EL CANTAR DE LOS CANTARES
EL LÍMITE DEL AMOR
Que difícil considerar en el canon bíblico un libro como el Cantar de los cantares. Seguro que el análisis de su contenido fue hecho desde un punto natural y espiritual, y no moralista. Como resultado, tenemos la interpretación perfecta del amor. Ya no hay algo más elevado, el Cantar de los Cantares puso el límite.
la clave de tan sublime deleite de este libro, es que la esencia de su tema no es el erotismo que se caracteriza por el deseo de algo que nunca se llega a obtener o, que una vez logrado, al final se pierde de manera trágica; condición que eleva el amor erótico por lo inalcanzable.
El amor del Cantar de los Cantares es un drama que no acaba de manera trágica, es un logro que alcanza el límite de la totalidad. El límite del amor es cuando se consuma con la unión de los amados.
¿Quién escribió el libro?
El libro comienza con una referencia al rey Salomón como el autor de esta Canción por Excelencia. Aunque Salomón es el autor y el libro está basado en una experiencia suya, él no es el personaje principal de esta historia de amor. Esto es un rasgo de la genuina sabiduría de Salomón: el no exaltarse así mismo, sino el de reconocer que hay otra persona que tiene cualidades--en cuestión del amor--superiores a las que él ha experimentado en su palacio con sus mujeres.
Capitulo 1
Los besos que anhelan los que se aman son la evidencia de su pasión que es más fuerte que los efectos que el vino. La pareja no anhela embriagarse con vino para sólo llegar a ser débiles amantes. Los novios desean embriagarse mutuamente del amor que toman de las copas de sus labios.
¡Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejor son tus amores que el vino.
El amor verdadero tiene un aroma especial que no se confunde con el olor de los perfumes. Los novios aman a la persona amada, son atraídos por ella no sólo por sus perfumes, sino por su nombre.
A más del olor de tus suaves ungüentos,
tu nombre es como ungüento derramado;
por eso las doncellas te aman.
Atráeme;
El atractivo natural de la mujer sobre pasa a los ornamentos de las mujeres que se sienten forzadas a actuar encerradas en el palacio del rey. La Sunamita es morena; porque es una mujer del campo, cuya belleza se compara con las cortinas de Salomón. El problema del rey, es que no sabe cotejar para ganar el corazón de una mujer de tan elevados sentimientos. La mete en su recámara--como a muchas otras que tiene--pero él no sabe cómo entrar en el corazón de la Sunamita.
Morena soy, oh hijas de Jerusalén,
pero codiciable
Como las tiendas de Cedar,
Como las cortinas de Salomón.
El amor verdadero es el que está a la altura de la poesía, el que va más allá de los versos; es el poema que se escribe en el campo. A las hijas de Jerusalén les sorprende--y les irrita; y por eso se mofan de la Sunamita--que el amor de la Sunamita está en el campo y no en un palacio; que los intereses de los que se aman de verdad está en amar a la persona amada y no en sus lujos.
Si tu no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres,
Vé, sigue las huellas del rebaño,
Y apacienta tus cabritas junto a
las cabras de los pastores.
Hay un contraste entre Amar y querer: el que quiere tener a una persona, cuando ya tiene muchas, como es el caso del rey Salomón, quiere impactar con sus lujos y riquezas. Compara a la persona deseada con "pendientes de oro, collares y zarcillos tachonados con plata". En cambio, los que aman se comparan "al nardo cuando desprende su aroma; a la mirra; a las flores típicas de algún lugar; a los ojos de las palomas; y no necesitan de otro tipo de adornos. El lecho de flores y la casa de madera de ciprés son suficientes para los que se aman.
...Mi nardo dio su olor.
Mi amado es para mí un manojito de mirra,
Que reposa entre mis pechos.
Racimos de flores de alheña en las
viñas de En-gadi
Es para mí mi amado.
Capitulo 2
La fidelidad es el distintivo del amor, es la prueba que lo hace visible. El ser amado es único. Esto me recuerda al pasaje del principito que dice que; aunque haya muchas flores, la suya es la única. Así en este poema de los cantares, la Sunamita es única como lirio entre los espinos; y el amado es único como el manzano entre los árboles.
Como lirio entre los espinos,
Así es mi amiga entre las doncellas.
Como el manzano entre los árboles silvestres,
Así es mi amado entre los jóvenes...
