EL SILENCIO
No existe el total silencio. Una de la experiencias más grandes que experimenté, fue en una ocasión por las circunstancias en cierto lugar, nos encontramos en medio de los cerros. No se veía nada, mas que la naturaleza. Era un silenció total para nosotros, porque el único sonido que escuchábamos era el que producíamos con nuestras voces y con nuestros movimientos. Me dí cuenta que esos sonidos avanzaban y se extendían rápidamente. Era el vacío de grandes espacios y la ausencia de ruidos lo que permitía que cualquier sonido por insignificante que pareciera se pudiera percibir a grandes distancias. El silencio asombroso de aquel lugar era lo que permitía la comunicación a grandes distancias. El silencio no se da en un vacío absoluto, sino en el contraste que se da con los sonidos que tienen la virtud de comunicar algo.
Sin el silencio no hay comunicación ni creación artística como la música.
Hace falta el espacio idóneo en donde exista el silencio para percibir el silbo apacible que nos comunique, lo que la razón necesita comprender. Recuerdo aquel momento en aquellos campos abiertos rodeados de cerros y árboles en los que, en un momento sentí las ganas de caminar; y a cierta distancia ya no oía a las otras personas. Entonces pensé que podría percibir un silencio absoluto; pero grande fue mi asombro cuando escuché un sonido muy peculiar. Por un momento pensé que era el aire moviendo las hojas de los árboles; pero al ver que los cerros y los árboles estaban demasiado retirados, me quedé con la interrogante de cuál era ese sonido que oía. Me detuve por un momento; y entonces me dí cuenta que era el viento el que oía. El viento no rozaba con nada, era simplemente el sonido del viento. Todo lo que tuvo que ocurrir para que yo conociera tan singular sonido, y para comprender mejor lo que es el silencio.
El silencio es el instrumento natural por el cual podemos recibir los sonidos más significativos del alma y de la razón. Ahora como el siervo Job, prefiero poner mi mano sobre mi boca y guardar silencio, e internarme en esta experiencia una y otra vez, con tal de dejar de escuchar cosas que son molestas; lo que nos fatiga son los ruidos que perturban nuestros sentimientos. ¡si aprendiéramos a guardar silencio, nuevos sonidos encontraríamos!
Aguardo en el silencio con la esperanza de oír el sonido; que no rompa el silencio, sino que me haga entender lo que es.
No me gusta estar callado sin nada de esperanza; ese silencio impuesto a la fuerza no es un verdadero silencio. Pues aunque le tapen la boca a una persona, en su interior los ruidos son más intensos. El silenció impuesto con la intención de oprimir se convierte en un clamor del alma; es una contra naturaleza callar a alguien, cuando no puede dejar de decir lo que ha visto y oído en el silencio.
El silencio es un estar en lo secreto; es encerrarse para encontrar el sonido del silencio; es espiritualidad acompañada con la música celestial. El silencio no es la ausencia sino la presencia del sonido. Creo que lo importante ahora es tener un espacio aislado de los ruidos; o enserarse en uno mismo hasta oír de dónde viene el sonido que nos oriente. Es estar en silencio hasta oír la voz de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario