Amor a la sabiduría
Separación de lo divino
La pérdida de la totalidad
Para los mismos filósofos ha sido inconveniente dar una definición de lo que es la filosofía; porque el filosofo no define las cosas con conceptos, no lo reduce el todo a una escasa definición. El filósofo tiene un deseo de saber (amor a la sabiduría) con una intención diferente de los hombres comunes; en general, todas las personas tienen ese deseo de saber, pero no como la del filósofo. Éste duda y todo lo cuestiona. Su método es la pregunta; pero no es la que hace el hombre de fe, sino la que hace el hombre que duda. Y es de esta manera como nace la filosofía. No nace con el hombre. La filosofía nace del hombre que se desliga de la revelación dada (la fe), para entrar en lo desconocido, y para deslucidarlo con la luz de la razón. El filosofo hace las grandes preguntas del humanismo ¿quién soy? ¿de dónde vengo? y ¿hacia dónde voy? porque se ha desligado del otro, de la totalidad. Cuando se desliga del Ser divino, el filósofo se desconoce así mismo; y su gran tarea se convierte en filosofar sobre el sentido de la vida vacía de la plenitud de lo divino.
El horizonte de la filosofía es abismal, pues anhela el conocimiento de todo y no de una parte; la filosofía no intenta ser una disciplina entre otras, sino la ciencia por excelencia. Paradójicamente, la filosofía se ha desprendido de la revelación dada (la totalidad) para ir en busca de esa plenitud perdida.
Pero que es lo que le ha ocurrido a la filosofía en es aventura que, más que conocerlo todo, todo lo cuestiona. Pues ha encontrado una infinidad de saberes que han surgido de un método que se desliga: pues así como la filosofía se ha desligado de lo divino; así sus saberes se han desligado de ella para conformar diferentes campos del conocimiento. Entonces lo que ha ocurrido es que, las disciplinas aumentan cada vez más, y las dudas que se generan son mucho más: las ciencias con todos sus logros alcanzados pueden estar diciendo humildemente la frase socrática "yo sólo sé, que no sé nada".
El método filosófico ( la duda) ha llegado a su máxima expresión en el pensamiento abstracto matemático. Al haberse separado del todo, se ha perdido de la realidad. la verdad ha quedado en una representación. Son ahora los símbolos y los números con los que se pretende hacer filosofía. Si se quiere recuperar la visión de la totalidad, es necesario volver a la idea de Dios, pero no a través de la metafísica, ya que ésta no se basa en la revelación de Dios, sino es una ciencia que pretende hablar de Dios. El deseo de saber no siempre parte de un sentimiento bueno; puede surgir de un envanecimiento del hombre que busca basarse en su razonamiento para llegar a ser igual a Dios; y demostrar que puede llegar a la totalidad.
La totalidad es un atributo divino del que el hombre participa en una medida; como dijo Juan el evangelista: de su plenitud tomamos todos. Podemos pensar y preguntar y adquirir verdadero conocimiento, reconociendo que sólo llegamos a conocer aquellas cosas que nos son reveladas; y que hay cosas que sólo están en la plenitud de la divinidad.
La filosofía surgió y así mismo la pérdida de la totalidad cuando el hombre fue tentado a beber de otra fuente de conocimiento. Es claro distinguir entre un saber humano, diabólico y divino. Emanuel Levinas solía decir "no soy filósofo pero puedo hacer filosofía". Hemos nacido en una época posmoderna, educados en la razón y en una escuela en dónde lo que menos se hace es pensar. Antes que científicos o filósofos somos hombres. Antes que existiera el método científico el hombre siempre ha sido un ser pensante. La filosofía en su deseo engañoso de querer conocer por vías equivocadas, se extravió. Todas las catástrofes ocurridas en el mundo son muestra de que no somos capaces de guiarnos por nosotros mismos. Es necesario el dialogo con el otro, con lo que sale de la inspiración y no de la razón. Es una equivocación que un hombre de fe no pueda pensar. Puede aprender el método de la filosofía y de la ciencia, entendiendo que este saber es pragmático y utilitario; y que este saber no lo lleva a Dios (a la totalidad). La filosofía se desligó de la revelación divina y perdió la totalidad. Dejó de pensar y se puso a razonar.
