martes, 23 de julio de 2019

EL METALENGUAJE Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LA TORRE DE BABEL

EL METALENGUAJE

SÍMBOLOS SIN PALABRAS

 LA CONFUSIÓN DEL LENGUAJE

El lenguaje es una maravilla de la creación. Surje y se transforma de manera creativa; no es producto de una evolución, sino el agente creador de las palabras y de la comunicación. Es la revelación de la mente y la evocación de aquello que no se puede decir en palabras. Internamente, la Palabra  va más allá de las palabras. Ha sido, por lo tanto el lenguaje, un asunto de interés en los diferentes campos del conocimiento. Mi intención es reflexionar sobre lo que es el lenguaje y cómo es que se ha ido perdiendo esta potencialidad espiritual y humana.

Hasta el día de hoy podemos apreciar cómo es que se da esta capacidad de emitir sonidos con sentido. Cuando vemos a un bebé, vemos a un hombre recién nacido; que no sabe hablar, pero que tiene por naturaleza todo el aparato fisiológico para hacerlo. El balbuceo de un bebé nos da la sensación de sus primeras expresiones; es cierto que no hay una conceptualización, ni un vocabulario, pero hay un apego a través de los primeros sonidos, juntamente con las expresiones corporales, principalmente la de su rostro. A medida que crece el niño decimos que éste aprende a hablar. Es importante señalar que su primer aprendizaje (el habla) no es escolarizado, ni sistematizado, ni abstracto. Al pequeño hombre se le habla con las expresiones que usa el adulto, y así se le estimula a que diga su primera palabra (mamá o papá, o algún otro nombre de persona u objeto) y esto es un acontecimiento extraordinario.

La biblia nos habla de un acontecimiento semejante; nos describe al primer hombre con su primera tarea: la de nombrar las cosas. Adán puso nombre a todos los animales. El ser humano no comienza escribiendo libros o, escribiendo con un lenguaje científico. El hombre simplemente expresó las cosas como son. Este es el auténtico lenguaje: el que por naturaleza surge de la interioridad del alma, para evocar lo divino en cada una de las cosas que llega a nombrar. Es el lenguaje el que une al cielo y la tierra. El lenguaje es un don que se recibe, y a la vez, que se utiliza para guardar de generación en generación la verdad transmitida. El verdadero saber no se guarda en los libros, sino en la pureza del lenguaje. Cuando el lenguaje se corrompe se inventan saberes históricos; pero cuando se preserva, se mantiene la tradición. La tradición no son costumbres, sino el lenguaje que utiliza por naturaleza la verdad.

Pero el niño crece y su lenguaje se enriquece. Así como el niño llega a saber expresarse, el ser humano ha generado formas diversas del lenguaje. Los idiomas o las lenguas son esa manifestación de seguir nombrando las cosas hilvanando palabras, y creando otras más. El lenguaje no es un sonido univoco que se reduzca al significado de una sola cosa; el lenguaje es polisemántico; es decir, el lenguaje por naturaleza es poético, porque una palabra o una frase puede abarcar un todo, puede hacer una analogía de muchas cosas a la vez. Por esta razón el lenguaje bíblico es profético y poético; estos no son estilos artificiales, sino las  formas más elevadas de la expresión de la palabra.

El lenguaje es espiritualidad; así es que si en alguna manera ha sido afectada esa espiritualidad, el potencial del hombre en su lenguaje se ha visto disminuido. ¿Cómo y de qué manera se ha perdido el lenguaje? En el Génesis hay evidencias de que algunos hombres dejaron de invocar el Nombre de Dios. Es aquí donde encontramos la respuesta; y ahora respondo con otras preguntas. ¿Qué pasa si el hombre deja de hablar con Dios; si deja de hablar de Dios; y si deja de hablar con la verdad, es decir, si deja de hablar con espiritualidad? El hombre comenzará a invocar a dioses falsos, comenzará  a edificar sus criterios en base a la mentira, su lenguaje dejará de elevarse a las cosas celestiales; a las cosas más elevadas del ser, para arrastrarse en el materialismo; su lenguaje será únicamente utilizado para ganar bienes terrenales. Inventará un nuevo lenguaje; dejará el lenguaje espiritual para utilizar un lenguaje artificial.

