viernes, 27 de septiembre de 2019

EL LABERINTO


EL LABERINTO

En algunas ciudades modernas se visualizan  las cosas encimadas, unas sobre otras, como si lo que importara son los rascacielos, las luces, los centros de comercio y el turismo. La gente se ha olvidado de mirar la naturaleza, porque algunas cosas de ella ya no están a la vista. La contaminación, y lo asfixiante a veces de las calles saturadas de vehículos, los mercados con cada vez más artículos y variedad de productos, han provocado que la gente se olvide de mirar las nubes, la luna, el cielo; ignoran hasta los nombres de las especies de animales y plantas. 

Estamos en una era artificial con caminos intrincados. Un ejemplo claro son los transbordes del metro con sus largos pasillos que alargan las distancias, y que como son caminos por debajo de la tierra, la gente ignora el verdadero trayecto, que si se recorriera por las calles sería mucho más fácil.

Los rodeos de los caminos son laberintos peligrosos para quienes no conocen la ciudad. Para los provincianos encontrar una dirección en la ciudad, es como haber encontrado la salida de un laberinto.

Pero no sólo los planos de la ciudad se ven encimados; también la vida misma de los individuos es como un laberinto. La gente tiene sentimientos de soledad cuando no haya la salida; cuando no se encuentra  así mismo; cuando las cosas que se le presentan en el mundo no son la realidad, sino un conjunto de reflejos que confunden, que hacen chocar, y terminan por desorientar. 

Octavio Paz en su libro "El Laberinto de la Soledad" habla de la característica del mexicano de sentirse solo. Inclusive el mismo escritor refleja en su personalidad su propio laberinto. La mayoría de los escritores para cumplir con su trabajo, necesitan de la soledad para poderse concentrar en la escritura. El científico y el investigador terminan también aislados en su mundo abstracto; decía Ernesto Sabato que algunos astrónomos terminaban por mirar excesivamente el cielo. Todo esto llega a ocurrir como si la literatura y  las ciencias construyeran sus propios laberintos.

Los laberintos existen por todas partes; las bibliotecas son caminos con señales bien especificadas; pero que al fin, es un laberinto universal, en el que se entra y se sale, pero no se aprende el camino. Es más, si hay que regresar, se regresa por otro camino. Los laberintos no sólo tienen una salida, sino muchas entradas y salidas; pero también no es uno, sino muchos caminos los que se diversifican en los laberintos.

¿Cómo transitar en un laberinto global? ¿Cómo podemos hacer para no perdernos en la soledad del individualismo? Es necesario una brújula, un mapa, un guía o un sentido común que eche mano de todo lo que tenga a su alcance para orientarse. 

De la soledad ya nadie se escapa, pero de la locura de quedar encerrado en el laberinto, hay esperanza de salir. Lo primero es tener conciencia de que estamos solos, que la cantidad de objetos que se ve en el mundo son engañosos y tratan de confundir. Tantas cosas encimadas y confusas es la señal de que estamos en un desierto; en una soledad que debemos tomar como una prueba para experimentar en esa soledad, no la locura, sino la salida; el sentido de la vida. Todo tiene un propósito; y cuando hay la sensación de estar perdido, existe la capacidad de reorientarse, y tal vez de arrepentirse. Lo importante es encontrar la puerta que nos permita entrar y salir a la vez. Produce mucha tranquilidad el saber que solo hay una puerta. Una es la puerta que lleva  a la salvación ¡Qué alegría es entrar por esta puerta! por torpe que se sea no hay extravío.

jueves, 26 de septiembre de 2019

LA METAFÍSICA DEL CAMPESINO


LA METAFÍSICA DEL CAMPESINO


Hay poetas que invadidos por la nostalgia  intentan regresar, a través de su imaginario literario, a lo natural; al paraíso perdido. Su  anhelo es la gente del pueblo y su tierra natal; el terruño universal que es el campo, que le da sentido a la vida y al trabajo. 

El poeta no se pregunta por la situación económica de la bolsa de valores; porque lo que contempla es el campo y el bosque libre de la industria alimenticia que hace del hombre un producto monstruoso, y del acampo montones de toneladas de madera. 

El cordón umbilical del poeta está ligado a la tierra, así como el del creyente a Cristo. La metáfora de la tierra concibe cada nueva generación como el producto del orden y rotación inmemorial de la siembra y la cosecha.

