martes, 30 de julio de 2019

LA INVISIBILIDAD DEL HOMBRE DE PAPEL



EL HOMBRE

EL PAPEL DEL DINERO

EL MUNDO INVISIBLE

En 1963 el actor mexicano Ignacio  López Tarzo protagonizó una película titulada "El Hombre de Papel"; cuyo drama en mi pensamiento se ha mezclado con una novela de ciencia ficción titulada: el hombre invisible; de Wells. El análisis del drama del hombre de papel podría parecer para algunos como ficción; y también, podría parecer que la ficción del hombre invisible, es un drama real que se vive en muchos hombres.

Cuando el hombre tiene su encuentro con el dinero (en el caso del pepenador que interpreta Tarzo) tiene una reacción de preguntarse sobre, qué es eso que se encontró: era un billete con una denominación que nunca había visto. Era el maná que no precisamente descendió del cielo, sino que provenía de las partes más bajas del infierno. El hombre puede ver el dinero, pero no puede ver el significado; ni siquiera los que saben su valor saben lo que significa. la mayoría se niega a decir la verdad; hay quien le dice al papelero, cuanto es un billete que tiene cierto número de ceros: se lo explica por que no ve el billete. Pero cuando la gente palpa el dinero, desaparece la verdad en sus labios, para robar el dinero. El papel del dinero es corromper, haciendo desaparecer los valores de los hombres; convirtierndolos en mentirosos y avaros.

El hombre de carne y hueso al ir comprendiendo el valor que el mundo le da al dinero, se transforma en el hombre de papel. La teoría de la evolución del hombre solamente aplica cuando éste se corrompe; y esto no es una evolución del hombre, sino su degradación. No es que el hombre se pueda hacer de papel, simplemente es que la vasija de barro se echó a perder.

Son muchas cosas que se hacen invisibles y esto no es ficción, es la triste realidad de un mundo que solo ve sus intereses y deja de ver las cosas que verdaderamente valen. Cuando el pepenador es un "pobre diablo" nadie lo toma en cuenta; es un ser invisible para las clases medias y altas. A veces hasta para los de sus misma clase resulta insignificante; pues además de pobre, mudo. ¡Cuánta gente ha quedado invisible, porque aparte de ser pobre, es indígena, es ciega, sorda, muda, o con alguna otra enfermedad, o algún otro razgo racial que no le identifica con los demás!

Cuando el intermediario es el billete, en la película y en la vida se ven cosas, porque desaparecen otras. Aparentemente hay quienes se interesan por ayudar al pepenador; pero en realidad no están viendo la necesidad de este. Queda invisible su condición de pobre, sus defectos, su ignorancia; el hombre queda totalmente invisible, cuando quienes le rodean, lo que quieren es robar el billete. No es el billete únicamente el que es de papel; la sociedad se ha vuelto de papel, porque todo gira al rededor del dinero. Los lugares y actividades de las prostitutas son invisibles, los bares y cantinas donde corre el alcohol y la droga son invisibles, los pecados de algunos penitentes se hacen invisibles, la enfermedad y la pobreza es invisible; porque donde se busca el dinero, lo único que se ve son los intereses avaros de cada quien. Todo delito es invisible en el mundo de papel.

Columba Dominguez protagonizó en la película el hombre de papel, un personaje muy noble; ella no se aprovecha del pepenador, y le da una gran lección: El dinero no todo lo compra. El gran mal es cuando el hombre piensa que puede comprar carros, edificios e inclusive gente. El papelero queda desilusionado cuando se da cuenta de que no puede comprar un hijo. Cuando en el mudo impera la corrupción todo se vuelve en un mercado, donde se venden todas las cosas, siendo la más barata, el hombre mismo. Cuando a las cosas y a las personas se le ponen precio, el valor real del mundo y del hombre se vuelve invisible; desaparece. 

Cuando se deje de utilizar el billete, el papel va a desaparecer pero el dinero será virtual; será invisible. Y esto es una señal de que tanto el dinero como el mundo se tornarán invisibles. Los valores espirituales estarán allí pero nadie los tomará en cuenta; serán como invisibles.

No es que se hayan perdido los valores sino que la maldad se ha hecho invisible a quienes el dinero les sacó los ojos. No es que se haya perdido la moral, sino que la gente ha aprendido a hacerse invisible a través de las nuevas tecnologías virtuales. Como la gente ya no se ve al rostro (ve imágenes) ya no se avergüenza de nada, porque nadie la ve. Hoy el anhelo de muchos es vivir como se le de la gana, sin que nadie le diga nada. Su anhelo es ser el hombre o la mujer invisible.

