sábado, 2 de noviembre de 2019

ÁGUILA O SOL


ÁGUILA O SOL

Decían los viejos que aprendiéramos a ahorrar un centavo. Conocí el dicho, pero yo no conocí esas monedas de centavo, o simplemente no las recuerdo. En mí mente están aquellas de cinco centavos que tenían la figura de Josefa Ortiz de Dominguez; las monedas de veinte centavos que tenían la figura de una pirámide; los famosos tostones que tenían una figura de la cultura prehispánica; y desde luego recuerdo los famosos "morelos", que eran los pesos de aquellas épocas que de niño me tocó vivir. Estas monedas eran con las que se echaban los famosos volados para decidir por algo: un juego, un lugar, quién iniciaba la ronda de un juego; las famosas apuestas con lo merengueros, jelatineros, y otros comerciantes que vendían las chucherías de la época. 

los famosos "volados" cuando todo se decidía atinando (cuando la moneda iba en el aire) qué cara iba a quedar hacia arriba, eran momentos emocionantes; sobre todo cuando estaba de por medio una ganancia atractiva. Ahora estos recuerdos me hacen pensar que todo ha estado siempre en la incertidumbre para algunos; pero para otros, para los vagos que son buenos para los volados, para los que pueden calcular la probabilidad, todo está previsto para ganar.

Sea águila o sol, la moneda es la misma. Es una dualidad representada por las dos caras. Cual sea la cara que gane (águila o sol) ya todo está determinado para que uno pierda y el otro gane. La alegría de uno está en base de la tristeza del que lo pierde todo. La ganancia del que gana los volados, está en base del que perdió toda su mercancía.

La vida es una incertidumbre aparente cuando se ve la moneda en el aire y no se sabe que es lo que va a suceder. Sin embargo, se pasa a veces, casi sin percibirlo, la mano que lanza la moneda; la que talla la cara preferida o le sopla, para que providencialmente por buena suerte, caiga la cara deseada. Qué bueno es saber que para los matemáticos lo que es incertidumbre es controlado por la probabilidad matemática. Ya se sabe quien va a ganar y quien va a perder. Pero hay otro elemento que no debemos de ignorar: La moneda es una; una cara no determina lo completo; se cae en la contradicción, porque con una cara se gana y con otra se pierde. No se puede ganar y perder a la vez; no puede salir de una fuente agua dulce y salada a la vez. Nos encontramos con la dialéctica del mundo, donde los contrarios hacen el juego de la lógica para justificar su hipótesis. Todo se puede y todo se vale, sea águila o sol, lo que importa es lo que pidió uno, y lo que el azar determine.

Águila o sol son parte de una moneda y no de una dualidad. Muy pronto aprendí que la vida no se puede decidir en un volado, y mucho menos jugando al azar.

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