miércoles, 28 de agosto de 2019

EL SUPER HOMBRE

EL SUPER HOMBRE


El mundo infantilista está lleno de super héroes cuya característica es redimir al hombre a costa de destruirlo todo; quedando el hombre en un nihilismo al perder la tierra y el sentido de esta vida terrenal. El infantilismo es una deformación semejante a la del hombre petrificado en su estado degenerativo de mono. Es necesario salir de estas concepciones infantilistas que han hecho decaer al mundo moderno. Nietzsche habló sobre la muerte de Dios, dando a entender a los mismos ateos que su dios (la ilustración) había muerto; con lo cual desenmascaraba el verdadero rostro de la modernidad, que en apariencia era libertad, fraternidad, progreso, tolerancia, democracia, laicidad, y todo esto dentro de un mismo eje llamado el  método científico. El verdadero rostro  de la modernidad era el hundimiento y pérdida de lo humano.

Ahora se habla de la muerte de "super man" para anunciarnos nuevamente la muerte de Dios. Otra vez hay la necesidad de buscar nuevos valores que sustituyan a los de los antiguos super héroes. Mismo hay que transformar al super hombre, que aunque de ficción, es la imagen que tiene  esclavizada a las conciencias.

La evolución es una transformación animal del ser humano; la teoría darwiniana es su plataforma que dista mucho de ser un fundamento coherente a la verdadera naturaleza del hombre. Realmente la evolución es una transformación que degrada al ser humano y no lo mejora. El progreso es para los super héroes del materialismo sedientos de dinero y de poder. A través de la historia se ha visto el progreso de los adinerados, de las instituciones políticas y religiosas; pero con un efecto contrario para los que viven esperanzados y entretenidos en lo ilusorio de los super héroes; aquellos que no han salido de su caverna ni siquiera por un instante. Aquellos que existen proyectados por las imágenes de la televisión sin poder vivir la realidad.

El mundo sigue hundido en los simbolismos; sean religiosos, cívicos o virtuales. La idolatría se modernizó al máximo; ya no sólo se adora al becerro de oro, sino el amor al dinero  ha venido a ser la raíz de todos los males y todo se ha corrompido. Es necesario ir a la montaña en busca del código puro; pero lo que la gente no sabe es que no es cualquier montaña. Es necesario ir a la montaña donde está la verdadera provisión, y  después bajar y dar lo que se recibe en las alturas.

Aún el camello, el león y el niño son simbolismos; y de lo que queremos es salir de ellos, no volver a ellos ni inventar otros. Es necesario frenar esta transformación desproporcionada del género humano, que es como un gigantesco cuerpo que crece, como aquellas personas que tienen un crecimiento anormal (gigante); y que hasta ellos mismos se ven entorpecidos de tal crecimiento. El problema no es sólo corporal; lo deforme está en el espíritu de lo humano que se arrastra como animal, debiendo elevarse como género y especie y tener todo lo demás bajo sus pies, todo su entorno se le vuelve enemigo e incontrolable.

Si llegáramos a la transformación de ser niños de manera correcta, no caeríamos en el infantilismo nihilista, sino realmente recibiríamos el cambio espiritual que necesitamos. Después de todo, muchos están de acuerdo en que la primera transformación es inexplicable. Jesucristo dijo a un maestro de la ley que ignoraba como se lograba este cambio, que no se preocupara por entender cómo es este cambio, lo importante es tenerlo; ver las evidencias.

Pase lo que pase en el futuro próximo todos se tendrán que someter; ningún hombre está libre  de manera absoluta. Lo importante es a quién nos vamos a someter y por qué? hay quienes se someten para seguir siendo esclavos; y hay quienes se someten sabiamente y voluntariamente, con la conciencia de su verdadera libertad.

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