Ser poeta es como ser un Sembrador que busca cielos nuevos y tierra nueva, porque la primera tierra separada de Dios por el capitalismo desaparece y ya no será más. 

la tierra es tradición para la poeta; así como Dios es el objeto de fe para el que siembra.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL AMOR Y LA IDEA DE LA MUERTE


EL AMOR Y LA IDEA DE LA MUERTE


El romanticismo contiene una idea de la muerte como si ésta fuera la única forma de ver realizado el amor. Ante los obstáculos que se les presenta  a los enamorados, el final es el suicidio. La muerte parece ser la dimensión en donde se pueden encontrar y unir los que se aman. Es interesante la esperanza existencial que se concibe; porque las almas pueden vivir eternamente enamoradas. El romance rompe con las visiones tradicional e ilustrada, para centrarse en los sentimientos que son capaces de lograr las más grandes hazañas por amor. Tal como concluye uno de los versos de Jorge Luis Borges: ante la pérdida del amor, la idea de la muerte. La muerte no es la consecuencia de un amor frustrado, sino la consecuencia que lo hace trascender a través de un erotismo que encanta a los novelistas y hechiza a sus lectores.

Aquí está una de las explicaciones que se dan para justificar el sentido de la muerte. Es una idea rara en la que los enamorados muertos pueden seguir viviendo. Muertos pero vivos; vivos pero muertos. Para los que son realistas, la idea de la muerte es lo único real, y único final, pero no para trascender. 

El problema es que queda el sentimiento. Cuando se ama, se necesita una explicación ¿Por qué el amor resulta ser fuerte como la muerte? Estos dos conceptos; amor y muerte, no se pueden anular. Misteriosamente parecen coexistir ¿Quién justifica a quién? ¿se muere cuando se ha perdido al ser amado, o se ama cuando se da la vida por la persona a quién se ama?

El mundo sin esperanza y sin el verdadero amor ha forjado una idea de la muerte separada del ideal del amor. El concepto que tiene de la muerte está lleno de un gran sentimentalismo que suele confundirse. Lo que hace falta es amar. Morir, todos morimos. A cada instante alguien muere; y muchos sin saber la trascendencia de su alma. 

Jesucristo dijo: nadie tiene mayor amor que este, que uno dé su vida por sus amigos. La muerte no es muerte cuando se da la vida por el ser amado. La muerte es vida. Si el grano no cae en la tierra y muere, no puede dar fruto.

Realmente no hay pérdida del amor porque éste nunca deja de ser. El tener un amor platónico no significa, que el no alcanzarlo sea la muerte; simplemente nunca se ha tenido. El amor no se busca; se encuentra. Para amar primero hay que ser amados. El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor. En esto consiste el amor; no en que nosotros le hayamos amado, sino que él nos amó primero. Ante la muerte; la idea del amor.



EL ESPEJO DEL ALMA

EL ESPEJO DEL ALMA

Alguien expresó una antigua frase persa: luna reflejo del tiempo. Y después preguntó si eso era un poema. 

Acostumbrados a los escritos elaborados con la técnica, resulta difícil definir lo que es un poema con un ejemplo que lo dice todo de manera breve. Este es un poema; y no hace falta decir que es bello, porque es un poema. Inmediatamente hay algo que cautiva y llega a las fibras del alma. En primer lugar; el poema en sí, es el reflejo del alma que está llena de lo que ve en su espejo, y que al rebosar de la presencia que la inspira, vierte en palabras la imagen de quien la refleja. La luna no se refleja así misma; sino refleja el tiempo. Refleja la condición de quién la mira.

Se necesita el reflejo para poder ver el poema, y para conocer el alma del poeta. Pero el espejo no es ese invento que invierte las imágenes y que tanto pánico a causado a los poetas. Las imágenes artificiales han confundido al mundo de lo que es la poesía; se ha desanimado el escritor serio por tanta distracción en las personas enajenadas por las modas de los espejos que apantallan la conciencia. Se ha perdido el sentido de la realidad del alma. Se desviven con los artefactos que envanecen la figura del cuerpo y empobrece la verdadera imagen humana, la del alma.

Hay verdaderamente un espejo para el alma que no le devuelve la imagen egoísta de sí misma, sino la imagen reveladora que la extasía con su cualidad eterna. El tiempo es sólo reflejo que se percibe de contemplar lo eterno. La luna es considerada de forma poética  como una gran lumbrera; y a la vez, como la lumbrera menor. Este contraste es la evidencia de que hay realmente un espejo en el cual el alma se refleja; en el que se percibe grandiosa, y a la vez pequeña, y hasta a veces diminuta.

jueves, 19 de septiembre de 2019

EL FIN DE LA HISTORIA

EL FIN DE LA HISTORIA


En aquel tiempo tal vez en el de la escuela rural, se tenía una imagen del maestro de mucho respeto; algunos lo llegaron a considerar como un segundo padre. No sabemos si todos los maestros tenían una preparación especializada, pero lo que se percibe en estos recuerdos nostálgicos; es que eran apasionados por su trabajo. Enseñaban geometría, geografía, civismo, historia y otras materias más con contenidos que eran vivencias de acontecimientos frescos en los que, inclusive, los maestros habían sido protagonistas. Al paso del tiempo, tal vez por la especialización o profecionalización de la educación, el discurso didáctico se hizo abstracto y pragmático; se ha perdido la veracidad de lo que se enseña. Se distorsionó la ética en la enseñanza. Es lamentable que a estas alturas se desenmascaren las mentiras de la historia que un día mantuvieron a todo una comunidad de estudiantes inspirados por los actos heroicos de quienes ahora se duda de su existencia, o simplemente se afirma que tal hecho patriótico no existió como tal. 

¿Por qué se quiere acabar con la historia? No se quiere corregir la historia, sino se quiere acabar con ella. Se vive un momento que carece de historia; es decir, para algunos está marcando el inicio de algo inédito; y por esto, se proclama el fin de la historia, aunque no el fin de la humanidad que es la que se supone que hace la historia. La nueva era que se caracteriza por el fin de los fundamentalismos en realidad es la descentralización del poder de las instituciones que representan estos fundamentalismos, y no su exterminio. A lo que nos estamos aventurando es a la hechura de una nueva historia; que deja de mirar el pasado para ya no tenerlo en cuenta, aunque allí esté. Y se proyecta con toda su fuerza hacia la construcción futurista de los acontecimientos. El fin de la historia llega con el advenimiento de la profecía que augura la continuación de la raza humana abismada en un vacío y con una enorme tensión de incertidumbre. La historia como ciencia ha perdido fuerza como otras ciencias más; es necesario deshacerse de los datos que son sólo aproximación y poner toda la atención en los ritos del pasado; que son los que, de otra manera han escrito la historia sin inventar, ni añadir ni quitar. Hay una historia no teorizada que no se puede negar; que subsistirá a pesar de las imágenes futuristas. Para que haya historia de verdad debe haber un propósito que se cumple de generación en generación. Como mundo no tenemos una historia universal que se imponga a las historias de cada uno; pero la verdadera historia está compuesta  de un propósito que abarca a todas las historias no narradas, sino vividas.

El fin de la historia no es nada catastrófico; más bien es un acontecimiento que revela la verdadera historia, esa que muchos ignoran, que desconocen porque les contaron otras historias. Ya basta de historias; es lógico que lo que no se sustenta en la verdad, llegue el momento en que se derrumbe todo su edificio. Lo que se derrumba es la falsedad que tratará de emerger con otra cortina de humo. Pero venida la luz las tinieblas se disipan. 

viernes, 13 de septiembre de 2019

LAS CATEGORIAS

 

LAS CATEGORÍAS

 

Hay tantas corrientes filosóficas o escuelas, que de principio parece imposible desenredar todo este tejido del saber, para encontrar el origen de un concepto o pensamiento en general. Es como un universo tan complejo que nos reta a comprobar su unidad.

El pensamiento es más que una capacidad; el ser humano tiene capacidades que otros seres tienen, y que inclusive lo superan. Pero las capacidades de la mente son insuperables. Que tristeza es el análisis que lo ha reducido a simples modelos anatómicos. Si la mente tiene la capacidad de darle sentido a los objetos; es decir, si tiene el potencial de crear conceptos universales para describir este mundo que es sólo una representación de la realidad; y ver que todavía se asombra, es importante señalar que de lo que se trata, ya no es el de formar más enciclopedias, sino de volver nuevamente a las categorías primeras; aquellas que dieron seguramente vida a todas las demás. ¿Fue todo hecho por un ser divino (Dios) o Todo se origina de algo que aún se desconoce?

