LA PRISIÓN AL AIRE LIBRE
Dentro de cierta penitenciaría se deja de vivir la hipocresía que hay la ciudad con sus valores corrompidos y su lenguaje demagógico. Los presos se enfrentan al encierro y al encuentro con lo contradictorio; y para subsistir tienen que delinquir a veces. En muchos de los casos, la gente se readapta para seguir delinquiendo. Lo que en la sociedad se castiga con el encierro, en la penitenciaria puede significar la sobrevivencia y el lujo. La contracultura de la sociedad tiene como consecuencia el aislamiento de las personas; se construyen diferentes prisiones aunque la gente no las vea como tales. Las guarderías para los bebes y niños, las escuelas, los orfanatos, los asilos, los hospitales y, desde luego las cárceles (de varones y de mujeres; y de menores de edad) son el aspecto de un mundo civilizado, que no puede funcionar sin una esclavitud disfrazada de muchas maneras. Todos son presos y no lo saben. La gente drogada por los sensacionalismos del mundo, creen estar libres cuando en lo real son presos de sus vicios y del consumo de sus libertinajes. Su espíritu farisaico les hace sentir que nunca han sido esclavos de nadie; y cuando son confrontados con la verdad, si hay algo que los quebrante y les haga entender su necesidad, han de comprender que son esclavos de los pecados de la sociedad. Lo que el mundo ha hecho con la gente de la sociedad es hacerla delincuente con apariencia blanqueada. La corrupción tiene que desenvolverse también con aparente dignidad; como ese infantilismo que de niños algunos llegaron a realizar, al jugar a policías y ladrones. No importa el papel que les toca desempeñar, después de todo, todos son iguales, policías y ladrones. Todo es un experimento del sistema. Pero para quienes les tocó estar encerrados; el verdadero encierro es el de sus conciencias que no los deja en paz, nada más de pensar en la condena que han de purgar, y la ansiedad que se les genera por salir. Los apandeados, los que están en los módulos de castigo (sea por disciplina y protección o por castigo) sienten un poco de libertad cuando salen "a población". Siguen estando presos pero ya tienen un espacio mucho más grande que recorrer; pueden respirar el aire libre y ver el sol desde los patios internos de la penitenciaría. ¿Acaso esto no es una forma a escala de la sociedad? Las residencias que se construyen con todos los aparatos de seguridad son iguales a los módulos penitenciarios; con la diferencia de que, en la penitenciaria es para que no se escapen los presos, y en la ciudad, es para que no entren los delincuente a robar. Sin tener conciencia, las personas lo que construyen es una mega penitenciaría, con todos los juegos de lujo para terapiar. El mundo se convierte en una gran prisión que en vez de barrotes son redes, donde todos son vigilados. Pero el no tener barrotes no libra de la pérdida de los espacios (de la libertad), ni de la ansiedad y esquizofrenia por estar presos. El único consuelo que queda, es que habrá presos pero al aire libre.
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