sábado, 25 de enero de 2020

LA PEDAGOGÍA DE HERODES


LA PEDAGOGÍA DE HERODES


Como pedagogo tengo sueños como todos los hombres que viven despiertos. Mi visión es la de una escuela del saber en la que se incluya  a todos no por grados ni por edades, porque la escuela que contemplo,  sólo tiene un espacio donde aprenden y conviven todos; no en masa, sino como hombres, mujeres, jóvenes y niños: unidos con el fin de ser instruidos para vivir amándose unos a otros. Pero en el mismo sueño he sido advertido que hay un Herodes que intenta frustrar mi sueño. Hay un sistema que se interesa por educar, pero cuya intención, a semejanza del rey Herodes, lo que quiere es matar. Como si soñar estas cosas pareciera poner en peligro los intereses de los reinos de este mundo. 

Hablando de educación, esta parece ser una obra noble de quienes la planean. Como pedagogo me he dado cuenta de que no es así del todo. Existen intereses de unos cuantos que impiden la realización de una educación verdaderamente humana, que dé forma, y no que deforme lo humano y lo reduzca a una masa que tiene materia y peso, pero que ha sido despojada de su humanidad.

La pedagogía de Herodes es la que se practica sin saber los fines de la educación. El relato bíblico nos narra que Herodes no supo el momento en que el rey de los judíos había nacido; por tanto llamó a los sabios que deberían saber el dato preciso; pero estos también quedaron sorprendidos de no poder responder de manera exacta. Fueron los sabios de oriente que estaban siendo guiados por la estrella, a los que Herodes les pidió que indagaran el lugar donde había nacido el niño rey y se lo indicaran, para después, él ir a adorarle. Cuando se vio burlado por los magos, se manifestó la verdadera intención perversa de Herodes.

Se hace una institución, se elabora un currículo, se hacen proyectos y programas; se llevan siglos educando, pero detrás de todos estos esfuerzos magnos, en donde han quedado el trabajo ejemplar de algunos, se ve la matanza de muchos sueños de quienes pensaron con el corazón una educación digna de la humanidad.

A pesar de que por la orden de Herodes hubo la matanza de muchos, sin embargo, el niño rey nació. El sacrificio de quienes han dado la vida por una causa buena no ha sido en vano. 

Es posible pensar en una tarea pedagógica que esté orientada en la sabiduría de los magos o de los campesinos, que con señales del cielo entendieron que es posible que el mundo se alumbre. 

Invitaría a todos los que de verdad estén interesados en el trabajo pedagógico, a que abandonen "la pedagogía de Herodes" que sólo busca un saber para matar; que sólo se esfuerza para proteger sus intereses avaros y egoístas. Que no nos de miedo que de cada educando surja un rey; un hombre de bien; una mujer idónea; un joven ejemplar; un niño que traiga luz a este mundo. La educación nunca debe ser un medio para quitar la vida sino para protegerla; y creo sinceramente, que quién es pedagogo será capaz de huir a la provincia que le indique su sueño, con tal de cuidar, criar y educar a alguno.

Cuando se instruye a un niño y este llega a hacerse hombre, resulta que el Herodes ya murió. Muchas de las propuestas educativas que están ahora en boga habrán muerto cuando nuestros niños se hayan convertido en hombres.

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