 

Las categorías de la ciencia y de la filosofía son un bagaje demasiado amplio como para dar un orden justo. Pero lo que está bien claro, es que, tanto la inducción como la deducción son una misma forma de categorizar. Tal vez se piense que son dos cosas diferentes, pero no es así; cuando se parte de lo particular o de lo general en la ciencia, lo que se quiere demostrar es exactamente lo mismo. Pero hay una categoría distinta a las que inventa el hombre; lo auténticamente a priori en el ser, es la capacidad de nombrar las cosas sin ningún arreglo sistemático como lo hicieron los griegos. Esta es la categoría (por llamarle así de alguna manera) madre. ¿Qué fue lo que vino a distorsionarse en la mente del hombre que dio como resultado la invención de las categorías, que nada tienen de universales (como lo es la categoría madre)? Creo que hay un saber que no esta hecho de teorías, ni se traza con coordenadas, ni con conceptos técnicos; sino con una forma realmente categórica que el espíritu humano es capaz de manifestar en palabras, y de pluralizarla en lenguajes; y de transmitirla de una generación a otras sin perder nada de su esencia; a menos que entre el rigor científico que la encapsule en un diccionario. El lenguaje  no se retiene en la definición de un concepto; sino que, por naturaleza se enriquece en el dialogo. Las categorías en realidad no son muchas; pero hay una que es madre del pensamiento verdaderamente universal.

LA HUMILDAD EN LA CIENCIA

LA HUMILDAD EN LA CIENCIA


Lo pragmático de la ciencia da muestra de la eficacia de su paradigma o método; reinando así la razón sobre las sendas de lo empírico. Todo tiene que ser demostrable para tener validez. Pero ésta rigidez científica lleva a la misma ciencia a una crisis muy interesante; no todo es demostrable científicamente hoy en día; es decir, matemáticamente se tienen los cálculos que permiten afirmar algunas posturas teóricas, pero por ser tan magnas como para poderse cerciorar de su veracidad, quedan simplemente en una filosofía de la ciencia. Los mismos estatutos de la base científica han comenzado a debilitarse; ya lo habían advertido los filósofos: la ciencia no tiene fundamentos, y hay la necesidad de buscarlos. Lo correcto es decir que la ciencia si tiene sus fundamentos, pero no  son inamovibles; al contrario, los fundamentos de la ciencia van cambiando. Surgen nuevas teorías que van desplazando las visiones pasadas de los fenómenos. Es muy loable reconocer las limitaciones que tiene la ciencia. Su universalidad es por su grado de aplicación en todos los campos del saber, pero no porque realmente abarque una totalidad de leyes perfectas. Lo que genera la ciencia son posibilidades, que a su vez, nos proporcionan modelos nuevos para interpretar la realidad. Es por esto que la ciencia ha adquirido generalidad. Lo enciclopédico de la ciencia permite ver las explicaciones de lo que es el mundo; y mucho  más, nos permite ver todo aquello de lo que la ciencia todavía no ha podido dar explicación. Es mucho más lo que no se ha podido explicar científicamente, y los cuestionamientos que se suscitan en cada hallazgo científico, que las certezas científicas de la realidad. Con un acto de humildad que es lo que caracteriza a la verdadera ciencia, se reconoce que la ciencia no maneja la verdad, porque ninguna de sus teorías se pueden calificar como verdades. Por esto es molesto para el espíritu científico la fe que afirma una verdad absoluta, sin demostración alguna. Pero es de admirarse el reconocer que los fundamentos de la ciencia son arbitrarios, y que por lo tanto a través de ellos no podemos encontrar la verdad absoluta. La humildad no es un descubrimiento científico, pero es muy satisfactorio poderla encontrar en los razonamientos de quienes la hacen.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

MÁS ALLÁ DE LO GLOBAL

MÁS ALLÁ DE LO GLOBAL


Los referentes locales se abandonan o se ignoran al conectarse el mundo de manera global, como si en este espacio virtual se acortaran las distancias para abarcarlo todo. Se puede llegar más rápido de un lugar a otro, viajar a muchos lugares de manera cómoda y segura. Se puede estar con muchas personas y lugares a la vez percibiendo que  podemos abarcar la totalidad de los espacios. Pero a decir verdad, la realidad no puede globalizarse, porque la realidad no es global. 

