EL HABLA
Científicamente el habla es una capacidad del hombre que lo distingue de las demás especies. Para entender ésta capacidad, se utilizan los modelos atómicos, celulares y anatómicos; que no convencen del todo, por la razón de que pareciera que todo surge y se desarrolla de manera mecánica. La teoría evolutiva tiene saltos gigantescos que dejan grandes lagunas de lo ocurrido de un proceso a otro. Pero bien; no tengo la intención de querer contradecir las hipótesis de la ciencia y, mucho menos, explicar lo que es el habla. Más bien quiero hablar de mi experiencia, de lo que es para mi el habla.
Nacemos con la capacidad de hablar, y lo hacemos sin ningún tipo de instrucción especializada. Es simplemente la expresión del alma o del pensamiento, que de forma natural nos es común a todos los que están a nuestro alrededor. Yo no recuerdo el momento que pude expresar mi primera palabra, ni como fui hilvanando frases más extensas. Pero todos tenemos ese poder de comunicarnos.
Tendría unos cuatro o cinco años de edad, cuando me juntaba con una niña, un poco mayor que yo. Nos sentábamos en el umbral de su casa; y allí, pasamos un buen tiempo platicando cada día. La gente del vecindario nos veía con curiosidad. En ese tiempo era raro que los niños se juntaran con las niñas. Esto ocurría más tarde cuando los adolescentes sentían algún tipo de atracción. Algunas jovencitas (ahora lo entiendo así) se sonrojaban al hablar de nosotros, porque decían: "tan chiquitos y ya son novios". Por allí hubo alguién, que tal vez pudo hacerse la pregunta ¿de qué pueden hablar estos niños? y esta es la pregunta que yo mismo me hago ahora cincuenta años después.
No recuerdo nada de lo que hablábamos. No había una formalidad, ni tema especial. Pero lo tratado nos mantenía juntos, con la atención debida y respetuosa de lo que decía cada quién. La experiencia perdura hasta el día de hoy, y me doy cuenta, de que el habla no tiene códigos.
La sistematización surge de la necesidad de explicar el fenómeno del habla de forma científica; y tal formalización, se ha impuesto, como si el aprender a hablar requiera del previo conocimiento de las reglas semánticas. A temprana edad nos comunicamos, ninguno podía enseñar al otro. Sólo nos expresábamos sin informarnos, pero nos comunicábamos. El ser de dos personas se fundían en uno. Y no estoy hablando de personas maduras que expresan sus sentimientos o sus intereses, sino de dos niños que no sabían nada de lo que es la palabra hablada, y que en un espacio libre de la interrupción, lo comunicaron todo. Aquí he encontrado la respuesta. Si alguien me preguntara ¿de qué hablabas con aquella niña? le diría que hablamos de todo.
Se desarrolla la capacidad científica y surgen otras formas de expresión como la escritura. Los signos se codifican y pierden lo común, y se disuelven en un concepto utilitario. Estamos en un gran desarrollo tecnológico, donde se transmite información y se multiplican los códigos. Los aparatos se personalizan mientras las personas pierden su capacidad de hablar.
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