El capitulo 11 del Génesis nos narra la historia de la torre de babel; y aquí veo un ejemplo de lo que me estoy refiriendo: la invención de un metalenguaje. Aquí nos dice que en la tierra había un sólo lenguaje. pero en un capitulo anterior nos dice, que la tierra se fue llenando conforme a la lengua de cada uno: ¡No había un sólo lenguaje! esto no es una contradicción, sino que, lo que pasó (en el capitulo 11 del Génesis) es que hubo una globalización; el sistema (el imperio gobernante) impuso una lengua sobre todos los pueblos o gentes conquistadas. Una lengua artificial que los unió para un proyecto universal y terrenal; que los llevó al endiosamiento del humanismo que buscaba nombrar un nuevo nombre, para ponerlo en la cúspide de su torre. El relato bíblico no dice que Dios diera una diversidad de lenguas, sino que confundió su lengua. La lengua artificial era única para todos, pero resultó ser para confusión. Todos usaban un mismo lenguaje, pero nadie entendía nada. El metalenguaje engloba a todos en un mismo código para controlarlos, pero su final es confusión.

Concluyo con una reflexión del metalenguaje que se ha generado en nuestro tiempo. hay muchos idiomas y lenguas en el mundo. Algunos han desaparecido, otros se transforman o se mezclan; pero por naturaleza sigue habiendo una gran diversidad. Algunos de estos idiomas predominan, pero hasta el día de hoy  no hay uno que se imponga sobre todos de manera absoluta. Entendamos que no hay un idioma natural que se imponga al mundo, ya que por naturaleza, el lenguaje existe en una diversidad de idiomas y lenguas. Pero existen lenguajes inventados, artificiales que se sobreponen al lenguaje natural. La matemática como lenguaje es abstracto, desligado de lo natural y espiritual; la tecnología junto con sus aparatos son una nueva forma de expresión que unifica al mundo en un sólo lenguaje: lenguaje que se ha ido desligando cada vez más del lenguaje oral y presencial, y se ha desplazado hacia formas cada vez más simbólicas. En este tiempo el "icono" (la imagen)  es el metalenguaje que se ha impuesto sobre el lenguaje oral y escrito. Este metalenguaje es evolutivo porque no es creación divina sino humana. Lo que se evoca hoy no es lo natural y espiritual como lo hacía Adán en el huerto del Edén. Se inventan nombres de cosas que ya nada tienen que ver con el mundo que Dios creo: web, bite, blog, viral, software, y muchos más. Las brechas entre generaciones son provocadas por la falta de incomprensión. Aunque en un lugar estemos utilizando un mismo idioma, se ha impuesto un lenguaje artificial (metalenguaje) que no nos permite entender las cosas de la misma manera. Las cosas que uno ve en la red, no son las mismas que ven las otras. No hay la misma secuencia, ni hay simultaneidad natural; no se comparten los mismos espacios; lo que se comparte es virtual y esto está fuera de la realidad. Aunque estemos en la era llamada de "la comunicación"; en realidad, no nos estamos comunicando como debiera ser, lo estamos viendo por los efectos en el mundo, en el país, en la familia; para los creyentes, lo estamos viendo en la iglesia. Los valores en el hablar se han perdido, y más aún, se han cambiado por lo que los medios promueven. La confusión es barbara. Ya no se entiende que es la educación, los valores, la espiritualidad, el amor, la iglesia, el matrimonio, la sexualidad, el sexo; lo varonil y lo femenino; el bien y el mal; lo santo y lo perverso. La decadencia ha ocurrido porque se ha dejado el lenguaje  natural, aquel que en primer lugar evoca lo divino y da gloria al creador; se ha dejado el lenguaje que busca el reino de Dios, el que habla de las cosas terrenales (de la naturaleza) para llevarnos después comprender las cosas celestiales. Se está edificando una nueva torre de babel en esta época posmodernista cuya característica es, exactamente, un lenguaje anárquico, en el que cada quien le da el significado a las cosas como quiere. Se ha dejado de pensar en la tierra celestial, y se esta comenzando a edificar en la llanura de este mundo sin Dios. Se esta buscando un ecumenismo político y religioso que sustituya el nombre de Dios.

Cuidemos nuestro lenguaje, lo digo en el sentido más profundo de la espiritualidad. Cada palabra inventada en el mundo ya no está dando la gloria a Dios; las modas en el hablar se corrompen a tal grado, que de una misma fuente quieren alabar a Dios y al mundo a la vez. Esto no debe ser así; el hombre espiritual piensa en las cosas espirituales y habla de manera espiritual. Que cuando hablemos la gente no se confunda, sino que se den cuenta que nuestro lenguaje viene de Dios.



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