viernes, 13 de septiembre de 2019

LAS CATEGORIAS

 

LAS CATEGORÍAS

 

Hay tantas corrientes filosóficas o escuelas, que de principio parece imposible desenredar todo este tejido del saber, para encontrar el origen de un concepto o pensamiento en general. Es como un universo tan complejo que nos reta a comprobar su unidad.

El pensamiento es más que una capacidad; el ser humano tiene capacidades que otros seres tienen, y que inclusive lo superan. Pero las capacidades de la mente son insuperables. Que tristeza es el análisis que lo ha reducido a simples modelos anatómicos. Si la mente tiene la capacidad de darle sentido a los objetos; es decir, si tiene el potencial de crear conceptos universales para describir este mundo que es sólo una representación de la realidad; y ver que todavía se asombra, es importante señalar que de lo que se trata, ya no es el de formar más enciclopedias, sino de volver nuevamente a las categorías primeras; aquellas que dieron seguramente vida a todas las demás. ¿Fue todo hecho por un ser divino (Dios) o Todo se origina de algo que aún se desconoce?

 

Las categorías de la ciencia y de la filosofía son un bagaje demasiado amplio como para dar un orden justo. Pero lo que está bien claro, es que, tanto la inducción como la deducción son una misma forma de categorizar. Tal vez se piense que son dos cosas diferentes, pero no es así; cuando se parte de lo particular o de lo general en la ciencia, lo que se quiere demostrar es exactamente lo mismo. Pero hay una categoría distinta a las que inventa el hombre; lo auténticamente a priori en el ser, es la capacidad de nombrar las cosas sin ningún arreglo sistemático como lo hicieron los griegos. Esta es la categoría (por llamarle así de alguna manera) madre. ¿Qué fue lo que vino a distorsionarse en la mente del hombre que dio como resultado la invención de las categorías, que nada tienen de universales (como lo es la categoría madre)? Creo que hay un saber que no esta hecho de teorías, ni se traza con coordenadas, ni con conceptos técnicos; sino con una forma realmente categórica que el espíritu humano es capaz de manifestar en palabras, y de pluralizarla en lenguajes; y de transmitirla de una generación a otras sin perder nada de su esencia; a menos que entre el rigor científico que la encapsule en un diccionario. El lenguaje  no se retiene en la definición de un concepto; sino que, por naturaleza se enriquece en el dialogo. Las categorías en realidad no son muchas; pero hay una que es madre del pensamiento verdaderamente universal.

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