Entre tantas ideologías inventadas-porque todas son un ingenioso invento-llama la atención la hipótesis de la invención del cristianismo. Un erudito judío dijo: si esta obra es de los hombres se desvanecerá sola; pero si no es así, hay que tener cuidado, no sea que se hallen peleando contra Dios mismo. Ésta fue la experiencia de Saulo de tarso; fue un perseguidor violento de los primeros cristianos, y terminó siendo el más grande predicador. Para otros, Pablo es el inventor del cristianismo. Si Pablo inventó el cristianismo, habría que hacer una nota aclaratoria importante, ya que Pablo no habló de un dogma, sino de su experiencia con un hombre llamado Jesucristo. Como creador compite con la divinidad misma, porque fue capaz de crear al hombre perfecto, tomando como materia prima el texto hebreo. Su predicación sobrepasó a la tradición judía y griega (gnósticos), dejando así la aportación más amplia de lo que es el nuevo testamento. Siendo justos, hay que decir que, los otros libros del canon neotestamentario coinciden magistralmente con lo descrito por Pablo. Así que, hubo una serie de creadores del cristianismo, de quienes no sabemos cómo se pusieron de acuerdo, o realmente hay una mente que inspiró a tales hombres a dar testimonio del Verbo viviente.
Los inventores son otros; son los que critican y persiguen al cristianismo. Son los que quieren hacer de la persona de Jesucristo, un hombre histórico, y si fuere posible ficticio; quieren hacer de él un hombre idolatrado. Si Jesús no es Dios, la obra de los hombres que inventaron esto se desvanecerá; pero si lo es, no importa cuantas teorías del cristianismo se inventen; los inventores están en el camino a damasco, ya sea para convertirse, o para lamentarse ¡Ay de mí si no predico! Entre la critica y la predicación del cristianismo solamente hay un paso: el quebrantamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario