jueves, 15 de agosto de 2019

¿ QUÉ ES EDUCAR Y PARA QUÉ EDUCAR?



EDUCAR CON CON SENTIDO


Cuando se habla de la educación hoy en día todo queda reducido a la escuela, como si la institución siempre hubiera existido. La verdad es que la enseñanza es más antigua que la escuela y que las instituciones, y que las construcciones de los edificios de los colegios. La enseñanza surge con  el mismo hombre que ha tenido la capacidad espiritual para ir transmitiendo sus experiencias y saberes de una generación a otra. Pero ahora en estos tiempos tan modernizados, debemos replantearnos la pregunta ¿qué es la educación? y ¿cuáles son los fines de la educación? realmente la educación ¿es para formar o controlar al ser humano?

Hay muchas definiciones de lo que es la educación; sin embargo siempre tomamos una postura para elegir la que nos parezca mejor. En mi opinión; la educación es un encuentro personal,  que  a través de la palabra, las personas  transmiten y reciben la tradición (la enseñanza). Es un encuentro cara a acara y no a distancia; es cara a cara por que la educación es un encuentro de hospitalidad; el alumno está esperando platicar con el maestro. 

En el hecho educativo son las generaciones adultas las que enseñan a las generaciones más jóvenes. El que ahora se necesite del profesional y los saberes tradicionales estén siendo desplazados por conocimientos técnicos, no implica que la educación tenga ahora otro sentido; y si los tiene, es porque se han introducido intereses ajenos a la verdadera formación humana. 

La educación primaria es la que nace con el hombre mismo, y, seguramente tenemos que preguntarnos ¿quién enseñó o educó al primer hombre? El pensamiento científico ilustrado nos habla de una teoría de la evolución que dice: que hubo una especie no humana y muy parecida a los monos, que en un momento dado llegaron a pensar y a hablar. Sin embargo, está el testimonio de la creación que afirma, que el hombre está hecho a la imagen y semejanza de Dios; que tiene capacidad de pensar, de hablar y poner nombres a las cosas; y tiene voluntad para hacer lo bueno, aquello que Dios ha determinado. A mi parecer, ésta es la didáctica original que emana del maestro divino, y no de planes y programas humanos que buscan otros fines ajenos. Esta educación tradicional nunca desaparece, pues el hombre ha sido formado así desde un principio. Por lo tanto; hay que distinguir entre los fines institucionalizados de lo que hoy se entiende por educar, y el sentido del discipulado que busca la verdadera formación del ser.

Los hombres de libre pensamiento (ciencia de la educación) han sido los inventores de las teorías de la educación. Su tarea de estos hombres ilustrados y de la ciencia educativa, es buscar metodologías para el mejoramiento del aprendizaje (basado en el aprendizaje animal). La psicología es la ciencia que más influencia ha tenido en la educación moderna, no para mejorar el aprendizaje humano, sino para cambiar la forma de aprender. 

En la modernidad se educa  para que la vida de las personas se ajuste a los fines políticos y económicos; muy diferentes a los fines nobles del discipulado que se hace a través de la sabiduría sin metodologías empresariales. El gran problema pedagógico es que no hay relación alguna entre las teorías educativas y el sentido del discipulado tradicional.

Por último ¿Quién dirige o controla la práctica educativa? ¿Es un hecho personal y tradicional cara a cara o, nos estamos encontrando con una educación masiva con gente individualizada y aislada, unida sólo por los aparatos virtuales?

El poder del Estado ha visto en el hecho educativo un poder para controlar y se ha adueñado de él. Ya no son los padres, ni las adultas generaciones las que enseñan a sus hijos, la educación moderna destruye costumbres y creencias. Ahora quienes tienen la facultad de enseñar son las instituciones puestas por el Estado. Las escuelas y las universidades son los nuevos espacios donde ocurre el encuentro ético de las masas, para capacitarse para la vida en este mundo que les tocó vivir, sin el sentido (no en todos los casos) de la verdadera formación humana.

La educación laica es una linea sin sentido; es útil sólo para forjar profesionales. Es necesario educar para la vida, pero no para pasar toda la vida metidos en un salón de clases formando técnicos, sino hay que discipular para relacionarnos personalmente en el hogar y en otros posibles lugares de dialogo. No dejemos la educación en manos de los medios masivos que destruyen el dialogo (el verdadero instrumento educativo), para dejar solo una masa de gente sin formación (deforme). 

La educación religiosa desafortunadamente, debiendo ser la guardadora del verdadero sentido del discipulado, ha caído en lo institucional. Tiene la misma estructura que la escuela moderna; se alimenta de los mismos métodos; se ha hecho dependiente de la tecnología. Y toda vía más, se contradice afirmando que estas cosas son los instrumentos que Dios está utilizando; sin tener tal vez conciencia de ser parte de una educación globalizada descentralizada del verdadero sentido del discipulado. Hay el peligro que en un futuro que se percibe inmediato, las iglesias sean escuelas en las que se trabaje por grados o edades, o sexo. En donde se den grados y reconocimientos. Tal vez se dé; iglesias que en vez de discipular, manden a los congregantes a los institutos y seminarios. De esta manera un discipulado tradicional que se recibe por gracia y que se ha transmitido de generación a generación, es presionado para que se venda. La crisis educativa es que es lucrativa. Las escuelas particulares tienen como visión primera que la escuela es un negocio; y después que la escuela debe  ajustarse a los planes y programas dados por el Estado.

El sentido del discipulado es aquel que incluye a todos sin distinción; donde no hay competencia; donde no hay graduación pero hay una gran cantidad de saberes y conocimientos adquiridos para vivir como gentes bien formadas. El discipulado es personal, sigue siendo cara a cara, con el lenguaje como instrumento por excelencia. El discipulado es  didáctica dada por Dios, y por tanto, por gracia. El maestro es un instrumento que aprende juntamente con el alumno; porque el verdadero Maestro es divino, y es el que aclara la mente de los que tienen un encuentro en la casa del discipulado.  El Maestro divino es el que nos enseña de que hay cosas celestiales, no para vivir pasivamente, sino para ser modelos educativos aquí en la tierra, que no sólo esperan una vida después de ésta, sino que dan muestra de que el reino de los cielos se ha acercado y está en su corazón.

La modalidad a distancia es la novedad educativa en el mundo globalizado. Es despersonalizada, mediada y dependiente de los aparatos electrónicos, y sin un encuentro educativo real. Pero el discipulado tradicional cara a cara, a través de la palabra, en espacios y tiempo reales no desaparece, y continuará dándose muy al margen de esta educación virtual. El discipulado es el verdadero hecho educativo que tiene el sentido. No se realiza ni se mide convencionalmente con los recursos materiales; es una obra magna, que sólo puede ser visible por aquellos que tienen la humildad del verdadero maestro, de reconocer que la formación de los discípulos está en las manos de Dios. El discipulado va más allá de las cuatro paredes para encarnarse en la vida y el testimonio de las personas: el verdadero contexto del discipulado.




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