martes, 28 de julio de 2020

LA DESAPARICIÓN DE LOS RITUALES

LA DESAPARICIÓN DE LOS RITUALES


Ocurre hoy en día que han desparecido las estructuras institucionales, pero no del todo. Aun se habla de manera institucional. Se tienen los edificios de éstas instituciones, sus lemas y sus políticas; pero en el fondo ya nada existe en ellas. Les ha ocurrido como en esas películas de ficción, donde seres (monstruos) devoran internamente una persona para después mostrarse al exterior. Algo ha pasado internamente en lo institucional que ha sido devorado por las redes, desplazándolo, y  mostrándose al exterior con una fisonomía global, difícil de definir, y que hoy algunos describen como monstruoso, porque en realidad no tiene rostro. La gente percibe que la nueva institución global todo lo mira, sin tener ella la capacidad de conocer la mirada del que lo vigila. Si la masa se desintegra para formar un serie de individuos conectados, pero a la vez, verdaderamente incomunicados entre sí; entonces todo tiende a la desaparición de los rituales. Todo lo colectivo pasa a ser individual. La relaciones humanas se han convertido en el juego de la información. Se ha perdido la realidad o, como dicen algunos, han asesinado la realidad, para morir en la ficción. Pero los rituales no lo hacen cualquier persona. Es el sumo sacerdote el indicado para realizar el ritual. Tal vez muchos lamenten que en vez de sacerdotes, sean economistas y políticos los que guían a las naciones, rompiendo con el orden que establecen los rituales. Los trastornos de la naturaleza son los indicadores de la falta del ritual comunitario. Todo lo que se hace es en nombre del progreso, y nada se nombra a favor de lo comunitario. Si la religión no desaparece en su totalidad, es porque lo único que queda de ella es el cascarón. Hay una religión sin nombre o denominación; con una deformación que contiene todas las formas mezcladas. También los rituales religiosos llegan a ser ficción. No se pueden hacer rituales en nombre de baal, cuando se pretende adorar al Dios verdadero. La naturaleza tiene también sus propios rituales; y aún cuando el hombre los ha alterado, la naturaleza tiende en un momento dado a restablecer su propio orden natural. Así que, lo que se avecina es un violento volver al orden establecido por el ritual, y que la misma naturaleza con sus gemidos, nos anuncia que ha de venir. En el caso del cristianismo, el ritual lo hace Dios mismo-Cristo lo hizo en la cruz- y por ser perfecto, no necesita de hacer otro. Podrán desparecer las sombras, pero la realidad es lo que se ha de establecer definitivamente para siempre. Han desparecido las sombras: los rituales humanos han desaparecido, y hoy sólo queda un ritual ficticio. Sólo ha quedado el cascarón. Si han desparecido los rituales es porque las sombras pasan, y está pronto por aparecer el orden; lo dado por el ritual real, que no se volverá a repetir, pero si se han de ver sus efectos.

miércoles, 22 de julio de 2020

LA EXTENSIÓN DE LA MEMORIA


LA EXTENSIÓN DE LA MEMORIA

Jorge luis Borges pensaba en los libros como instrumentos de la memoria y la imaginación. Los libros son como extensiones del alma que superan, por mucho, al periódico, al radio, a la televisión, al microscopio y al telescopio, al teléfono; y diríamos hoy: los libros superan a los aparatos digitales que potencializan los sentidos, al grado de poner en peligro la tradición. Estamos en la época de la desmemorización. No se están quemando las bibliotecas pero lo humano se está convirtiendo en polvo. Pueden desaparecer los libros pero no la inspiración. Es el soplo de lo divino lo que volverá  a la vida a aquellos volúmenes que han ido a para en la hoguera. Es la memoria la que pone de pie lo que antes estuvo en cenizas. Lo sagrado del libro está en su mensaje que no se marchita al pasar el tiempo. La memoria es una cualidad que trasciende el tiempo, que funde el pasado con lo presente. Porque no hay nada nuevo debajo del sol. La memoria no es únicamente asunto del pasado, sino del presente y del futuro. Cuando se habla de lo porvenir se hace memoria de lo pasado. No se debe adivinar el futuro. Se advierte el futuro a través de la memoria. Los tiempos inmemoriales no existen. Sólo existe todo aquello de lo cual se tiene el recuerdo. Un reencuentro con el libro es trascender el tiempo a través de la memoria; tan necesario en un momento en que se pierde el espacio y las capacidades humanas. Es importante hacer memoria de lo sagrado. Este poder de la memoria no lo dan los libros en si, ni las musas; sino el autor divino. Cuando vivimos no hacemos otra cosa que hacer memoria de lo que Dios ha hecho. La adoración es un acto producido por la memoria. El olvido sería la degradación de la idolatría, la deshumanización, y la pérdida de lo divino.



viernes, 10 de julio de 2020

LA ERA DEL VACÍO

LA ERA DEL VACÍO

El colapso del mundo provocado por lo "hiper" deja un escenario desolado. Y para los intelectuales, como es el caso de Guilles Lipovetsky, este escenario del vacío es la materia prima de donde sacan la explicación del caos del mundo, que tiende, cada vez más, a un nuevo orden. Dice Lipovetsky que no hay que satanizar estos males que han dejado al individuo encerrado en una nueva tierra: el hiper egoísmo. Entendemos que un escritor moderno difícilmente abordará una problemática desde una perspectiva teológica y religiosa, pero paradójicamente sus razonamientos parecen ser apocalípticos. La diferencia es que para el intelectual no hay un propósito redentor divino, sino que, para él, todo dependerá de los esfuerzos humanos. El trabajo del intelectual ha consistido en describir perfectamente la crisis de una época que ha quedado vacía de las tradiciones, del humanismo, de lo familiar y comunitario; y ha quedado en la moda individual de un consumismo esclavizante.

Se ha llegado a un hiper hedonismo sin poder alcanzar la satisfacción; es decir, sin haber obtenido la solución a todos los males; antes bien se han hecho más crónicos los problemas como la violencia, la disolución del trabajo, la delincuencia, y la fricción por el poder. Como lo menciona Vargas Llosa: la cultura se ha convertido en entretenimiento; pero también apunta Lipovetsky, que no sólo la cultura. La vida misma se ha convertido en entretenimiento. Los distractores asfixiantes, hacen que las miradas se desvíen de la vida real, y todo queda reducido a una pantalla global.


A mi parecer, no basta con una descripción del vacío de un mundo cuyas facciones nos resultan desconocidas. La pura descripción de los acontecimientos hace de los intelectuales noticieros. Hace falta una descripción que vaya acompañada de la acción o, al menos de la propuesta que nos saque de la incertidumbre. Me pregunto si la religión pueda tener la nota que de luz y vida a esta tierra desordenada y vacía. Aunque las mentes racionalistas no toman en cuenta lo religioso, si hacen critica de la religión. Y aceptan que en esta hiper satisfacción que vive el mundo, no hay satisfacción real, por lo que para algunos, la religón seguirá siendo necesaria.