armonizar en alguna medida nuestra temporalidad con lo eterno. Hay que hacer poesía auténtica: la poesía no puede ser intencional, porque ella se expresa con inocencia.

La poesía no se crea, ella es creadora;y por lo tanto no admite lo artificial del razonamiento. La poesía es testimonio de lo que es, y el poeta es testigo. La poesía es recordar, hacer memoria, es un proceso de acumulación de la totalidad, que se vuelve insoportable hasta que se expresa. Por eso el poeta es como el profeta: él toma la palabra sin pedirla--aquí no hay democracia--se siente el delegado del pueblo, porque la poesía le pertenece al pueblo y no a una élite intelectual. Si el pueblo ha adquirido una fisonomía de una sociedad anómala y anónima, es porque la palabra se les ha cedido o la han robado (por democracia)  intrusos. Quienes se han puesto en la brecha ya no son poetas sino administradores; por lo cual, la poesía dejó de ser popular, porque lo popular dejó de ser poesía.

La poesía es armonía, los versos riman, hay una estética en la escritura; pero sobre todo, la poesía nos une con todos los hombres, en todos los tiempos y en todos los lugares posibles; la imaginación no tiene fronteras. Lo que evocan los escritores, alejados de una prosa contaminada por la técnica, eso es poesía.