EL ARTESANO
El hacer con las manos y el corazón
El sello de lo que está bien hecho
Vino a mi mente que Dios es un artesano. Es creador porque hace cosas de la nada, y es el artesano divino porque de lo creado, lo transforma sin herramienta alguna. Mira su obra, y ve que todo es bueno en gran manera. Lo hecho por el Artesano está bien hecho.
La artesanía es arte manual; es la elaboración de objetos fuera de serie, originales y únicos. En el principio nada se produjo de manera industrial, sino artesanal. Y si nada fue hecho por herramientas mecánicas, por eso todo era bueno en gran manera.
Lo que entiendo con el trabajo artesanal divino es que, lo primero no fue la cultura, sino el cultivo: Dios plantó... (Génesis 1:8). Cuando Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, no fue una manualidad-como hacer flores de papel-sino hacer con la tierra plantas, animales, y su gran obra artesanal: el hombre. Ha ocurrido un barbarismo. Se dice agricultura, cuando debe de ser agricultivo. Es el cultivo el que da origen al culto y no a la cultura. La cultura tiene que ver con la manipulación de las cosas naturales a través de herramientas inventadas por el hombre. En cambio, el culto tiene que ver con el cuidado (no explotación) de la tierra. El hombre deja de ser un artesano cuando trabaja con maquinarias cada vez más sofisticadas. Lo que produce lleva la factura de la tecnología sin el sello artesanal. La ciencia y la tecnología son actividades culturales sin relación a la tierra.
El culto es el interés por agradar a Dios, reconociendo que a Él le pertenece la tierra. La civilización es el afán incorrecto de dominar y apoderarse de ella. La civilización es una abstracción que señala la pérdida de la vida espiritual-el vivir sin relación a la tierra-por el ansia de vivir por vivir con necesidades inventadas.
Al ir desapareciendo el trabajo artesanal, todo se convierte en utilitarismo. El hombre ya no admite como fundamento de vida el culto, sino el trabajo esclavizante y el juego enajenador de la cultura. Aún lo religioso se reduce a símbolo. Se desconoce el éxtasis espiritual por el exceso de la razón civilizadora.
El culto es el oficio del artesano divino, y un servicio del que adora sembrando la tierra. La verdadera oración es cuando el cielo y la tierra se unen como sembradores. El trabajo del artesano no se aprende en la universidad-sede de las humanidades-sino en el seminario del sembrador.
No es de fiarse una civilización cristiana de occidente. El culto cristiano sigue consistiendo en sembrar.
Me gustaría ser un artesano, y elaborar un libro de mi puño y letra; una teología artesanal que no use la objetividad sistemática como herramienta; que sea, más que teología, logos-teo: la palabra de Dios.
La artesanía es arte manual; es la elaboración de objetos fuera de serie, originales y únicos. En el principio nada se produjo de manera industrial, sino artesanal. Y si nada fue hecho por herramientas mecánicas, por eso todo era bueno en gran manera.
Lo que entiendo con el trabajo artesanal divino es que, lo primero no fue la cultura, sino el cultivo: Dios plantó... (Génesis 1:8). Cuando Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, no fue una manualidad-como hacer flores de papel-sino hacer con la tierra plantas, animales, y su gran obra artesanal: el hombre. Ha ocurrido un barbarismo. Se dice agricultura, cuando debe de ser agricultivo. Es el cultivo el que da origen al culto y no a la cultura. La cultura tiene que ver con la manipulación de las cosas naturales a través de herramientas inventadas por el hombre. En cambio, el culto tiene que ver con el cuidado (no explotación) de la tierra. El hombre deja de ser un artesano cuando trabaja con maquinarias cada vez más sofisticadas. Lo que produce lleva la factura de la tecnología sin el sello artesanal. La ciencia y la tecnología son actividades culturales sin relación a la tierra.
El culto es el interés por agradar a Dios, reconociendo que a Él le pertenece la tierra. La civilización es el afán incorrecto de dominar y apoderarse de ella. La civilización es una abstracción que señala la pérdida de la vida espiritual-el vivir sin relación a la tierra-por el ansia de vivir por vivir con necesidades inventadas.
Al ir desapareciendo el trabajo artesanal, todo se convierte en utilitarismo. El hombre ya no admite como fundamento de vida el culto, sino el trabajo esclavizante y el juego enajenador de la cultura. Aún lo religioso se reduce a símbolo. Se desconoce el éxtasis espiritual por el exceso de la razón civilizadora.
El culto es el oficio del artesano divino, y un servicio del que adora sembrando la tierra. La verdadera oración es cuando el cielo y la tierra se unen como sembradores. El trabajo del artesano no se aprende en la universidad-sede de las humanidades-sino en el seminario del sembrador.
No es de fiarse una civilización cristiana de occidente. El culto cristiano sigue consistiendo en sembrar.
Me gustaría ser un artesano, y elaborar un libro de mi puño y letra; una teología artesanal que no use la objetividad sistemática como herramienta; que sea, más que teología, logos-teo: la palabra de Dios.
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