miércoles, 24 de junio de 2020

LA NECESIDAD DE LO ESPIRITUAL EN KIERKEGAARD

LA NECESIDAD DE LO ESPIRITUAL

Advierte que muchos abandonaran la lectura del libro a la mitad del camino. Y me pregunto sobre las razones por las que esos dos tercios de lectores dejarán de leer cuando, precisamente,  han leído ya la mitad del libro. Siento que las experiencia de otros será la de continuar hasta llegar al final; y si al final del libro el escritor no encuentra lectores, no es porque no los haya, sino porque estos lectores continuaron más allá, dándole la oportunidad al escritor de culminar con una última palabra, sin la tensión de que alguién le siga. Más bien lo han rebasado, han pasado sobre de él impetuosamente, y han ido a culminar en sus pensamientos en aquello que les impactó del Amor y la religión.

Es en la religión donde se llegan a descubrir las cosas más aberrantes; no para descartar lo religioso, sino para entender lo  normal. El hombre no religioso no deja de ser religioso pese a lo que hay de malo en la religión, pues la religión es necesaria y accesible a todo el mundo.

la poesía es el lenguaje primario y realmente universal con el que se ha expresado el amor; y no hay otro, porque el amor es sufrido. 

Solamente se puede sufrir cuando no hay egoísmo para amarse así mismo. Cuando se da la muestra más grande del amor, es al sufrir por el ser amado. El hombre no religioso pero que analiza el asunto de la religión, concuerda con la esencia de Cristo: que no hay mayor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.

La tragedia es el invento del que no acepta la religión, pero que a la vez  se da cuenta que para su novela, necesita del sufrimiento, sin el cual, su drama cae en lo cómico. Sin el sufrimiento cualquier drama novelístico cae en la charlatanería. Se ve aquí la necesidad del elemento trágico, que es la imitación del sufrimiento. Hay insatisfacción ética cuando no hay sufrimiento; cuando se queda simplemente con el consuelo estético de lo teatral, sin vivir ungido para sufrir y para amar.



viernes, 19 de junio de 2020

EL HABLA NO TIENE CÓDIGOS

                                 EL HABLA

Científicamente el habla es una capacidad del hombre que lo distingue de las demás especies. Para entender ésta capacidad, se utilizan los modelos atómicos, celulares y anatómicos; que no convencen del todo, por la razón de que pareciera que todo surge y se desarrolla de manera mecánica. La teoría evolutiva tiene saltos gigantescos que dejan grandes lagunas de lo ocurrido de un proceso a otro. Pero bien; no tengo la intención  de querer contradecir las hipótesis de la ciencia y, mucho menos, explicar lo que es el habla. Más bien quiero hablar de mi experiencia, de lo que es para mi el habla. 

Nacemos con la capacidad de hablar, y lo hacemos sin ningún tipo de instrucción especializada. Es simplemente la expresión del alma o del pensamiento, que de forma natural nos es común a todos los que están a nuestro alrededor. Yo no recuerdo el momento que pude expresar mi primera palabra, ni como fui hilvanando frases más extensas. Pero todos tenemos ese poder de comunicarnos.

Tendría unos cuatro o cinco años de edad, cuando me juntaba con una niña, un poco mayor que yo. Nos sentábamos en el umbral de su casa; y allí, pasamos un buen tiempo platicando cada día. La gente del vecindario nos veía con curiosidad. En ese tiempo era raro que los niños se juntaran con las niñas. Esto ocurría más tarde cuando los adolescentes sentían algún tipo de atracción. Algunas jovencitas (ahora lo entiendo así) se sonrojaban al hablar de nosotros, porque decían: "tan chiquitos y ya son novios". Por allí hubo alguién, que tal vez pudo hacerse la pregunta ¿de qué pueden hablar estos niños? y esta es la pregunta que yo mismo me hago ahora cincuenta años después.

No recuerdo nada de lo que hablábamos. No había una formalidad, ni tema especial. Pero lo tratado nos mantenía juntos, con la atención debida y respetuosa de lo que decía cada quién. La experiencia perdura hasta el día de hoy, y me doy cuenta, de que el habla no tiene códigos. 

La sistematización surge de la necesidad de explicar el fenómeno del habla de forma científica; y tal formalización, se ha impuesto, como si el aprender a hablar requiera del previo conocimiento de las reglas semánticas. A temprana edad nos comunicamos, ninguno podía enseñar al otro. Sólo nos expresábamos sin informarnos, pero nos comunicábamos. El ser de dos personas se fundían en uno. Y no estoy hablando de personas maduras que expresan sus sentimientos o sus intereses, sino de dos niños que no sabían nada de lo que es la palabra hablada, y que en un espacio libre de la interrupción, lo comunicaron todo. Aquí he encontrado la respuesta. Si alguien me preguntara ¿de qué hablabas con aquella niña? le diría que hablamos de todo.

Se desarrolla la capacidad científica y surgen otras formas de expresión como la escritura. Los signos se codifican y pierden lo común, y se disuelven en un concepto utilitario. Estamos en un gran desarrollo tecnológico, donde se transmite información y se multiplican los códigos. Los aparatos se personalizan mientras las personas pierden su capacidad de hablar.


jueves, 11 de junio de 2020

LA VITALIDAD DE PENSAR DE HANNAH ARENDT

LA VITALIDAD DE PENSAR DE 

HANNAH ARENDT

Uno llega a conocer a los grandes pensadores por las obras escritas por ellos. Desde luego, hay quienes los llegaron a conocer personalmente, y  hasta tuvieron amistad con estas singulares personalidades. Pero muchos debemos conformarnos con lo que podemos conocer de ellos a través de sus escritos, y de lo que otros han interpretado de éstos. 

Este es mi caso con Hannah Arendt: para mi, fue una pensadora que hacía pensar a otros. Es una escritora que me hace pensar, sin necesariamente ajustarme a sus juicios.  Se definía ella misma más como política que como filosofa; ya que entendía la política como un modo de actuar de las personas que verdaderamente piensan. Para ella el filosofo no era un verdadero pensador. Es decir; hay filósofos que se ajustan al sistema, y dejan cómodamente de pensar. 

Se puede ser matemático, el más brillante filósofo, el más hábil tecnócrata y el más carismático hombre religioso, y no pensar. El pensar no tiene nada que ver con la cultura o el grado académico, ni con el nivel social. El pensar tiene que ver con el discernir entre el bien y el mal, para después actuar responsablemente. 

Hannnah Arendt tuvo una capacidad de discernimiento que muchos supongo no entendieron, al menos en su momento. Lo que opino, es que ella fue una pensadora abismada por su discernimiento. 

Es cierto que desde los griegos entendemos que el pensar es la capacidad que todo individuo tiene de dialogar consigo mismo. Este fue el problema de tan notable escritora; se envolvió en un monólogo. Supo que había un sentido del pensamiento que lleva a los hombres a actuar con justicia; y que cuando se anula ésta capacidad, cualquier persona es capaz de cometer las más terribles atrocidades. El peligro eminente es dejar de pensar, porque entonces los actos de los hombres, no son sino pensamientos artificiales carentes de humanidad. Cuando un hombre o una sociedad deja de pensar, la vida se convierte en una manipulación masiva. Ella percibió los grandes males causados por actos de inconsciencia, de los que ella fue victima en diversas formas. Lo que le faltó es reconocer que el pensamiento comienza con el reconocimiento del otro; así diríamos en términos del pensamiento de levinas: Si no hay dialogo no hay pensamiento. 

Hannah Arendt pensaba con vitalidad interna y dejó muchas luces que siguen alumbrando a los hombres libres; a aquellos que actúan pensando en el bien, para no actuar con maldad. Externamente me quedo con una imagen de una mujer desgastada por querer explicar la banalidad del mal; e internamente veo la vitalidad que hizo pensar a esta notable mujer. Vitalidad que nos puede hacer libres y responsables.