Creo que el final de la película "El Hombre de Papel" también nos deja una gran lección; saca a la luz, o pone al descubierto algo que es invisible para muchos: el dinero sólo nos sirve para canjearlo por cualquier cosa, que como ese títere que compró el pepenador; es un objeto sin vida, que en nada satisface su necesidad real. Lo que pudo comprar el pepenador era ilusorio, nada que pudiera valer de verdad. Los lujos del mundo hacen invisibles las cosas que verdaderamente valen; el dinero engaña la mente de las personas para hacerlas ver ilusiones vanas. El mundo se ha olvidado de la invitación divina: Comprad sin dinero... 

lo que realmente tiene valor, no tiene precio ni se compra con dinero. Quien quiera comerciar con este don, estará vendiendo su alma al diablo. Quedará más decepcionado que el pepenador que dio una gran cantidad por un títere que no lo valía. Sin el sistema, el mundo queda como el títere sin el titiritero. todas las cosas son basura con las que se ha estafado al mundo.

jueves, 25 de julio de 2019

La Pérdida de la Totalidad en la Filosofía

Amor a la sabiduría

Separación de lo divino

La pérdida de la totalidad

Para los mismos filósofos ha sido inconveniente dar una definición de lo que es la filosofía; porque el filosofo  no define las cosas con conceptos, no lo reduce el todo a una escasa definición. El filósofo tiene un deseo de saber (amor a la sabiduría) con una intención diferente de los hombres comunes; en general, todas las personas tienen ese deseo de saber, pero no como la del filósofo. Éste duda y todo lo cuestiona. Su método es la pregunta; pero no es la que hace el hombre de fe, sino la que hace el hombre que duda. Y es de esta manera como nace la filosofía. No nace con el hombre. La filosofía nace del hombre que se desliga de la revelación dada (la fe), para entrar en lo desconocido, y para deslucidarlo con la luz de la razón. El filosofo hace las grandes preguntas del humanismo ¿quién soy? ¿de dónde vengo? y ¿hacia dónde voy? porque se ha desligado del otro, de la totalidad. Cuando se desliga del Ser divino, el filósofo se desconoce así mismo; y su gran tarea se convierte en filosofar sobre el sentido de la vida vacía de la plenitud de lo divino.

El horizonte de la filosofía es abismal, pues anhela el conocimiento de todo y no de una parte; la filosofía no intenta ser una disciplina entre otras, sino la ciencia por excelencia. Paradójicamente, la filosofía se ha desprendido de la revelación dada (la totalidad) para ir en busca de esa plenitud perdida.

Pero que es lo que le ha ocurrido a la filosofía en es aventura que, más que conocerlo todo, todo lo cuestiona. Pues ha encontrado una infinidad de saberes que han surgido de un método que se desliga: pues así como la filosofía se ha desligado de lo divino; así sus saberes se han desligado de ella para conformar diferentes campos del conocimiento. Entonces lo que ha ocurrido es que, las disciplinas aumentan cada vez más, y las dudas que se generan son mucho más: las ciencias con todos sus logros alcanzados pueden estar diciendo humildemente la frase socrática "yo sólo sé, que no sé nada".

El método filosófico ( la duda) ha llegado a su máxima expresión en el pensamiento abstracto matemático. Al haberse separado del todo, se ha perdido de la realidad. la verdad ha quedado en una representación. Son ahora los símbolos y los números  con los que se pretende hacer filosofía. Si se quiere recuperar la visión de la totalidad, es necesario volver a la idea de Dios, pero no a través de la metafísica, ya que ésta no se basa en la revelación de Dios, sino es una ciencia que pretende hablar de Dios. El deseo de saber no siempre parte de un sentimiento bueno; puede surgir de un envanecimiento del hombre que busca basarse en su razonamiento para llegar a ser igual a Dios; y demostrar que puede llegar a la totalidad.

La totalidad es un atributo divino del que el hombre participa en una medida; como dijo Juan el evangelista: de su plenitud tomamos todos. Podemos pensar y preguntar y adquirir verdadero conocimiento, reconociendo que sólo llegamos a conocer aquellas cosas que nos son reveladas; y que hay cosas que sólo están en la plenitud de la divinidad.

La filosofía surgió y así mismo la pérdida de la totalidad cuando el hombre fue tentado a beber de otra fuente de conocimiento. Es claro distinguir entre un saber humano, diabólico y divino. Emanuel Levinas solía decir "no soy filósofo pero puedo hacer filosofía". Hemos nacido en una época posmoderna, educados en la razón y en una escuela en dónde lo que menos se hace es pensar. Antes que científicos o filósofos somos hombres. Antes que existiera el método científico el hombre siempre ha sido un ser pensante. La filosofía en su deseo engañoso de querer conocer por vías equivocadas, se extravió. Todas las catástrofes ocurridas en el mundo son muestra de que no somos capaces de guiarnos por nosotros mismos. Es necesario el dialogo con el otro, con lo que sale de la inspiración y  no de la razón. Es una equivocación que un hombre de fe no pueda pensar. Puede aprender el método de la filosofía y de la ciencia, entendiendo que este saber es pragmático y utilitario; y que este saber no lo lleva a Dios (a la totalidad). La filosofía se desligó de la revelación divina y perdió la totalidad. Dejó de pensar y se puso a razonar. 

