viernes, 11 de septiembre de 2020

La arqueología del saber

 LA ARQUEOLOGÍA DEL SABER

Se descubren los objetos que pertenecieron a civilizaciones pasadas para interpretarlas como si todo lo que perteneciera al pasado fuera obsoleto. Se valoran o, más bien se idolatran. Las cosas van a dar a un museo o, si son hallazgos monumentales, el lugar donde se encuentran los hallazgos se declara como una zona histórica. Dichos objetos ya no tienen más uso que el de ser observados. Tal vez el mayor homenaje de estos tesoros descubiertos es el examen que hacen al estudiarlos los expertos. Pero aparte del análisis erudito, los objetos quedan como un simple dato que oculta y esconde el verdadero saber. Los objetos del pasado sólo fueron conocidos por quienes los usaron y por quienes los tuvieron como elementos que formaron parte de su ambiente natural, y de su vida. De forma petrificada e inmóvil, lo único que tenemos es una basta información que carece del verdadero conocimiento.

En una región de puebla (México) los habitantes de cierta región, han encontrado una gran cantidad de figurillas de los antiguos pobladores, y ellos los colocan en sus casas sin saber lo que representan, y los tienen como adornos en sus habitaciones. Pienso que es un museo dentro de la vida natural donde se exhiben estas figurillas. No las destruyen ni las venden y, en su ignorancia les dan un uso natural. Muy diferente al tráfico de objetos arqueológicos que han pasado, inclusive, de un país a otro; de un museo a otro. Todo es cuestión de saber. Si supieran realmente lo que son estas valiosas reliquias, se les daría el lugar y el uso que recuperaría el cosmos cuya visión ignoramos. Tendríamos una arqueología del saber y no una arqueología que interpreta restos.

Lo sofisticado de los utensilios modernos han distorsionado la estética natural de los objetos del pasado. Hoy toda la basura que sale de los aparatos descompuestos, van al reciclaje, ninguno de estos objetos son de interés para ponerlos en un museo. Al analizar la chatarra de tantas cosas que han quedado obsoletas, sólo por la imposición de la moda de otra cosa novedosa, nos damos cuenta que el consumismo es la evidencia de la falta de conocimiento. Se corre el riesgo que esta época nada aporte a los futuros hallazgos arqueológicos. La arqueología del futuro carecerá del saber, y sólo llegaran rumores de ciertas cosas, de las cuales ya no habrá ninguna evidencia.

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