miércoles, 22 de abril de 2020

La Mujer de ojos Delicados


La Mujer de Ojos Delicados


Dijo un pintor en una entrevista, refiriéndose a una anécdota de su vida, que en una ocación conoció a una mujer muy atractiva. La describió físicamente dando la pauta a los oyentes para imaginar a tal mujer. Lo que describió como el razgo más bello de esta hermosa doncella, fue sus ojos; era visca. El pintor era un hombre que me imagino vivía como en un encerramiento, y además vivía entre puras mujeres. Tenía un amaneramiento afeminado que es de comprender, y que no le impedía que él sintiera atractivo por las mujeres, aunque me parece que nunca se casó. Seguramente por la vocación aislante del pintor, no tenía los prototipos de la belleza que imponen las modas y los medios artificiales, lo que ayudó para que él apreciara los ojos delicados de aquella mujer. Esto me hace pensar no sólo en el aparente defecto, sino en la cautivadora mirada de una visca.

La mirada es lo que hace aparecer el rostro, ¿de qué sirve estar rodeado entre tantas mujeres o personas, si ninguno de ellos nos mira  a los ojos? El filosofo Levinas nos habla de la importancia del rostro; pero, cuántos rostros bellos hay en casa, en el trabajo, en la calle y en todas partes, pero que nunca sentimos las miradas que nos muestren a las personas tal y como son. Cualquiera ojos que nos miren nos parecerán los más bellos, aunque sean delicados como los ojos de Lea la matriarca. A Dios nadie le ha visto jamás; pero la fe nos hace sentir la mirada de Dios, y se siente la bienaventuranza de estar buscando su rostro mientas él nos mira. La mirada es como llama de fuego que nos escudriña y nos revela; es la que nos hace desvanecer por su impacto. Lamento que hoy la gente viva en un aislamiento por la falta de unos ojos delicados. Las imágenes lo han sustituido todo. Se ven fotos y películas que carecen de mirada; y quienes las miran son invisibles a los nuevos ídolos, que tienen ojos pero no ven. La mirada de unos ojos delicados puede hacer ver la identidad de las personas que se miran, que se miran mutuamente para reflejar al otro, y dejan penetrar al otro, a través de la ventana del alma que es la mirada.

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