Razonar sin dejar de pensar. Esta capacidad de pensamiento es maravillosa. no hay inteligencia artificial que la iguale; la capacidad de pensamiento no es medible, el coeficiente intelectual es un número. El pensar es una lógica que el infinito matemático no logra alcanzar.
El horizonte de la filosofía es abismal, pues anhela el conocimiento de todo y no de una parte; la filosofía no intenta ser una disciplina entre otras, sino la ciencia por excelencia. Paradójicamente, la filosofía se ha desprendido de la revelación dada (la totalidad) para ir en busca de esa plenitud perdida.
Pero que es lo que le ha ocurrido a la filosofía en es aventura que, más que conocerlo todo, todo lo cuestiona. Pues ha encontrado una infinidad de saberes que han surgido de un método que se desliga: pues así como la filosofía se ha desligado de lo divino; así sus saberes se han desligado de ella para conformar diferentes campos del conocimiento. Entonces lo que ha ocurrido es que, las disciplinas aumentan cada vez más, y las dudas que se generan son mucho más: las ciencias con todos sus logros alcanzados pueden estar diciendo humildemente la frase socrática "yo sólo sé, que no sé nada".
El método filosófico ( la duda) ha llegado a su máxima expresión en el pensamiento abstracto matemático. Al haberse separado del todo, se ha perdido de la realidad. la verdad ha quedado en una representación. Son ahora los símbolos y los números con los que se pretende hacer filosofía. Si se quiere recuperar la visión de la totalidad, es necesario volver a la idea de Dios, pero no a través de la metafísica, ya que ésta no se basa en la revelación de Dios, sino es una ciencia que pretende hablar de Dios. El deseo de saber no siempre parte de un sentimiento bueno; puede surgir de un envanecimiento del hombre que busca basarse en su razonamiento para llegar a ser igual a Dios; y demostrar que puede llegar a la totalidad.
La totalidad es un atributo divino del que el hombre participa en una medida; como dijo Juan el evangelista: de su plenitud tomamos todos. Podemos pensar y preguntar y adquirir verdadero conocimiento, reconociendo que sólo llegamos a conocer aquellas cosas que nos son reveladas; y que hay cosas que sólo están en la plenitud de la divinidad.
La filosofía surgió y así mismo la pérdida de la totalidad cuando el hombre fue tentado a beber de otra fuente de conocimiento. Es claro distinguir entre un saber humano, diabólico y divino. Emanuel Levinas solía decir "no soy filósofo pero puedo hacer filosofía". Hemos nacido en una época posmoderna, educados en la razón y en una escuela en dónde lo que menos se hace es pensar. Antes que científicos o filósofos somos hombres. Antes que existiera el método científico el hombre siempre ha sido un ser pensante. La filosofía en su deseo engañoso de querer conocer por vías equivocadas, se extravió. Todas las catástrofes ocurridas en el mundo son muestra de que no somos capaces de guiarnos por nosotros mismos. Es necesario el dialogo con el otro, con lo que sale de la inspiración y no de la razón. Es una equivocación que un hombre de fe no pueda pensar. Puede aprender el método de la filosofía y de la ciencia, entendiendo que este saber es pragmático y utilitario; y que este saber no lo lleva a Dios (a la totalidad). La filosofía se desligó de la revelación divina y perdió la totalidad. Dejó de pensar y se puso a razonar.
Razonar sin dejar de pensar. Esta capacidad de pensamiento es maravillosa. no hay inteligencia artificial que la iguale; la capacidad de pensamiento no es medible, el coeficiente intelectual es un número. El pensar es una lógica que el infinito matemático no logra alcanzar.
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