LA GRAMÁTICA Y SUS EXCESOS
"La Gramática es la Cárcel del Idioma"
Gabriel García Márquez
Se piensa que las imágenes desplazan a la palabra en la era global; sin embargo, decía García Márquez: no la desplazan; más bien, la están potencializando. Pensemos qué es en realidad lo que se está bloqueando. Estamos en un momento histórico tecnológico que nos deja sorprendidos cada día, con novedades estéticas y cosas de lujo que nos dan más comodidad, que desplazan o dejan obsoletas las herramientas antes utilizadas. Sin duda estamos en el apogeo de la invención, pero seguimos comunicándonos por la palabra. Al no ser, entre las personas, el contacto cara a cara, el lenguaje oral ha dejado de ser el principal; los aparatos son el intermediario, que hacen que lo que predomine es el lenguaje escrito. La gente se ejercita en la nueva escritura de los medios masivos, en la que no se requiere de la tediosa regla gramatical. El nuevo lenguaje escrito que se inventa, fluye libre, junto con iconos, dibujos, películas, y fotografías. La comunicación es exponencial. El lenguaje se pluraliza como nunca antes; pero la diferencia es que, el idioma se enriquece y se transforma., y sigue siendo lo que une a un pueblo; mientras que hoy, hay un silencio--la gente se comunica muy poco de manera oral-- los idiomas se mezclan y se confunden, porque el problema no es la ausencia de reglas gramaticales, sino que no se están respetando las fronteras culturales. El lenguaje se simplifica con los aparatos--ellos son los que a veces nos corrigen la ortografía--nos imponen la forma del escrito y el uso de las palabras. La escritura es más mecánica que nunca, se ha deshumanizado de sus leyes naturales, y no solo gramaticales. Los neologismos modernos no corresponden a la naturaleza de la comunicación humana, sino a la de un mundo artificial, en el que hay que nombrar--como lo hizo Adán en la naturaleza del jardín del Edén--los nombres de las cosas inventadas. El nuevo lenguaje escrito se pluraliza y se diversifica, se pierde la unidad cultural, por imponer un idioma universal que ha venido a ser una nueva torre de babel.
Los libros tampoco desaparecen. Ahora se tiene mayor acceso a ellos. La problemática es saber elegir que leer, porque no podemos guiarnos sólo por éxitos de tiraje o ventas. Los libros buenos son pocos a comparación de toda la masa de literatura. Nadie ha leído todos los libros que puedan considerarse como indispensables. No existe un lector universal; pero los escritores que pueden considerarse como universales, son los que han leído buenos libros, de aquellos escritores que no dependieron de la técnica, ni su propósito principal fue la perfección artificial que adorna grotescamente la forma, y esconde el vacío que hay de fondo. La gramática es la cárcel del idioma, de la buena comunicación. Por esto el declive en la literatura. La literatura se petrificó en la sistematización. Ya no hay la fluidez en la pluma de los escritores. Todo el arte en sí, quedó atravesado por un sólo mecanismo. El escritor nace y no sólo se hace. Cuántos talentos han quedado en el anonimato porque no pudieron tener acceso a la gramática, cuando esta, decía Borges: es sólo la lima para dar el toque último del poema, que espontáneamente sale del escritor.
La gramática no puede encapsular el idioma y reducirlo a conceptos rígidos y únicos. Debe simplificarse para que el pensamiento del escritor se encuentre con la reflexión de cada lector, y no sólo con un grupo selecto de intelectuales. Para que siga siendo el lenguaje oral y escrito la unidad humana, deben de practicarse con la misma facilidad, depurándose mutuamente. Es necesario no maltratar el idioma como lo hacen irresponsablemente algunos medios masivos de comunicación, imponiendose en gente que no piensa. Hay que dejar las reglas excesivas de la técnica, e invitar a las personas a que descubran, que el propósito de escribir es que la gente piense. La escritura no queda en los libros, sino que se reescribe y se recrea en la conciencia de los lectores, para que estos la devuelvan, ya sea de manera oral o escrita.
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