Razonar sin dejar de pensar. Esta capacidad de pensamiento es maravillosa. no hay inteligencia artificial que la iguale; la capacidad de pensamiento no es medible, el coeficiente intelectual es un número. El pensar es una lógica que el infinito matemático no logra alcanzar.


 


martes, 23 de julio de 2019

EL METALENGUAJE Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LA TORRE DE BABEL

EL METALENGUAJE

SÍMBOLOS SIN PALABRAS

 LA CONFUSIÓN DEL LENGUAJE

El lenguaje es una maravilla de la creación. Surje y se transforma de manera creativa; no es producto de una evolución, sino el agente creador de las palabras y de la comunicación. Es la revelación de la mente y la evocación de aquello que no se puede decir en palabras. Internamente, la Palabra  va más allá de las palabras. Ha sido, por lo tanto el lenguaje, un asunto de interés en los diferentes campos del conocimiento. Mi intención es reflexionar sobre lo que es el lenguaje y cómo es que se ha ido perdiendo esta potencialidad espiritual y humana.

Hasta el día de hoy podemos apreciar cómo es que se da esta capacidad de emitir sonidos con sentido. Cuando vemos a un bebé, vemos a un hombre recién nacido; que no sabe hablar, pero que tiene por naturaleza todo el aparato fisiológico para hacerlo. El balbuceo de un bebé nos da la sensación de sus primeras expresiones; es cierto que no hay una conceptualización, ni un vocabulario, pero hay un apego a través de los primeros sonidos, juntamente con las expresiones corporales, principalmente la de su rostro. A medida que crece el niño decimos que éste aprende a hablar. Es importante señalar que su primer aprendizaje (el habla) no es escolarizado, ni sistematizado, ni abstracto. Al pequeño hombre se le habla con las expresiones que usa el adulto, y así se le estimula a que diga su primera palabra (mamá o papá, o algún otro nombre de persona u objeto) y esto es un acontecimiento extraordinario.

La biblia nos habla de un acontecimiento semejante; nos describe al primer hombre con su primera tarea: la de nombrar las cosas. Adán puso nombre a todos los animales. El ser humano no comienza escribiendo libros o, escribiendo con un lenguaje científico. El hombre simplemente expresó las cosas como son. Este es el auténtico lenguaje: el que por naturaleza surge de la interioridad del alma, para evocar lo divino en cada una de las cosas que llega a nombrar. Es el lenguaje el que une al cielo y la tierra. El lenguaje es un don que se recibe, y a la vez, que se utiliza para guardar de generación en generación la verdad transmitida. El verdadero saber no se guarda en los libros, sino en la pureza del lenguaje. Cuando el lenguaje se corrompe se inventan saberes históricos; pero cuando se preserva, se mantiene la tradición. La tradición no son costumbres, sino el lenguaje que utiliza por naturaleza la verdad.

Pero el niño crece y su lenguaje se enriquece. Así como el niño llega a saber expresarse, el ser humano ha generado formas diversas del lenguaje. Los idiomas o las lenguas son esa manifestación de seguir nombrando las cosas hilvanando palabras, y creando otras más. El lenguaje no es un sonido univoco que se reduzca al significado de una sola cosa; el lenguaje es polisemántico; es decir, el lenguaje por naturaleza es poético, porque una palabra o una frase puede abarcar un todo, puede hacer una analogía de muchas cosas a la vez. Por esta razón el lenguaje bíblico es profético y poético; estos no son estilos artificiales, sino las  formas más elevadas de la expresión de la palabra.

El lenguaje es espiritualidad; así es que si en alguna manera ha sido afectada esa espiritualidad, el potencial del hombre en su lenguaje se ha visto disminuido. ¿Cómo y de qué manera se ha perdido el lenguaje? En el Génesis hay evidencias de que algunos hombres dejaron de invocar el Nombre de Dios. Es aquí donde encontramos la respuesta; y ahora respondo con otras preguntas. ¿Qué pasa si el hombre deja de hablar con Dios; si deja de hablar de Dios; y si deja de hablar con la verdad, es decir, si deja de hablar con espiritualidad? El hombre comenzará a invocar a dioses falsos, comenzará  a edificar sus criterios en base a la mentira, su lenguaje dejará de elevarse a las cosas celestiales; a las cosas más elevadas del ser, para arrastrarse en el materialismo; su lenguaje será únicamente utilizado para ganar bienes terrenales. Inventará un nuevo lenguaje; dejará el lenguaje espiritual para utilizar un lenguaje artificial.

