EL MIEDO
Todos sabemos lo que es el miedo y no hace falta dar alguna definición, porque todos lo hemos sentido muchas veces por diferentes circunstancias. No intento ahora describir algún tipo de miedo en especial, sino verter una idea que abarca en general todos los miedos posibles; para después, concluir el comentario, con un tipo de miedo que me parece no nace de las personas, ni de las circunstancias naturales, sino de la imposición externa de quienes tienen el poder.
La seguridad es algo que se ofrece a la gente con el fin de librarle de las preocupaciones o de los miedos. Hay infinidad de formas en que se vende algún tipo de seguridad; y es así como la gente demuestra una valentía aparente que oculta sus miedos. Hasta el mesías en un momento dado se sintió angustiado en gran manera; además dijo: en el mundo tendréis aflicción. Es imposible negar los miedos, pero miedo ¿a qué? ¿qué es? ¿cómo enfrentarlo? Yo creo que hay muchas respuestas al respecto que pueden matizar de manera interesante la respuesta. Ahora me centro en una que me parece interesante. El temor que se impone para controlar a las masas no es un temor natural, sino es uno más que se añade a la lista de todos los temores habidos y por haber.
A la gente le gusta ver películas de terror y practicar juegos donde se segregue adrenalina; le gusta tener miedos, y superarlos. Las masa están acostumbrados a los juegos del hambre. Todo parece un juego donde se corre el riesgo, y entre más miedo, más emoción; y esto es lo que a la gente le gusta. Mejor dicho, es a lo que la gente está acostumbrada; a los temores. Sabe lo que ha de acontecerle a alguien en cualquier momento, y consciente lo acepta, se vuelve cómplice de la violencia que tanto atemoriza al mundo. Hay quienes gozan ver sufrir de miedo a otros; y también les gusta sufrir los miedos propios.
Los niños ya no le tienen miedo al "coco", ni a los dinosaurios, ni a los monstruos. Les fascina los demonios, y juegan y se disfrazan de ellos. Los jóvenes piensan que el peligro es un juego donde es normal perder la vida; no miden el peligro o tienen la adrenalina suficiente para retar al peligro, como si ignorarán que son mortales, igual como los actores que salen en las películas, con la diferencia que éstos últimos sólo actúan y simulan los accidentes y las muertes, por eso sus temores son dominados; pero en la vida real son los adolescentes los que se valentonan ante el peligro, pero se les arruga el alma cuando están moribundos. La gente sabe de los peligros y siente miedo, pero el miedo más grande que tienen es hablar de lo que está sucediendo. Es así como el terror es el arma de quienes controlan; si quieren para matar o, si quieren sólo para controlar.
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