AL MAESTRO CON CARIÑO
Hace muchos años cuando era yo un niño, vi una película titulada " Al Maestro con cariño"; tendría yo escasos dos años cuando ésta película se estrenó. Cuando la vimos, escuchaba a mi padre y a otras personas decir: ¡que bonita película". Aún era yo muy tierno para comprender el problema de la juventud de ésa época. Ahora ya pasado mucho tiempo, podría opinar, con el propósito de concluir con algo significativo para mi; y creo que mi idea va mucho más allá del impacto sentimental de la historia de tal película. La cinta presentaba el problema de la rebeldía juvenil que chocaba con la tradición de los padres y, desde luego, con la enseñanza y disciplina de la escuela. No estoy de acuerdo con el final de la película; que con final feliz, en la vida real; la verdad, nunca se pudo darle un sentido a la juventud que se perdía en el libertinaje y en la violencia.
Pero quiero mencionar a dos de mis maestros que recuerdo con cariño; ellos no me resolvieron la vida ni mis problemas, pero dejaron una huella en mi vida para siempre. El primero de ellos fue un maestro que tuve por poco tiempo cuando estaba en el tercer grado de primaria. No recuerdo su nombre; y no me preocupa, lo que recuerdo son sus hechos, y éstos son los que valen más que el nombre. Yo había tenido anteriormente una maestra; se llamaba Andrea pero no quiero recordar sus acciones que tanto lastimaron a mis compañeros. No era rígida; era una mala persona que descargaba sobre nosotros todo su malestar causado por quién sabe quién. Ahora entiendo (sospecho) que esta profesional fue cambiada a otra escuela; y si la hubieran quitado definitivamente de la docencia, pienso que no hubiera sido exagerado. Antes de que esta maestra se fuera, yo enfermé y no me pude presentar a la escuela por una cantidad de días. Como no me presenté en la escuela en la fecha límite que puso Andrea, le dijo a mi madre que estaba reprobado. A la llegada del nuevo profesor ( de este que se me olvidó su nombre) mi madre lo fue a ver para comentarle mi situación. El maestro me mandó a decir con mi madre que me esperaba; que ya no los iba a encontrar en el aula en que estaban. El maestro solicitó un salón abandonado que guardaba pupitres inservibles; era rustico y de lámina. Cuando mi madre le preguntó del por qué de ese cambió; el maestro le dijo que lo que necesitaban sus alumnos era un lugar donde no hubiera tanto ruido. Y así fue lo que sentí cuando me presenté. Todo era diferente: el salón, el maestro, y hasta los alumnos. Hubo un cambio total para bien. La voz varonil daba el orden a las cosas que antes se rebelaban sin obedecer a la voz de una niñera frustrada. Pasé de grado. Y algo muy curiosos pasó al final; al tomarnos la foto de fin de año, pusieron a la anterior maestra con nosotros. Esto quedó para nuestra historia; en la foto quedó Andrea, la profesional oficial. Sin embargo, al que recuerdo con cariño es a mi maestro.
Otro maestro que recuerdo con cariño se llamó Carlos Pérez Cárcamo. En realidad nunca lo tuve como maestro, pero el fue el director de la secundaria a la que yo tuve el privilegio de asistir. Creo que por allí hay información, y personas que pueden decir la calidad de maestro que era. Yo no quiero decir lo que otros se encargarán de hacerlo saber. Lo que yo recuerdo con cariño de este maestro es una experiencia que yo tuve personalmente con él. Por una dinámica que hizo una de mis maestras, tuvimos la oportunidad de intercambiar con el maestro Carlos. Sí, tuve la oportunidad de escucharlo en sus exposiciones. Era genial. me quedé con ganas de que fuera mi maestro oficial. En ese tiempo tuve una crisis personal que se complicó con un problema que se me presentó en la escuela, y que no debió afectar, pero cuando las cosas no se saben manejar correctamente, resultó que me vi muy afectado. Recurrí a pedir ayuda a todos mis maestros, a quienes yo consideraba como amigos; pero ninguno me ayudó. El problema no lo pudieron solucionar los maestros, ni los prefectos, ni la orientadora, ni el subdirector. Cuando el problema llegó a la dirección; yo sabía que el director era demasiado estricto, y él sin saber más que la versión de otros, pensaba yo, que iba a terminar expulsado. Y esto es lo que yo recuerdo de ese maestro: ése dialogo sincero. Me felicitó. Y el haberlo tratado directamente durante meses, me dejó una enseñanza ética que me marcó para siempre; y por eso lo recuerdo con cariño.
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