viernes, 4 de septiembre de 2020

EL BIBLIOTECARIO

 EL BIBLIOTECARIO

Una vez me dijo el bibliotecario: un libro mal ubicado en la biblioteca es un libro perdido. Interesante, pensé, que un libro esté perdido en la misma biblioteca. Todo funciona mediante un orden en la biblioteca. Si se pierde tal acomodo, sería casi imposible encontrar la información deseada o el libro que necesitamos. En un mal acomodo de los libros, los que se perderían son los lectores y no los libros. Por eso una de las cosas que hace el bibliotecario es guardar el buen orden de los libros. Cada persona puede tomar los libros como quiera y cuantos quiera, pero no debe guardarlos, sino debe ponerlos en el portalibros, en donde por un momento se ven mezclados diversos volúmenes. El bibliotecario toma todos los libros consultados y desacomodados para llevar cada uno de los libros a sus respectivos lugares según su clasificación. El bibliotecario es un experto en la codificación de los libros. Recorre la biblioteca con seguridad en busca de algún libro que alguien en particular le ha solicitado. Quienes no saben guiarse por los catálogos tienen que caminar el laberinto de los libros que no están acomodados por color ni por tamaños, sino por un ingenioso método de clasificación temática.

El bibliotecario tiene una apariencia muy atractiva. La primera vez que lo vi, yo era muy pequeño, y me imaginé que ese hombre debía ser un intelectual de primera que había leído todos los libros de la biblioteca, y que por eso sabía dónde estaba cada uno de los libros. Ahora sé que es imposible que una persona lea todos los libros de una biblioteca. Y esto es lo que me atrae más del bibliotecario; tiene una habilidad asombrosa para darme la información sobre cualquier tema que yo quiera consultar. He llegado a la conclusión de que yo no voy a la biblioteca por la mera necesidad de buscar un libro. Voy a la biblioteca a consultar al bibliotecario. Siempre me da información y me sugiere consultar otros libros, además de indicarme la ubicación de los libros cuya temática son de mi interés. 

La magia del bibliotecario es única. Hay veces que del tema que le pregunto, siempre me saca un libro que tiene allí a la mano; como si siempre tuviera en su estante, el libro que yo necesito cada día. Me he dado cuenta que yo no voy a la biblioteca a consultar catálogos, ni a revisar muchos libros. Simplemente voy por el libro que el bibliotecario tiene para sugerirme, y que nunca tengo que ir a buscar en el laberinto. El libro que necesito a cada día sale de las manos del bibliotecario. Nunca dejo el libro en el portalibros. Siempre devuelvo el libro al bibliotecario. Para mi es de mucho alivio el no buscar libros en una inmensidad de libros. Sé que voy a ver al bibliotecario, simplemente para que me dé el libro.

El bibliotecario es el que conoce todos los secretos de la biblioteca. Estoy seguro que la codificación de los libros es  para desorientar a los que visitan la biblioteca. Hay un método para llegar al libro deseado, sin tantos rodeos. Por un tiempo fui con el bibliotecario, pero ahora él me ha dejado el libro. Me ha dado la llave para transitar de manera segura, sin perderme en el laberinto.


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