LA CUEVA ELÉCTRICA
El mito de la caverna; legendaria ilustración de una posible condición humana, en la que los privilegiados son los que han podido salir de la caverna para contemplar la luz del día; luz que permite ver las cosas tal como son, dejando atrás las sombras y revelando la realidad que dentro de la caverna se ignora. La tarea que ha sido casi imposible es meterse a la caverna para explicar a los hombres que viven en ella, la realidad de las cosas. Quienes han sido iluminados por la luz del día, supuestamente intentan aclarar el pensamiento de los están en el oscurantismo de ese lugar frío y sombrío. Esta labor educativa ha fracasado porque, tal vez, la intención de quienes ostentan el poder, es educar para que la gente siga entre sombras. La historia nos habla de la época de las luces; del oscurantismo, pero cómo entender ¿que es estar viviendo a la luz del día o estar en tinieblas?; ¿Se estudia y se educa para hallar la luz o para entrar al lugar obscuro? Ya no se sabe si tanto conocimiento aclara el presente o entenebrece el futuro. ¿Tenemos que salir de la caverna o encontrar una cueva que nos libre de las luces de intelectualismo que nos hace confundir las mismas sombras?
Recuerdo a una persona que decidió dejar la escuela a temprana edad, porque se dio cuenta de que el sistema no le convencía. Se dedicó a estudiar por su cuenta y llegó a ser un escritor. A mí me hubiera gustado tener una experiencia como él; ver entendido desde joven que la mayor necesidad que tenemos como seres humanos es aprender, y que la escuela lo que hace muchas de las veces, es alejarnos del conocimiento. Como escritor, tal hombre que se había forjado fuera de la escuela, encontró una realidad que era diferente a lo que se vivía bajo las sombras de las instituciones. Esto le causó graves problemas y hasta la cárcel fue a dar; pero desde allí siguió escribiendo, y una de sus obras trata precisamente de las vivencias de la cárcel. Este libro vino a dar a conocer lo que se vive en la oscuridad de la prisión. Algunos presos se vieron beneficiados por la presencia de este escritor que venía de afuera; y que sobre todo, estaba educado, a su manera, pero educado. Vino a ser la luz que resplandeció a los que estaban en tinieblas. La gente necesita de estas personas educadas libremente, para que nunca caigan en las garras de la cárcel o de la escuela. Hubo quién se apegó a este escritor singular, y posteriormente, cuando salieron de la cárcel, encontraron una cueva donde podía seguir escribiendo y viviendo. La paradoja es que los hombres llegan a darse cuenta de que no necesitan salir de la caverna, sino que la luz llegue a ellos. Cuando hay luz, se puede vivir en una simple cueva.
Yo no me siento en una caverna sino más bien en una cueva, en la que el problema ahora es, que se han filtrado luces artificiales. Hay abundantes discursos de las diferentes disciplinas y diversos filósofos que tratan de disipar las sombras para poner todo en claro, pero todo es tan deslumbrante que es imposible digerir toda esa luz que se escribe en papel, y ahora de manera digital. Me siento como en una cueva eléctrica, donde lo tenebroso no es la oscuridad y las sombras sino el exceso de luces que producen representaciones más confusas que las sombras. Lo importante es que no es necesario salir de la cueva eléctrica, dentro de ella hay un lugar, donde las luces artificiales no pueden llegar y distorsionar la realidad. Es este lugar donde las sombras corresponden exactamente a los objetos reales; donde la profecía se cumple para no dejarnos como cavernicolas, sino a la luz que guía el pensamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario