EL DINERO
MAMÓN
EL NUEVO DIOS
La globalización es una unidad mundial mediada por la economía más que por los factores culturales; es la inauguración y progreso de un nuevo orden que se caracteriza por controlarlo todo. Con el dinero se simboliza la riqueza; así que, se basa en la abstracción de los recursos naturales. Y de lo que estamos informados en un mundo global es únicamente de números y signos de Pesos, de Dólares o de Euros. Esto es un espejismo, es una riqueza intangible; que en la realidad, puede ser una miseria mundial, tanto de los países más industrializados o ricos, como de los más necesitados o subdesarrollados. Estamos en una época en la cual se ha dejado al Dios que promete bendecir la tierra, y se ha levantado un nuevo ídolo: El dinero.
¿Pero qué de malo tiene el dinero? El dinero vino a modificar el trueque en el que sólo se intercambiaban los productos. Con el dinero de por medio, se pone precio a las cosas y nace una nueva forma de mercado, provocando un desequilibrio al buscarse la ventaja reflejada en la ganancia de dinero. Es cierto que en la antigüedad se manejaban metales, pero era en relación al peso más que utilizar una moneda. La aparición de la moneda tiene su historia y, tal vez, estemos a punto de verla desaparecer, sustituida por los plásticos de las tarjetas de crédito o por las operaciones digitales. Sin embargo, el medio seguirá siendo el mismo buscando el enriquecimiento de unos cuantos, dejando a los pobres en una situación más paupérrima, y a los ricos en una riqueza miserable. Lo malo del dinero está en el corazón de los avaros, que hacen del dinero su dios. Lo malo está en esa ambición egocéntrica que aleja a las personas de su prójimo. Cuando un hombre "posee" dinero debiera cuidar, que el dinero no lo posea a él. El mal uso del dinero ha generado ganancias deshonestas, alterando las relaciones de gentes y de las organizaciones con los pueblos; convirtiendo el mercado en un sistema corrupto.
El dios Mamón (ganancias deshonestas) gobierna en el mundo que se caracteriza por su carácter pródigo. Es el creador del espejismo de la prosperidad material y el bienestar. Ha procurado la paz en base del fomento armamentista, confundiendo el miedo de las personas para hacerlas sentir seguras. Así es como la doctrina del dinero elevó la economía a tal grado, que los hombres comienzan a adorar a este nuevo dios. Las organizaciones mundiales han utilizado sus alcancías para hacer préstamos usureros a los necesitados, que en vez de ayuda, resulta un endeudamiento crónico. Lo triste es que al principio de los préstamos se ve el espejismo de la prosperidad; y en seguida, viene el declive, que como por arte de magia, aparecen los ricos más ricos y los pobres más pobres. En el mundo hay más miseria, pobreza masiva, hambre, enfermedades, desempleo, y deudas, que no son otra cosa sino la esclavitud en el nuevo orden progresista. El dios Mamón se presenta para tentar a cualquiera y decirle: todo esto te daré si postrado me adorares; para él no son bienaventurados los pobres sino los ricos; los que acaparan y despojan a las masas. Ante esta ansia de querer tener más dinero para tener más cosas, los adoradores de Mamón se deshumanizan de la gente que está a su alrededor. Por el sueño americano o globalizado, se destruye el medio ambiente, la familia, cometiendo barbaridades que justifican, lanzando información a través de los medios masivos. Por eso no es raro oír niños y jóvenes que quieren ser en el futuro narcotraficantes. La desintegración mundial por los poderes mercantiles, anulan el pasado y se hipoteca el futuro, porque las garantías son igualmente inciertas, a menos que, se destierre del corazón de los hombres el amor al dinero.
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