lunes, 1 de febrero de 2021

EL INGENIOSO HIDALGO

 El impacto del psicoanálisis fue más allá de un cognoscitivismo; fue darse cuenta de que no sólo los pacientes atendidos tenían trastornos emocionales, sino también aquellas personas que parecen estar cuerdas están experimentando una especie de locura. "Todos estamos locos, unos más que otros" fue la expresión de una de mis maestras (ella era psicóloga). La buena noticia es que la locura no es una enfermedad mental sino del alma; es decir, no es biológica, es el vacío de heroísmo autentico la que puede llevar a cometer locuras, pero con un sentido que pueden hacer del loco un Hidalgo.

Le preguntaron en una ocación a Ernesto Sabato si había tenido la intención de escribir, algo así como una nueva versión del Quijote de la mancha, a lo que respondió:oh no! eso sería una locura. Sin embargo, hay quienes han hecho comentarios a esta monumental obra, haciendo alarde de su capacidad intelectual y literaria; y sabiéndolo o no, han cometido una locura. La locura es falta de coincidencia, porque no todos miran la realidad de la misma manera. La gente pensaba que Alonso Quijano estaba loco, porque veía la realidad a través de las imágenes caballerescas que no veían los demás. Y es que la locura es necesaria para convencer de lo que no se ve a simple vista; es necesaria para hacer ver lo errores que muchos se rehusan ver. 

El rey David se hizo pasar por loco, y esto le salvó la vida. Cuando la gente piensa que alguien está loco lo ignora y no lo toma en cuenta, aunque este sea un verdadero héroe de batalla. El apóstol Pablo fue como un ingenioso hidalgo al predicar el evangelio, porque decía él: mientras a través de la sabiduría los hombres no han conocido la verdad, le ha placido a Dios salvar a través de la locura de la predicación.

Históricamente el concepto de "Hidalgo" se ha desvanecido perdiéndose en conceptos como si ya no existiera esta clase de héroes, pero irónicamente hay algunos locos que no son tomados en cuenta, que viven como los profetas haciendo señales desfachatadas, que como espejo reflejan los vicios de todos aquellos que no se han dado cuenta de su desarreglo personal.

¿Hasta cuándo volveremos a la razón? Es tiempo de atender a las ironías que nos da la vida. Es necesario tomar en serio a las locuras con sentido irónico que nos revelan el contraste entre la soberbia y la humildad. Han dicho con verdad acerca del Señor Jesucristo; o que es verdaderamente Dios, o es un loco. Es las dos cosas; pero no es la locura desquiciada, sino la más alta sabiduría que con sencillez se pone al nivel de los hombres ( esto es una ironía para los soberbios) para enseñarles  a realizar proezas.

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