miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL AMOR Y LA IDEA DE LA MUERTE


EL AMOR Y LA IDEA DE LA MUERTE


El romanticismo contiene una idea de la muerte como si ésta fuera la única forma de ver realizado el amor. Ante los obstáculos que se les presenta  a los enamorados, el final es el suicidio. La muerte parece ser la dimensión en donde se pueden encontrar y unir los que se aman. Es interesante la esperanza existencial que se concibe; porque las almas pueden vivir eternamente enamoradas. El romance rompe con las visiones tradicional e ilustrada, para centrarse en los sentimientos que son capaces de lograr las más grandes hazañas por amor. Tal como concluye uno de los versos de Jorge Luis Borges: ante la pérdida del amor, la idea de la muerte. La muerte no es la consecuencia de un amor frustrado, sino la consecuencia que lo hace trascender a través de un erotismo que encanta a los novelistas y hechiza a sus lectores.

Aquí está una de las explicaciones que se dan para justificar el sentido de la muerte. Es una idea rara en la que los enamorados muertos pueden seguir viviendo. Muertos pero vivos; vivos pero muertos. Para los que son realistas, la idea de la muerte es lo único real, y único final, pero no para trascender. 

El problema es que queda el sentimiento. Cuando se ama, se necesita una explicación ¿Por qué el amor resulta ser fuerte como la muerte? Estos dos conceptos; amor y muerte, no se pueden anular. Misteriosamente parecen coexistir ¿Quién justifica a quién? ¿se muere cuando se ha perdido al ser amado, o se ama cuando se da la vida por la persona a quién se ama?

El mundo sin esperanza y sin el verdadero amor ha forjado una idea de la muerte separada del ideal del amor. El concepto que tiene de la muerte está lleno de un gran sentimentalismo que suele confundirse. Lo que hace falta es amar. Morir, todos morimos. A cada instante alguien muere; y muchos sin saber la trascendencia de su alma. 

Jesucristo dijo: nadie tiene mayor amor que este, que uno dé su vida por sus amigos. La muerte no es muerte cuando se da la vida por el ser amado. La muerte es vida. Si el grano no cae en la tierra y muere, no puede dar fruto.

Realmente no hay pérdida del amor porque éste nunca deja de ser. El tener un amor platónico no significa, que el no alcanzarlo sea la muerte; simplemente nunca se ha tenido. El amor no se busca; se encuentra. Para amar primero hay que ser amados. El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor. En esto consiste el amor; no en que nosotros le hayamos amado, sino que él nos amó primero. Ante la muerte; la idea del amor.



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