jueves, 9 de enero de 2020

DIOS NO JUEGA A LOS DADOS


DIOS NO JUEGA A LOS DADOS


Albert Einstein dejó la famosa frase de "Dios no juega a los dados"; y de ella he escuchado comentarios o interpretaciones, que más que nada han sido apropiaciones de la frase con fines que  nada tienen que ver con lo que realmente dijo Einstein. Creo que no se trata de indagar sobre las intenciones con las cuales alguien- como este genio- expresó tal o cual frase; pienso que en la lectura y relectura de un libro o de un simple pensamiento o frase, es el lector el que razona y toma una idea para expresar nuevas cosas, a pesar de no coincidir con lo que se escribió originalmente. Si lo que escribo ahora tiene o no relación con lo que estrictamente expresó Einstein, no tengo por qué disculparme; porque lo que me interesa es lo que esta frase me provoca. 

Si este mundo no es obra de un creador; entonces, todo es un azar indescifrable por la complejidad de las variables; pero si fuera obra de un Dios, la cuestión es todavía es más compleja e inalcanzable por la mente humana. Quién juega a los dados es la historia, que sin lo divino, lo que sacia es la necesidad de la humanidad de tener un determinismo histórico. El hombre que juega a los dados ha quedado suspendido entre un pasado en el que desconoce por qué se han cometido tantos errores, y un futuro del cual desconoce el porvenir real. Sólo el pasado tiene lógica o, parece tener lógica; pero cuando críticamente nos preguntamos el por qué han sucedido ciertas cosas, se pierde la lógica al entender que hay acontecimientos que se han ocultado. La realidad es tan potente y difícil de aceptar no por falta de inteligencia, sino por falta de intereses humanitarios; que es más facilitador jugar a los dados que seguir pensando la realidad.

Cuando se ha dejado de pensar críticamente a lo único que se puede llegar es a jugar; a esperar pasivamente a alguien que nos resuelva el futuro o que nos lo fabrique. Cuando se juega a los dados no es el individuo quién construye su destino, sino un minoritario grupo que es el que ha inventado el juego del azar, que no tiene nada de complejo, sino es un simple calculo que se puede predecir su resultado; es decir, se puede manipular.

Pero en realidad no estamos jugando a los dados; el futuro es verdaderamente incierto porque la complejidad del universo, y la complejidad de la naturaleza humana no pueden determinarse al antojo. Están en juego muchos factores que en su mayoría ignoramos, pero que de alguna manera hemos percibido que están allí. El azar no puede ser una simple relación de probabilidades; la suerte providencialmente no usa los dados sino la mente.

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