LOS ORÍGENES DE LO COMÚN
Se han intentado diversas formas para llegar a un humanismo de igualdad y de libertad. Existe la corriente comunista que pocos entienden o conocen a fondo, y que de las interpretaciones que se han hecho de esta han salido a la luz una gran cantidad de comentarios que a muchos han cautivado, a otros los mantiene informados, y a muchos otros los mantiene en la ignorancia.
Es por esta razón que hablo de lo común y no de comunismo. Hablo sin relación a ninguna ideología o filosofía. Me parece que la lucha de la humanidad ha sido en pro de una verdadera comunidad local con matices diversos que conformarían una verdadera igualdad mundial. Pero no podemos proyectarnos en momentos de incertidumbre que vive el mundo, nuestro país y nuestra comunidad; hay que dar vuelta atrás para estar bien informados, antes de ver el cómo vendrá la justicia y la igualdad para todos los hombres.
Hay un mito acerca de la caída de satanás, y éste da la idea de la eternidad más remota de lo común, y la primera lucha por la igualdad que resultó en la pérdida de lo familiar.
En Dios hay una Unidad perfecta (comunidad) y todo lo que hace refleja esta gloria. El mismo hombre participó de la naturaleza divina al recibir el soplo divino. Lucero, el querubín que se reveló contra Dios, participaba de toda la riqueza que hay en Dios. No se conformó con que Dios le compartiera de su infinita riqueza; él quiso ser igual a Dios cuando en su orgullo y ambición ya no tenía nada en común con el altísimo. Esto se repite en la tierra con los hombres que han sido tentados a construir torres en dirección al cielo, cuyo nombre ha de quedar en el la tierra. Cuando los cielos y la tierra se separan ocurre la desigualdad de lo común. hay que orar para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en los cielos para volver a recuperar lo comunitario. Pero la necedad ha llevado a equivocaciones. En vez de vivir el programa comunitario que nos hace recuperar la semejanza con Dios, se hacen filosofías de mercado que provocan el surgimiento de las clases sociales, enfermando las mentes en la lucha de una igualdad que se desintegra cada vez más en cada lucha revolucionaria y violenta.
Lo común no es que todos tengamos las mismas cosas, sino que nadie se adueñe de nada. Como en la vida de los primeros cristianos en cuya mentalidad no existía la propiedad privada. Cuando se entiende que todo es de Dios, con facilidad se vende todo lo que tiene y se reparte.
Abrigar una ideología en común es peligroso porque quien se informa bien suele decepcionarse, cuando se da cuenta de que lo que entienden algunos hombres como comunismo, es violencia, odio y envidia. Es en la comunidad donde se puede encontrar el amor; fuera de ella no hay sentimientos nobles.
¿Dónde nace lo común? Tiene un origen divino que es el cielo, y un origen común que es la tierra. Donde hay paz, reconciliación, perdón, esperanza, riqueza sin dueño, trueque sin dinero hay bendición inigualable porque la riqueza no se mide por la acumulación, ni por el contraste con la pobreza; sino porque todos beben de la plenitud de aquel que lo comparte todo generosamente como gracia sobre gracia.
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