El fruto del amor es dulce; la fidelidad libra a los que se aman de la amargura y sin sabores que traen las relaciones inestables e infieles. Amar apasionadamente no es un pecado; al contrario, es un deseo que no se debe reprimir, y tampoco excitar. El amor despierta en la etapa correcta y no hay motivos para dejarlo velar.
Yo os conjuro, oh doncellas de
Jerusalén,
Por los corzos y por las ciervas del campo,
Que no despertéis ni hagáis velar el amor,
hasta que quiera.
El amor es probado como con un frente frío que viene a cambiar el clima cálido; pero que al final pasa y todo vuelve a la normalidad. El amor de los enamorados es probado por la era del hielo, donde los valores se han enfriado, y solo quedan pasiones emocionales sin amor. Pero es posible que en un mundo que ha progresado como el gran palacio del rey Salomón, haya una pareja que se ama y pase la prueba de las adversidades, tentaciones y ansiedades que todo ser humano tiene.
Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado,
la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra,
El tiempo de la canción ha venido,
y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola,
La higuera ha echado sus higos,
Y las vides en cierne dieron olor;
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía y ven.
Cuando se pasa la prueba no hay nada que pueda separar a los enamorados; tal como lo expresó el apóstol: Nada nos puede separar del amor que es en Cristo Jesús. Así también lo expresa la Sunamita, no hay nada que la pueda separar de su amado. El fin de la prueba es sentirse que se pertenecen el uno al otro.
Mí amado es mío , y yo suya...
Capítulo 3
El amor no tiene sentido sin el ser amado, porque no se puede amarse así mismo, sino al otro como así mismo. El amor busca el bienestar del otro. Por eso el amado es metido en la casa de la madre de la amada o viceversa. Porque el amor no es el rompimiento sino la continuidad del modelo familiar. Sin familia no hay pueblo, y sin pueblo no hay tierra; hay civilizaciones y sociedades, pero cuando se busca el amor no se haya. El amor se encuentra en la ética espiritual más elevada de la familia, el pueblo y la tierra. Cuando se encuentran estas cosas, realmente se ha encontrado el amor; ese amor que la Sunamita agarro y no lo soltó; y lo hizo suyo.
Apenas hube pasado de ellos un poco,
Hallé luego al que ama mi alma;
Lo así, y no lo dejé,
Hasta que lo metí en casa de mí madre,
Y en la cámara de la que me dio a luz.
Las bodas ponen a los novios como el centro de atención, y es notorio el realce de Salomón cuando fue el día de su boda; pero la Sunamita contrasta con este esplendor del rey. El rey se presentó con una carroza elegante, que cualquier dama desearía haber sido una de sus acompañantes, como las hijas de Jerusalén. Fue coronado por su madre con una corona especial. Pero el esplendor de la Sunamita sobrepasa al rey: entre más ornamentos más vacíos son los sentimientos. La Sunamita sorprende por su sencillez, ella se presenta sin negar su origen y su humilde posición, con una belleza que se eleva como una columna de humo.
¿Quién es esta que sube del desierto
como columna de humo,
Sahumada de mirra y de incienso
Y de todo polvo aromático?
El rey salomón se hizo una carroza
De madera de Líbano.
Hizo sus columnas de plata,
su respaldo de oro,
su asiento de grana.
Su interior recamado de amor
Por las doncellas de Jesrusalén.
Capitulo 4
Continúa la descripción de la Sunamita por el amado. Ella es hermosa, sus cabellos y sus ojos son comparados a un campo donde se recuestan y corren las cabras; y en medio, palomas. Toda ella es alabada; sus dientes, sus labios, su cuello y sus pechos. Cuando hay amor el amado embellece a la amada de manera perfecta.
Toda tú eres hermosa, amiga mía,
y en ti no hay mancha.
La amada es respetable porque su amor no se desparrama por todos lados, es como un huerto cerrado que tiene aguas vivas para saciar únicamente al ser amado. Es aquella mujer que guarda su virginidad hasta el día que sea uno con su esposo.
Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía;
Fuente cerrada, fuente sellada.
Fuente de huertos,
Pozos de aguas vivas,
Que corren del Líbano
Capitulo 5
El encuentro íntimo es espiritualidad donde la entrega es sin reservas de los que se aman. Se penetran el uno al otro a partir de sus sentimientos. Es cuando no se sabe si se está dormido o despierto, porque el alma enamorada vela siempre. Es el curso que sigue el amor desde el primer contacto de los enamorados, hasta que hay una entrega total: se conocieron como hermanos, después como amigos; y por último, como esposos. Hermana mía; amiga mía; paloma mía; perfecta mía: son las palabras que dan muestra de como el amado va entrando en el corazón de la Sunamita.
Yo dormía, pero mí corazón velaba.
Es la voz de mi amado que llama:
Ábreme, hermana mía, amiga mía,
paloma mía, perfecta mía,
Salomón con toda su gloria no tuvo un amor como el de la Sunamita y su amado. Tal vez se dio el lujo de tener muchas esposas y concubinas; pero es difícil que con alguna de ellas hubiera tenido una atención como la de estos humildes campesinos enamorados. Es una paradoja que Salomón hubiera quedado con el deseo de tener a la Sunamita--la quiso conquistar con los lujos acostumbrados y no pudo--y, tal vez, envidiando el amor que irradiaban esta hermosa pareja. El hombre que ama no es el que es mujeriego, sino el que tiene una mujer para amarla.
Mas una es la paloma mía, la perfecta mía;
Es la única de mí madre,
La escogida de la que dio a luz.
la vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada;
Capitulo 6
Cuando no se deja seducir por el amor a los lujos y se guarda para el verdadero amor, emerge la verdadera belleza. El amor contiene los valores correctos para embellecer a la Sunamita.
¿Quién es ésta que se muestra como el alba,
Hermosa como la luna,
Esclarecida como el sol,
Imponente como ejércitos en orden?
Capitulo 7
La desnudez no es para exhibirse de manera artística; la Sunamita es desnudada por el amado con el alma limpia. Ya no pueden vestirse los enamorados, se contemplan como al principio Adán y Eva, que estaban desnudos y no se avergonzaban. El mejor desnudo es el que contemplan los esposos y no el público. En el desnudo los esposos tienen su contentamiento.
Yo soy de mí amado,
Y conmigo tiene su contentamiento.
Capitulo 8
El sexo para el matrimonio y el matrimonio para el sexo: esta es la regla para encontrar la máxima expresión del amor. No es el orgasmo vacío sino, el amor que le da el propósito, a la unión sexual.
La Sunamita y su amado encontraron el límite del amor; que consiste en dar la muestra más grande, de ese amor. No se trata de solo palabras sino de mostrar el amor con hechos.
Jesucristo no se suicidó ni lo asesinaron, él dio su vida. Y dijo además: "No hay mayor amor que este; el que uno de su vida por sus amigos". Por eso el amor es fuerte como la muerte, porque fue la muerte de Cristo, la muestra más grande, de esa manera tal con que Dios amó al mundo. Ya no hay más amor más grande que el de Dios por el mundo, que el de la Sunamita con su amado.
Para amar como la Sunamita y su amado, hay que conocer primero lo que es el amor. El apóstol Juan dice: "El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor".
La clave está en conocer lo divino para amar con el poder, que hace que los amados queden juntos, sin que los ríos de la adversidad lo puedan ahogar.
Cuando se llega amar como la Sunamita y su amado inspirados por el amor Divino, se llega a lo máximo. No es que el amor tenga medida, sino que su límite es inalcanzable, que trasciende por la eternidad; que queda como un sello imborrable.
Para amar como la Sunamita y su amado, hay que conocer primero lo que es el amor. El apóstol Juan dice: "El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor".
La clave está en conocer lo divino para amar con el poder, que hace que los amados queden juntos, sin que los ríos de la adversidad lo puedan ahogar.
Cuando se llega amar como la Sunamita y su amado inspirados por el amor Divino, se llega a lo máximo. No es que el amor tenga medida, sino que su límite es inalcanzable, que trasciende por la eternidad; que queda como un sello imborrable.
Ponme como un sello sobre tu corazón,
como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor;
Duros como el Seol los celos;
Sus brazas, brazas de fuego, fuerte llama.
Las muchas aguas no podrán
pagar el amor,
Ni lo ahogarán los ríos.
Hay muchas cosas que enferman los sentimientos y los llegan a trastornar; pero cuando se ama no hay lugar para los celos carnales, ni para las pasiones bajas. "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta... Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor (1Co.. 13:4-13)"
Cuando se ama de esta forma se llega al límite: Un amor como el de la Sunamita y su Amado; como el de Dios y su pueblo; como el de Cristo y su Iglesia.
Cuando se ama de esta forma se llega al límite: Un amor como el de la Sunamita y su Amado; como el de Dios y su pueblo; como el de Cristo y su Iglesia.

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