Las Cartas de un Apóstol
Hay quienes han trascendido a través de una fama diferente a la que comúnmente otros han al alcanzado como escritores o pensadores. Pienso en los profetas que dejaron sus escritos como la evidencia de sus motivos que los llevaron a vivir, y que lejos de quedar ignorados sus escritos, pasaron siendo reconocidos ya por varias generaciones. Los apóstoles tienen un galardón grande como los profetas que fueron antes de ellos. El apóstol es alguien que merece ser galardonado por su vida y sus escritos, no por el mundo, sino por quién le inspiró su mensaje; el apóstol vive para escribir y ser protagonista de su mensaje.
Los apóstoles fueron hombres que escribieron siendo inspirados por Dios; y pienso que no hay otra causa o motivo por el cual escribir. Si he de escribir algo no es porque me considere un apóstol; creo que ya todo ha sido escrito y consumado. Escribir es para mi, un ejercicio espiritual para poner en casa las verdades que antes han sido reveladas; en escritura y en la persona de los apóstoles.
El apóstol es un modelo inspirador para el que quiera escribir sin las reglas de la literatura que todo lo encasilla; el apóstol deja su carta con un mensaje que no debe ser oscurecido por la filosofía , ni por la teología. La conceptualización es ajena a las cartas del apóstol; el apóstol sólo escribe su experiencia. La fe se vive antes de escribirse. Si hay que escribir algo, primero hay que vivirlo. Hoy me doy cuenta que estoy viviendo lo que otros escribieron antes; la escritura del apóstol es profética, y el hombre escritura que Dios deletrea.
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