TÉCNICA Y DISTANCIAMIENTO
Lo terapéutico está en boga. Se busca la manera de sanar. Ya no importa el concepto que se tenga de la medicina; lo alternativo son las técnicas. Masajes, aparatos, medicamentos y una serie de terapias psicológicas que pretenden dar una nueva transformación a lo humano. Cuando lo que mantenía la salud era el trabajo directo con la materia primera; sin herramienta sino con las manos. Cuando las manos tocaban el agua de los ríos, arroyos, y mismo, cuando se recibía la lluvia que mojaba las ropas y los cuerpos juntamente cuando la recibían los campos. Cuando se sembraba utilizando los pies y las manos acariciando la tierra para que la cosecha fuera abundante. Cuando tomábamos entre las manos los cereales para limpiarlos y prepararlos; eramos sanos, no había necesidad de terapias. El contacto directo con la naturaleza nos libraba de lo neurótico. Pero hace mucho; no sé que fue primero, si el invento de la herramienta o la técnica con la que se inventó el trabajo, surgió el distanciamiento con lo que nos hacía estar saludables y contentos. La primera transformación; de no sé de cuantas, apareció, no para mejorar el trabajo sino para inventarlo. Lo que antes existía no era el trabajo, sino un acto de adoración que unía la tierra y el cielo, y la ley de la cosecha que daba bendición al adorador.
Es la aparición de la técnica que nos distanció primero del cielo y de la tierra; y después, las relaciones humanas comenzaron a distanciarse. La técnica má sofisticada nos ha conducido a una abstracción de las relaciones humanas, para convertirlas, poco a poco, en encuentros de cuerpos y corazones distanciados. La técnica nos hizo progresar tan aceleradamente que los encuentros con el otro desparecieron al desconocer el rostro, que ha quedado en una indiferencia metafísica. La técnica nos puso en contacto con la maquinaria y nos alejó peligrosamente del calor humano, del dialogo, de las expresiones y gestos de toda clase, vitales para la condición humana. Solamente las máquinas trabajan sin cansarse y sin mostrar ningún gesto. La técnica exterminó la poesía, pero el apóstol dice que el amor no deja de ser. La técnica resultó excesiva de tantas cosas que a todos deja en suspenso. Siempre ha de ocurrir la novedad que provoca siempre lo mismo: el cambio. La técnica nos ha sacado los ojos para mirar el mundo a través de los aparatos; y fascinados por los paisajes virtuales, muchos se han olvidado del aroma del mundo real.
Me pregunto que es lo que ha de acontecer con el distanciamiento. ¿Qué ha de acontecer con los médicos, los maestros, los predicadores, con los servidores públicos; y en general, qué es lo que les ha de ocurrir a todos los hombres que se dedican a cualquier oficio? Sospecho; y tal vez no sea una simple sospecha: Podemos trabajar a distancias cada vez má lejanas, que lo único que ha de predominar es la técnica. Estaremos llenos de técnicos incapaces de tener relaciones humanas.
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