martes, 18 de febrero de 2020

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN


LAS APARIENCIAS

Recuerdo las dificultades que tenía para las manualidades escolares de los primeros años de la educación básica. En el final del año, por lo regular se entregaban los trabajos para obtener la calificación de cierta asignatura. 

Fue desconcertante para mi que después de haber faltado a clases en una ocación, por motivos de salud, al reanudar, me informaron que el grupo ya estaba avanzando en la hechura del trabajo manual de fin de año. Como pude pedí la información. Se trataba de hacer un muñeco de peluche. Yo, inexperto, compré una tela de terciopelo extralargo, color azul rey, sin haber pensado antes, qué es lo que iba a ser. Yo quedé fascinado por el terciopelo azul; lo de más no importaba para mi. Decidí hacer un perro de peluche de color azul rey.

Cuando presenté mi trabajo; el maestro y todos los compañeros, lo miraban con desprecio. El maestro me dijo que pasaba la materia porque había cumplido con el trabajo; pero, me preguntó enfadado ¿Cuando has visto un perro azul?

Y hasta el día de hoy pienso en aquello que nunca le respondí al maestro: Yo vi a otros alumnos hacer perros de peluche color café; pero lo que no captó el maestro, es que, tampoco existen los perros de peluche, sea cual sea el color.

Las apariencias engañan; lo que me fascinó fue el color del terciopelo azul, no importando la figura que hiciera.

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