martes, 5 de marzo de 2019

EL ETERNO RETORNO

EL ETERNO RETORNO

Todo es cíclico desde nuestra perspectiva visual;  antes de que  naciera el método científico, todo se contemplaba como un volver a comenzar. La repetición es la garantía de perpetuidad de los acontecimientos. Pero el pensamiento filosófico le ha dado su propio matiz; por ejemplo, Friedrich Nietzsche propone que se analice el asunto. Los hechos que ocurren y las cosas que personalmente vivimos no son todas buenas o agradables, así que, tendríamos que decidir o afirmar qué es lo que queremos que se repita, qué es aquello que debe hacerse un hábito en los seres humanos. 

La ciencia al romper con la idea de Dios, rompió también con la idea de lo cíclico. Antes todo se había interpretado de manera religiosa y todo estaba en función de Dios, todo volvía a él. Al desligarse de lo religioso, la perspectiva que se tiene del tiempo es lineal y no cíclica. Ya no se piensa en la repetición de las estaciones del año, sino en el "número" de días y años. Ya no es la naturaleza la que se mira sino las agendas y los calendarios modernos. Para la modernidad nada tiene que repetirse, la gente vive pensando en la moda moderna de lo irrepetible. La gente que sale en la televisión no puede repetir su vestimenta dos días--cada día estrenan--otras personas día a día ven que los útiles y aparatos que se utilizan son de una variedad infinita de modelos, marcas, colores, tamaños y aditamentos, que tiende a lo infinito. Sin en cambio, toda esta revolución que se hace todos los días sin tratar  de repetir, es un esfuerzo inútil porque se pierde la originalidad. Lo que se inventa en realidad es algo que ya fue, solo que lo presenta con una nueva envoltura. Me divierte ver los programas y películas estadounidenses que llegan a nuestro país, cuyo contenido de humor, son una repetición de los actores o cómicos antiguos del cine mexicano. Y por cierto, prefiero los originales. La posmodernidad es el agotamiento de la modernidad que tiende a repetir de manera novedosa lo mismo, pero con menor calidad.

El libro del Eclesiastés es otra noción excelente de lo que es el eterno retorno. El hombre dentro de su temporalidad  percibe todo de manera cíclica y dolorosa a la vez. El mal no está en sí en la repetición, sino en la infelicidad del hombre. Es la insatisfacción la que lo hace cansarse de la repetición, y para él todo es vano. Todo es cansancio corporal y fatiga en el alma. No se sacia de ver;  de conocer; de experimentar. Lo que el hombre anhela es lo que comienza y no tiene fin; un presente que se repita de manera eterna. El hombre debe retornar a lo eterno para hallar la felicidad que no se repite ni se prolonga, sino que permanece por la eternidad.

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