Si anteriormente el reto era poder definir lo que es el espacio; ahora la tarea es encontrarlo aunque aún no podamos definir qué es. La sensación de lo global engaña los sentidos haciéndoles creer que la omnipresencia es ya un atributo de la humanidad. Es esa extraña sensación  de estar en un espacio global la que impide darse cuenta; de que, en realidad no se abarca nada, y se ha perdido todo. Más allá de lo global lo que se encuentra es un vacío. El mundo de relaciones de vida humana se ha cambiado a un mundo de conexiones electrónicas sin vida; sin conexión real; a una desconexión de individuos engañados que piensan que su diminuto espacio es el todo. Las relaciones a distancia son preferibles por alimentar el egoísmo; lo global es un mundo solitario, sin nada que ver con el estado original del mundo en que se encontraba desordenado y vacío pero unido para crearse nuevas cosas.

Más allá de lo global  hay desintegración masiva. La aventura no es la más recomendable para enfrentar un futuro; es más, no tenemos por qué pensar en el futuro. Se piensa a futuro por el efecto de la globalización, pero esta no es la manera de pensar sabiamente. Al no haber nada más allá, lo que único que se puede hacer es inventar ese futuro; se razona sin sentido. El exceso de razón es una falta de sabiduría.

Es necesario ver más allá de la gobalización sin los métodos cartesianos; sin puntos universales. Ver desde nuestro particular punto de referencia. Sin estimarnos como omnipresentes sino como seres limitados, que pueden ir hacia otros lugares o espacios a través de las relaciones correctas, para encontrarse con otros, con un impacto de asombro al descubrirse las diferencias. Diferencias que son contrastes que no chocan sino se complementan, que no se imponen sino se unen. Estar amontonados en un mundo global no quiere decir que estemos unidos. Más allá de lo global ya no hay espacios que posibiliten la verdadera unidad entre personas y objetos.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

LAS VIVENCIAS Y LA VIDA

LAS VIVENCIAS Y LA VIDA

ALGO MÁS QUE LA EXISTENCIA

ALGO MÁS QUE NOS HAGA TRASCENDER


Por lo general el estudio de alguna ciencia siempre comienza por dar la definición de dicha ciencia; se comienza por su concepto delimitado y por su distancia o relación que guarda con otras ciencias. Se define a través de las raíces etimológicas de su nombre, pero a veces se ignora la verdadera raíz del saber de donde proviene. Sin embargo la filosofía--aunque hay definiciones elaboradas--no trata de comenzar su estudio con una definición; sino con la comprensión, de que hay que profundizar en la vida misma para llenar los conceptos que de la filosofía emanan. Ésta es la diferencia que parece ser la más significativa de la filosofía ante otras ciencias. Las ciencias duras explican las cosas con modelos tan abstractos que no guardan ningún contacto con la realidad; no hay vida humana en esos modelos. La filosofía en cambio, pretende vivirse para comprenderse y elaborarse. El problema es que, muchas veces el filósofo confunde la lectura de los libros con la vida, y se queda con vivencias intelectuales. No trata de buscar su propia experiencia en la vida, se conforma con las experiencias de otros (autores); las adopta y su vida se reduce a una vivencia intelectual.

Es contradictorio pero así pasa; en filosofía nunca se dan definiciones definitivas pero ¿cuántas ideologías han surgido de las vivencias intelectuales de los hombres; de hombres que se han olvidado de vivir; se han olvidado que la misma vida no se puede definir, pero se puede vivir.

la vivencia a través de los libros es fascinante, pero cuando el lector se olvida de vivir, la vivencia es muerte sepultada en el acto de la lectura. la vida consiste en el contacto con las personas (no del público) y no sólo con los libros.

Creo que hay intelectuales que no se han conformado con ser filósofos. Han tenido el reconocimiento oficial, pero saben que ésto no es todo. Ser filósofo es sólo una postura; pero la vida hay que vivirla como hombres, sin delimitaciones profesionales. Cuando se vive, la vocación secular es sólo una vestimenta que se quita y se pone; así es como se puede ser filósofo, pero no en todo momento se es, principalmente cuando se vive la vida. Pero cuando nos plantamos ante la vida misma, sin renunciar a ella; y la vivimos, las vivencias no son  efímeras; sino dejan huella, porque no son vivencias aisladas sino son parte de la vida misma.