El capitulo 11 del Génesis nos narra la historia de la torre de babel; y aquí veo un ejemplo de lo que me estoy refiriendo: la invención de un metalenguaje. Aquí nos dice que en la tierra había un sólo lenguaje. pero en un capitulo anterior nos dice, que la tierra se fue llenando conforme a la lengua de cada uno: ¡No había un sólo lenguaje! esto no es una contradicción, sino que, lo que pasó (en el capitulo 11 del Génesis) es que hubo una globalización; el sistema (el imperio gobernante) impuso una lengua sobre todos los pueblos o gentes conquistadas. Una lengua artificial que los unió para un proyecto universal y terrenal; que los llevó al endiosamiento del humanismo que buscaba nombrar un nuevo nombre, para ponerlo en la cúspide de su torre. El relato bíblico no dice que Dios diera una diversidad de lenguas, sino que confundió su lengua. La lengua artificial era única para todos, pero resultó ser para confusión. Todos usaban un mismo lenguaje, pero nadie entendía nada. El metalenguaje engloba a todos en un mismo código para controlarlos, pero su final es confusión.

Concluyo con una reflexión del metalenguaje que se ha generado en nuestro tiempo. hay muchos idiomas y lenguas en el mundo. Algunos han desaparecido, otros se transforman o se mezclan; pero por naturaleza sigue habiendo una gran diversidad. Algunos de estos idiomas predominan, pero hasta el día de hoy  no hay uno que se imponga sobre todos de manera absoluta. Entendamos que no hay un idioma natural que se imponga al mundo, ya que por naturaleza, el lenguaje existe en una diversidad de idiomas y lenguas. Pero existen lenguajes inventados, artificiales que se sobreponen al lenguaje natural. La matemática como lenguaje es abstracto, desligado de lo natural y espiritual; la tecnología junto con sus aparatos son una nueva forma de expresión que unifica al mundo en un sólo lenguaje: lenguaje que se ha ido desligando cada vez más del lenguaje oral y presencial, y se ha desplazado hacia formas cada vez más simbólicas. En este tiempo el "icono" (la imagen)  es el metalenguaje que se ha impuesto sobre el lenguaje oral y escrito. Este metalenguaje es evolutivo porque no es creación divina sino humana. Lo que se evoca hoy no es lo natural y espiritual como lo hacía Adán en el huerto del Edén. Se inventan nombres de cosas que ya nada tienen que ver con el mundo que Dios creo: web, bite, blog, viral, software, y muchos más. Las brechas entre generaciones son provocadas por la falta de incomprensión. Aunque en un lugar estemos utilizando un mismo idioma, se ha impuesto un lenguaje artificial (metalenguaje) que no nos permite entender las cosas de la misma manera. Las cosas que uno ve en la red, no son las mismas que ven las otras. No hay la misma secuencia, ni hay simultaneidad natural; no se comparten los mismos espacios; lo que se comparte es virtual y esto está fuera de la realidad. Aunque estemos en la era llamada de "la comunicación"; en realidad, no nos estamos comunicando como debiera ser, lo estamos viendo por los efectos en el mundo, en el país, en la familia; para los creyentes, lo estamos viendo en la iglesia. Los valores en el hablar se han perdido, y más aún, se han cambiado por lo que los medios promueven. La confusión es barbara. Ya no se entiende que es la educación, los valores, la espiritualidad, el amor, la iglesia, el matrimonio, la sexualidad, el sexo; lo varonil y lo femenino; el bien y el mal; lo santo y lo perverso. La decadencia ha ocurrido porque se ha dejado el lenguaje  natural, aquel que en primer lugar evoca lo divino y da gloria al creador; se ha dejado el lenguaje que busca el reino de Dios, el que habla de las cosas terrenales (de la naturaleza) para llevarnos después comprender las cosas celestiales. Se está edificando una nueva torre de babel en esta época posmodernista cuya característica es, exactamente, un lenguaje anárquico, en el que cada quien le da el significado a las cosas como quiere. Se ha dejado de pensar en la tierra celestial, y se esta comenzando a edificar en la llanura de este mundo sin Dios. Se esta buscando un ecumenismo político y religioso que sustituya el nombre de Dios.

Cuidemos nuestro lenguaje, lo digo en el sentido más profundo de la espiritualidad. Cada palabra inventada en el mundo ya no está dando la gloria a Dios; las modas en el hablar se corrompen a tal grado, que de una misma fuente quieren alabar a Dios y al mundo a la vez. Esto no debe ser así; el hombre espiritual piensa en las cosas espirituales y habla de manera espiritual. Que cuando hablemos la gente no se confunda, sino que se den cuenta que nuestro lenguaje viene de Dios.