miércoles, 13 de noviembre de 2019

LA SABIDURÍA PARA GOBERNAR


LA SABIDURÍA PARA GOBERNAR



Narra la biblia la historia del rey Salomón quien tuvo la sabiduría para pedir, pero no para gobernar. No eligió otras cosas; pidió sabiduría y Dios se la dio. Al final de su carrera monárquica el corazón de este famoso rey se inclinó a complacer a sus mujeres, que pertenecían a la corte siendo insensatas. Con todo y el don que había recibido el rey Salomón, Dios no se agradó como se condujo; como consecuencia el reino se fragmentaría después de su muerte. Esto hace ver como si la sabiduría no se llevara con la corona o, más bien, la sabiduría demanda un modelo de gobierno que no es el común de los pueblos. Aquí está la clave: No se puede pedir sabiduría para obtener beneficios egoístas. La sabiduría tiene su propio modelo para gobernar. No es autoritaria, como diría el fundador del cristianismo: mi reino no es de éste mundo.

Lo que muchos codician es gobernar, pero no buscan ni aman la sabiduría. ¿Qué clase de saber es el que se utiliza para gobernar el mundo de hoy? es una ciencia que es incapaz de de ofrecer la paz; porque su fundamento es la guerra. Todo se vale en un sistema que se mueve con astucia para controlar.

La sabiduría se compra pero no se vende, dicen los proverbios. Está al alcance de todos, pero nadie la busca; ella es la que llama a la puerta de la conciencia. Hallarla es la vida. Es la riqueza que no se adquiere gobernando a un imperio, pero que la sobre pasa por mucho. Ella es el gran tesoro que pocos han encontrado: la sabiduría no es para gobernar a un pueblo, ni mucho menos a un imperio; sino para gobernarse  así mismo. Si alguno tiene falta de sabiduría pida con fe no dudando, dice la epístola del apóstol Santiago. Es de sabios ser humilde y reconocer que necesitamos sabiduría. No seamos sabios en nuestra propia opinión. No creo en la autocracia y la democracia es insensatez. Creo en la sabiduría, y creo que hay hombres sabios; si no con la fama de Salomón, si con la capacidad de contestar todas las preguntas de quienes los visitan, así como lo hizo Salomón con la reina de Saba. La sabiduría es eso: la respuesta a todas nuestras interrogantes.

No hay comentarios: