TOMAR DISTANCIA
UN ASUNTO DE VIDA O MUERTE
"Tomar distancia por tiempos" era aquella orden cívica con las que se podía controlar la masa de alumnos en la escuela básica. Nunca me imaginé que fuera algo tan vital; pues de no haber sido por esta disciplina, hubieran ocurrido muchas cosas malas, aparte de las que llegaban a ocurrir a pesar de todas estas medidas. Un sistema educativo basado en el reclutamiento de niños y jóvenes, desligandolos así de sus casas y de sus padres, estaban obligados a guardar distancias físicas, ya que mentalmente y emocionalmente ya se encontraban en la nueva cultura del desapego. Tantas injusticias morales que impactaban a la sociedad se veían reflejadas en esos grupos homogéneos en edad y sexo, pero tan desequilibrados en sus contextos respectivos de cada quien. Las reglas tan rígidas eran para controlar indirectamente los comportamientos de los cuerpos que estaban alimentados por las modas de la sensualidad. Son muchos los casos que se llegaron a atender a nivel psiquiátrico y psicológico, pero muchos más fueron las experiencias que se vivieron en un total silencio de quienes fueron victimas del acoso, de los que nunca guardaron su distancia, sino se aprovecharon del aislamiento, y de la cercanía. Algunos otros, tal vez los menos, llegaron a librarse de milagro, o salieron adelante sabiendose reponer de los traumas.
Seguimos viviendo en los laberintos de la soledad; los datos de suicidios, asesinatos, los comportamientos de violencia en serie señalan que, los individuos a quienes han mantenido a larga distancia, son mentes que han maquinado las cosas más horrendas. De guardar distancias por tiempo, los individuos han pasado a guardar el desapego, como si llegara el apocalipsis y el amor de muchos se enfriara. Las relaciones humanas se disolvieron y ha quedado un distanciamiento que si no se tiene un buen sentido común, se confunde la vida y la muerte.
Con las nuevas tecnologías pareciera que todos se unen al conectarse y no se dan cuenta que simplemente es estar guardando su distancia. Es un distanciamiento dramático, en el que el contacto nunca se da. Pasa también que ese distanciamiento, en lo virtual, viene a ser el acoso más peligroso, es una forma de invadir a la victima. Se traspasan los límites establecidos por la ética, y aparece la amoral reinante que se introduce en las mentes vacías que aceptan el implante del distanciamiento. Guardar distancias es un imperativo que de no ser obedecido, hay la amenaza de ser castigados, tal vez con un distanciamiento más agudo. El distanciamiento ha llegado a ser placentero; no es realmente un placer, pero satisface el ego. El ego es el que reclama el distanciamiento; y hay quienes malévolamente lo alimentan.
Hay distanciamientos que nos hacen encontrar con otras cosas o personas, con las que tenemos un acercamiento nada peligroso, y me atrevo a decir que esto si es un deleite. Se guarda una distancia de manera diferente, porque contemplamos y disfrutamos. No hay algo que nos tiente a lo prohibido cuando hay un profundo respeto, y esto son los límites que nos acercan santamente sin transgredirlos.
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