miércoles, 30 de septiembre de 2020

TÉCNICA Y DISTANCIAMIENTO

TÉCNICA Y DISTANCIAMIENTO


Lo terapéutico está en boga. Se busca la manera de sanar. Ya no importa el concepto que se tenga de la medicina; lo alternativo son las técnicas. Masajes, aparatos, medicamentos y una serie de terapias psicológicas que pretenden dar una nueva transformación a lo humano. Cuando lo que mantenía la salud era el trabajo directo con la materia primera; sin herramienta sino con las manos. Cuando las manos tocaban el agua de los ríos, arroyos,  y mismo, cuando se recibía la lluvia que mojaba las ropas y los cuerpos juntamente cuando la recibían los campos. Cuando se sembraba utilizando los pies y las manos acariciando la tierra para que la cosecha fuera abundante. Cuando tomábamos entre las manos los cereales para limpiarlos y prepararlos; eramos sanos, no había necesidad de terapias. El contacto directo con la naturaleza nos libraba de lo neurótico. Pero hace mucho; no sé que fue primero, si el invento de la herramienta o la técnica con la que se inventó el trabajo, surgió el distanciamiento con lo que nos hacía estar saludables y contentos. La primera transformación; de no sé de cuantas, apareció, no para mejorar el trabajo sino para inventarlo. Lo que antes existía no era el trabajo, sino un acto de adoración que unía la tierra y el cielo, y la ley de la cosecha que daba bendición al adorador.

Es la aparición de la técnica que nos distanció primero del cielo y de la tierra; y después, las relaciones humanas comenzaron a distanciarse. La técnica má sofisticada nos ha conducido a una abstracción de las relaciones humanas, para convertirlas, poco a poco, en encuentros de cuerpos y corazones distanciados. La técnica nos hizo progresar tan aceleradamente que los encuentros con el otro desparecieron al desconocer el rostro, que ha quedado en una indiferencia metafísica. La técnica nos puso en contacto con la maquinaria y nos alejó peligrosamente del calor humano, del dialogo, de las expresiones y gestos de toda clase, vitales para la condición humana. Solamente las máquinas trabajan sin cansarse y sin mostrar ningún gesto. La técnica exterminó la poesía, pero el apóstol dice que el amor no deja de ser. La técnica resultó excesiva de tantas cosas que a todos deja en suspenso. Siempre ha de ocurrir la novedad que provoca siempre lo mismo: el cambio. La técnica nos ha sacado los ojos para mirar el mundo a través de los aparatos; y fascinados por los paisajes virtuales, muchos se han olvidado del aroma del mundo real.

Me pregunto que es lo que ha de acontecer con el distanciamiento. ¿Qué ha de acontecer con los médicos, los maestros, los predicadores, con los servidores públicos; y en general, qué es lo que les ha de ocurrir a todos los hombres que se dedican a cualquier oficio? Sospecho; y tal vez no sea una simple sospecha: Podemos trabajar a distancias cada vez má lejanas, que lo único que ha de predominar es la técnica. Estaremos llenos de técnicos incapaces de tener relaciones humanas.

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS COSAS?

 LA ESENCIA Y SUSTANCIAS DE LAS COSAS

Recuerdo aquellos estudios de las ciencias naturales que comenzaban con la pregunta ¿de qué están hechas las cosas? la respuesta que nos daban concreta era para introducirnos al concepto de "materia". La duda continuaba para mi;  ¿qué es y de qué está hecha la materia? Desde el átomo hasta las nanopartículas se han hecho teorías sobre la composición de la materia; y la verdad, sigo sin entender o, tal vez, sin poder explicar la esencia de las cosas. 

En realidad la alquimia, ni la química, tienen la posibilidad de descubrir de qué están hechas las cosas. El análisis que  han hecho es el estudio de los elementos que constituyen a las cosas pero no su esencia. Los elementos se estudian de manera separada  para elaborar teorías que no explican qué es la esencia, sino cómo cambiar la esencia. Se ha buscado la piedra filosofal con ahínco. Desde la transformación de varas en serpientes hasta la invención de elementos y sustancias artificiales vemos la magia que ha engañado los sentidos. La ceguera espiritual ha hecho que se dependa del bastón de la abstracción. No se sabe en realidad de qué están hechas las cosas. Lo único que se sabe es como hacer magia. Pero no podemos quedar sin una respuesta satisfactoria; y para esto, se requiere encontrar la vara convertida en serpiente que devore a las serpientes engañosas de la magia. 

El método correcto no es el análisis ni la síntesis. No es en laboratorio donde se descubre la verdad, sino en la vida y naturaleza misma de las cosas, en los espacios y temporalidad verdaderos. El instrumento no puede ser inventado. El microscopio y el telescopio dan una una visión fascinante, pero no concuerdan en sus leyes. La física  de lo macro y lo micro sacan los ojos para jugar con el científico y burlarse de él.

