martes, 5 de noviembre de 2019

EL LIBRO DE LAS PALABRAS


EL LIBRO DE LAS PALABRAS

Dice el Salmo 19:1; "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos". Poéticamente se toma a la naturaleza como el libro sin palabras; en sus elementos se inspiran los escritores y los poetas, para profundizar en sus mensajes. Al ver la naturaleza, emergen de lo más profundo las imágenes transformadas en ideas, y éstas a su vez se transforman en palabras escritas.

 La escritura hace posible el libro. No se concibe un libro con imágenes; las reproducciones  (fotos) pueden conformar un álbum, pero no un libro. La imagen no capta con la nitidez de las palabras. En comparación con la expresión escrita, las imágenes artificiales son como fotos veladas; mientras que las palabras son el hilo que revela un propósito.

Hay encuadernados que distan mucho de ser un libro; pueden ser hasta los que más se vendan, precisamente por que no son libros. No hay libros buenos y malos; o es un libro o no lo es. Lo importante es que sea un libro, aunque quede olvidado y arrumbado en un rincón de algún librero.

Son las palabras las que hacen un libro. Tengo en mi poder unas hojas engargoladas de un niño de primaria, que nadie pudiera pensar que se trata de un verdadero libro por la manera artesanal con que está hecho. La caligrafía es la de un niño que aún le faltan pulir aspectos de ortografía; pero es un libro que nos narra la experiencia de alguien que a temprana edad ha sido impresionado por su país.

Hoy se siguen editando libros en gran cantidad; sin distinguirse ya mucho los estilos. Todo ha quedado absorbido por la metodología de una era que todo lo mecaniza. Sería un reto hacer un libro que se distinga, no por sus ventas, sino por sus palabras.

Somos nosotros el libro mismo: tenemos una portada y hasta una imagen que queda como una primera impresión. Nuestro nombre es el título que nos distingue de otros. Vivimos como libros; unas veces en grandes colecciones o enciclopedias; otras veces, aislados o solitarios, sin ser parte de ninguna colección; pero al fin y al cabo, libros. Tenemos dentro de nosotros una abundancia de palabras, que no consisten en el número de ellas, sino en lo que se puede hacer con ellas.

En lo personal siento que ya he escrito la introducción de mi libro; y que tengo toda vía mucho que decir en palabras. Y tengo el anhelo de que mi libro (mi vida) tenga una conclusión clara. Son las palabras las que han hecho de nosotros libros de las palabras.



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