YA TODO FUE ESCRITO
Tengo la necesidad de escribir y al hacerlo me deleito verdaderamente. Esta satisfacción consiste en el hecho de escribir y no en lo que escribo, porque hoy me he dado cuenta, de que ya todo está escrito. Así que, lo que escriba es lo de menos. Lo importante y vital para mí es escribir sin buscar algún crédito. Sé que lo que escribo es original pero yo no soy el autor. Todo lo que escribo ya fue escrito antes en otras partes y por muchos escritores. Algunos lo han escrito mucho mejor que yo; lo han hecho magistralmente, y otros lo han escrito de manera tan espontánea y sin ninguna regla, que también me parece maravilloso. Es en la reproducción de lo mismo en donde el alma se recrea. Hay tantos idiomas en el mundo y no todos tienen una forma de escritura, pero hay otras maneras en que la poesía se repite de generaciones a generaciones, hasta que se inventa la escritura o el mensaje llega a otras lenguas que las plasman en el papel. Si ya todo está escrito, me pregunto ¿por que se sigue escribiendo? y de esto también me doy cuenta ahora, que desde hace mucho tiempo se ha dejado verdaderamente de escribir. Lo que hoy se hace solamente es imprimir libros y libros con muchas páginas, pero que ya no dicen nada. Se terminó la escritura o se murieron los escritores. Hoy escriben las máquinas la literatura artificial que no sale del alma sino de la mente con inteligencia artificial, que ignora lo que antes ya fue escrito, y se autorregula para ignorar lo que ya fue escrito. Ya nada se está escribiendo porque ya todo ha sido escrito; sólo se hacen ejercicios desmemoriados. Se escribe sobre tantos temas y se inventan tantas categorías que ya es imposible contener en los diccionarios especializados toda esta gama de vocablos que no evocan al mundo real, sino proclaman la creación de uno nuevo. Pero en cierto lugar alguién escribió: el cielo y la tierra pasarán, más mi palabra no pasará. La hierba se seca y se marchita la flor; más la palabra de Dios permanece para siempre. Ya se escribió desde el alfa hasta la omega, ya todo está escrito. Pero aún hay mucho que escribir. La inspiración no muere y el autor divino siempre añade palabras cuando se escribe nuevamente el libro que fue lanzado al brasero. Es un placer ser un escribiente que no quita ni añade nada de lo que ya ha sido escrito, pero escribe lo que el espíritu pone, no para modificar lo que ha sido escrito, sino para renovarlo con más fuerza. Ya todo fue escrito, y me desespero al no poder concluir definitivamente lo que escribo, como si algo me toma y me dice al oído; escribe. Y esto es lo que escribo, sabiendo que ya todo fue escrito.
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