Los alquimistas hablaban de tres sustancias que deberían mantenerse unidas para tener salud; de lo contrario, al ver estas sustancias por separado, una se corrompía, otra se inflamaba y la otra se disipaba como humo; y entonces se manifestaba la muerte. Lo que ha pasado es que las ciencias han estudiado las cosas en su estado de muerte ( por separado) para poder comprender la razón de las enfermedades como las que últimamente han azotado a la humanidad desde el sida hasta el coronavirus. Si pudiéramos ver todo en un estado de unidad, que es la esencia de las cosas, podríamos entender la sustancias de las mismas. No se trata de quitar ni de añadir (análisis y síntesis), sino de describir nombrando las cosas desde su esencia que es la unidad indivisible. La verdadera teoría atómica no es la que habla de partículas, sino la que describe la totalidad de la esencia de las cosas.



viernes, 11 de septiembre de 2020

La arqueología del saber

 LA ARQUEOLOGÍA DEL SABER

Se descubren los objetos que pertenecieron a civilizaciones pasadas para interpretarlas como si todo lo que perteneciera al pasado fuera obsoleto. Se valoran o, más bien se idolatran. Las cosas van a dar a un museo o, si son hallazgos monumentales, el lugar donde se encuentran los hallazgos se declara como una zona histórica. Dichos objetos ya no tienen más uso que el de ser observados. Tal vez el mayor homenaje de estos tesoros descubiertos es el examen que hacen al estudiarlos los expertos. Pero aparte del análisis erudito, los objetos quedan como un simple dato que oculta y esconde el verdadero saber. Los objetos del pasado sólo fueron conocidos por quienes los usaron y por quienes los tuvieron como elementos que formaron parte de su ambiente natural, y de su vida. De forma petrificada e inmóvil, lo único que tenemos es una basta información que carece del verdadero conocimiento.

En una región de puebla (México) los habitantes de cierta región, han encontrado una gran cantidad de figurillas de los antiguos pobladores, y ellos los colocan en sus casas sin saber lo que representan, y los tienen como adornos en sus habitaciones. Pienso que es un museo dentro de la vida natural donde se exhiben estas figurillas. No las destruyen ni las venden y, en su ignorancia les dan un uso natural. Muy diferente al tráfico de objetos arqueológicos que han pasado, inclusive, de un país a otro; de un museo a otro. Todo es cuestión de saber. Si supieran realmente lo que son estas valiosas reliquias, se les daría el lugar y el uso que recuperaría el cosmos cuya visión ignoramos. Tendríamos una arqueología del saber y no una arqueología que interpreta restos.

Lo sofisticado de los utensilios modernos han distorsionado la estética natural de los objetos del pasado. Hoy toda la basura que sale de los aparatos descompuestos, van al reciclaje, ninguno de estos objetos son de interés para ponerlos en un museo. Al analizar la chatarra de tantas cosas que han quedado obsoletas, sólo por la imposición de la moda de otra cosa novedosa, nos damos cuenta que el consumismo es la evidencia de la falta de conocimiento. Se corre el riesgo que esta época nada aporte a los futuros hallazgos arqueológicos. La arqueología del futuro carecerá del saber, y sólo llegaran rumores de ciertas cosas, de las cuales ya no habrá ninguna evidencia.

martes, 8 de septiembre de 2020

LOS ORÍGENES DE LO COMÚN

 LOS ORÍGENES DE LO COMÚN

Se han intentado diversas formas para llegar a un humanismo de igualdad y de libertad. Existe la corriente comunista que pocos entienden o conocen a fondo, y que de las interpretaciones que se han hecho de esta han salido a la luz una gran cantidad de comentarios que a muchos han cautivado, a otros los mantiene informados, y a muchos otros los mantiene en la ignorancia. 

Es por esta razón que hablo de lo común y no de comunismo. Hablo sin relación a ninguna ideología o filosofía. Me parece que la lucha de la humanidad ha sido en pro de una verdadera comunidad local con matices diversos que conformarían una verdadera igualdad mundial. Pero no podemos proyectarnos en momentos de incertidumbre que vive el mundo, nuestro país y nuestra comunidad;  hay que dar vuelta atrás para estar bien informados, antes de ver el cómo vendrá la justicia y la igualdad para todos los hombres.

Hay un mito acerca de la caída de satanás, y éste da la idea de la eternidad más remota de lo común, y la primera lucha por la igualdad que resultó en la pérdida de lo familiar. 

