COSAS DEL DIABLO
Cuando se basaban los razonamientos en las creencias, las cosas buenas se atribuían a la providencia divina; y las malas, se atribuían al mal, al diablo. Cualquier fenómeno natural como la tormenta o el trueno; o un fenómeno artificial como el vuelo y sonido de un avión, la gente basada en sus temores más que en las demostraciones científicas, se santiguaba y rezaba para que el favor divino los protegiera de algún mal. Había un oscurantismo que desparece en la época de las luces; y con esto se terminó la cacería de brujas, y se echaron fuera los demonios de las mentes ingenuas. Las cosas de Dios y del diablo sólo han quedado dentro del ámbito religioso y de las películas. La gente ya no acepta las creencias; se vive en el siglo en que todo se demuestra, y la gente prefiere lo demostrable porque es lo que le conviene. Y tal vez es lo que le convenga al diablo; pasar como si fuera un simple mito, como una figura producto de la imaginación de mentes ignorantes, pero con un potencial de inventar seres malignos como el mismo diablo.
En la época de la revolución industrial y con el invento de la locomotora, la gente del campo (los indios) vieron en este artefacto llamado tren, al mismo diablo. El progreso vino a ser como todos los reinos que el diablo ofrece al que postrado le adora. Las riquezas han cegado al avaro que no ve que atrás del dios mamón está el mismo diablo, que destruye la naturaleza, sus ecosistemas, contamina la tierra y oscurece el ambiente.
Estamos por vivir algunos dicen "una cuarta transformación" que no sabemos si esto también sea obra del diablo. Hay una propuesta de apostar por la tierra, pero se contradice con otra que tiene como propósito poner un tren llamado, "tren Maya". El tren es un invento de la modernidad que no cuadra con una cultura que jamás hubiera aceptado semejante bestia de acero. Es una total contradicción; pero tal vez para el diablo sea la mezcla perfecta, par generar una posmodernidad con todos los matices necesarios.
Yo sé que en pleno siglo XXI hablar del diablo suena a fanatismo; pero ¿a quién hemos de atribuir las guerras, las hambres, la violencia, el narcotráfico, la sed de poder, los daños ecológicos, y sobre todo, el gran vacío espiritual del hombre?No se puede culpar a Dios de semejantes catástrofes; si acaso, se puede decir, una vez más, "Dios ha muerto". Y si no se quiere hablar más de Dios ¿Se podría decir que todo es culpa del aparente progreso? o más bien, todo es un efecto lucifer. nadie tiene la culpa, simplemente que todo ha sido utilizado por una mente anticristiana, enemiga de Dios y del mismo hombre. Hay cosas que no tienen una explicación lógica, y cada uno se echa la bolita porque nadie tiene la respuesta. En una ocasión cuando encendí una máquina que cortaba hule; me dijo el maestro del taller, debes ser muy precavido; nunca te confíes, porque estas máquinas las maneja el diablo. ¿En manos de quién está el mundo y quién es el que lo controla? Hay muchas respuestas de muchísimos expertos; pero yo soy muy ignorante, y sigo pensando que esto es cosa del diablo.
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