Con flores y canto
La Poesía
Las raíces que nos dieron la diversidad.
Arrancaron nuestros frutos,
cortaron nuestras ramas,
Quemaron nuestro tronco,
pero no pudieron arrancar nuestras raíces!
Poema Nähuatl
Cada pueblo tiene características únicas que lo distinguen de los demás, pero cuando se indaga en las raíces, escarbando hasta lo más profundo; nos encontramos con una unidad de pensamiento que los une a todos. No es la economía global la que une al mundo, sino la que lo desintegra.
Tal vez muchos no se han hecho la pregunta de ¿Cuáles son nuestras raíces como humanidad? si ¿Cada pueblo tiene un origen propio y aislado de los demás? o ¿la humanidad tiene un origen común? Pensar en un origen diverso de cada uno de los pueblos no es factible; más bien, todo comenzó dentro de una base natural que al multiplicarse lo hizo de manera bella; como la poesía, siendo siempre lo mismo y creando nuevas formas a la vez.
Cuando se habla de las culturas, un elemento importante es la lengua de cada una; y sin quitar el valor que el lenguaje tiene, nos damos cuenta al escarbar hasta lo más hondo, que la raíz no es la lengua, sino la poesía. Es la poesía la raíz de todas las culturas; como por ejemplo, la flor y canto de la cultura náhuatl. Las lenguas son diversas, y cada una de ellas no carecen de sentido. Son expresiones del más rico sentimiento humano.
En el transcurso del tiempo, seguramente lenguas han desaparecido, y otras se han transformado; y otras se han diversificado. Pero un fenómeno extraño pone en peligro esta unidad humana. Se hablan de conceptos como: cultura, diversidad cultural, multiculturalidad, interculturalidad, y otros términos más, con el fin de que, según algunos, hace falta ya, una hermenéutica cultural o transcultural que sea el medio para que el mundo de las culturas se pueda unir globalmente. Se ignora que el mundo ha estado unido siempre a través de la diversidad; la diversidad lingüística es riqueza que sólo puede estar unida por el espíritu de la poesía. No fueron las lenguas las que provocaron la confusión en babel, sino la destrucción de las mismas o el sometimiento de éstas al lenguaje del imperio. Lo mismo ha de ocurrir en un mundo globalizado; muchas cosas que se están manejando como cambios, en realidad son destrucciones irreparables. La unidad mundial es la imposición de un nuevo lenguaje que no hace poesía; que no permite nuevas creaciones y reproducciones. El imperialismo corta el fruto y también las ramas; quema el tronco con el fin de desaparecer todo rastro. Pero tal como el poema, lo que el imperialismo y el totalitarismo no podrán jamás destruir son las raíces.
Esto es esperanza; saber que que todo está destruido pero con la posibilidad de retoñar. Lo poético es la forma por excelencia utilizada por todas las lenguas. En algunos casos se dirá que no tienen poesía porque no tienen una escritura o versos tan estéticos como la poesía metódica de la modernidad. Pero la poesía no es sólo la que hace rimas gramaticales, sino la que une las palabras con la vida. Esto es lo que hemos encontrado; que las raíces existen. Pueden estar inclusive enterradas, pero allí están, y han de salir y crecer en cualquier momento. Y posiblemente sea cuando aparentemente se crea que hayan desaparecido por completo. Nuestras raíces es lo que nos une; lo que no tiene diversidad sino es creadora de la diversidad.
Son nuestras raíces (y no hablo de meras costumbres e historia) las que nos dan identidad a cada pueblo; la que nos hacen ver que somos de un sólo linaje. Es tiempo de no ver solamente la diversidad de sangre, nación , lengua, e historia de cada uno de los pueblos. Hay que ver lo que realmente nos une para soportar todos los embates que han de venir. Es la poesía en donde se encuentra el origen común de todos los pueblos. Ya lo hemos encontrado; en él vivimos y nos movemos y somos dijo al apóstol Pablo citando a un poeta. La resurrección es la única esperanza de los pueblos.
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