En Dios hay una Unidad perfecta (comunidad) y todo lo que hace refleja esta gloria. El mismo hombre participó de la naturaleza divina al recibir el soplo divino. Lucero, el querubín que se reveló contra Dios, participaba de toda la riqueza que hay en Dios. No se conformó con que Dios le compartiera de su infinita riqueza; él quiso ser igual a Dios cuando en su orgullo y ambición ya no tenía nada en común con el altísimo. Esto se repite en la tierra con los hombres que han sido tentados a construir torres en dirección al cielo, cuyo nombre ha de quedar en el la tierra. Cuando los cielos y la tierra se separan ocurre la desigualdad de lo común. hay que orar para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en los cielos para volver a recuperar lo comunitario. Pero la necedad ha llevado a equivocaciones. En vez de vivir el programa comunitario que nos hace recuperar la semejanza con Dios, se hacen filosofías de mercado que provocan el surgimiento de las clases sociales, enfermando las mentes en la lucha de una igualdad que se desintegra cada vez más en cada lucha revolucionaria y violenta.

Lo común no es que todos tengamos las mismas cosas, sino que nadie se adueñe de nada. Como en la vida de los primeros cristianos en cuya mentalidad no existía la propiedad privada. Cuando se entiende que todo es de Dios, con facilidad se vende todo lo que tiene y se reparte.

Abrigar una ideología en común es peligroso porque quien se informa bien suele decepcionarse, cuando se da cuenta de que lo que entienden algunos hombres como comunismo, es violencia, odio y envidia. Es en la comunidad donde se puede encontrar el amor; fuera de ella no hay sentimientos nobles.

¿Dónde nace lo común? Tiene un origen divino que es el cielo, y un origen común que es la tierra. Donde hay paz, reconciliación, perdón, esperanza, riqueza sin dueño, trueque sin dinero hay bendición inigualable porque la riqueza no se mide por la acumulación, ni por el contraste con la pobreza; sino porque todos beben de la plenitud de aquel que lo comparte todo generosamente como gracia sobre gracia.

viernes, 4 de septiembre de 2020

EL BIBLIOTECARIO

 EL BIBLIOTECARIO

Una vez me dijo el bibliotecario: un libro mal ubicado en la biblioteca es un libro perdido. Interesante, pensé, que un libro esté perdido en la misma biblioteca. Todo funciona mediante un orden en la biblioteca. Si se pierde tal acomodo, sería casi imposible encontrar la información deseada o el libro que necesitamos. En un mal acomodo de los libros, los que se perderían son los lectores y no los libros. Por eso una de las cosas que hace el bibliotecario es guardar el buen orden de los libros. Cada persona puede tomar los libros como quiera y cuantos quiera, pero no debe guardarlos, sino debe ponerlos en el portalibros, en donde por un momento se ven mezclados diversos volúmenes. El bibliotecario toma todos los libros consultados y desacomodados para llevar cada uno de los libros a sus respectivos lugares según su clasificación. El bibliotecario es un experto en la codificación de los libros. Recorre la biblioteca con seguridad en busca de algún libro que alguien en particular le ha solicitado. Quienes no saben guiarse por los catálogos tienen que caminar el laberinto de los libros que no están acomodados por color ni por tamaños, sino por un ingenioso método de clasificación temática.

El bibliotecario tiene una apariencia muy atractiva. La primera vez que lo vi, yo era muy pequeño, y me imaginé que ese hombre debía ser un intelectual de primera que había leído todos los libros de la biblioteca, y que por eso sabía dónde estaba cada uno de los libros. Ahora sé que es imposible que una persona lea todos los libros de una biblioteca. Y esto es lo que me atrae más del bibliotecario; tiene una habilidad asombrosa para darme la información sobre cualquier tema que yo quiera consultar. He llegado a la conclusión de que yo no voy a la biblioteca por la mera necesidad de buscar un libro. Voy a la biblioteca a consultar al bibliotecario. Siempre me da información y me sugiere consultar otros libros, además de indicarme la ubicación de los libros cuya temática son de mi interés. 

La magia del bibliotecario es única. Hay veces que del tema que le pregunto, siempre me saca un libro que tiene allí a la mano; como si siempre tuviera en su estante, el libro que yo necesito cada día. Me he dado cuenta que yo no voy a la biblioteca a consultar catálogos, ni a revisar muchos libros. Simplemente voy por el libro que el bibliotecario tiene para sugerirme, y que nunca tengo que ir a buscar en el laberinto. El libro que necesito a cada día sale de las manos del bibliotecario. Nunca dejo el libro en el portalibros. Siempre devuelvo el libro al bibliotecario. Para mi es de mucho alivio el no buscar libros en una inmensidad de libros. Sé que voy a ver al bibliotecario, simplemente para que me dé el libro.

El bibliotecario es el que conoce todos los secretos de la biblioteca. Estoy seguro que la codificación de los libros es  para desorientar a los que visitan la biblioteca. Hay un método para llegar al libro deseado, sin tantos rodeos. Por un tiempo fui con el bibliotecario, pero ahora él me ha dejado el libro. Me ha dado la llave para transitar de manera segura, sin perderme en el laberinto.