La pérdida del lenguaje es el nacimiento de de la prosa que comunica institucionalmente las ordenes para quienes existen calladamente sin poder pensar. Solamente se puede pensar en el silencio verde de los campos, porque allí no hay una estructura inventada que sea obstáculo para el dialogo con el otro para quién se escribe o se habla. Es este espacio verde donde hay libertad para hablar personalmente sin repetir las noticias inventadas. Aquí no hay necesidad de inventar o descubrir una historia, que para el caso es lo mismo, para dejar a toda una masa como inexistente de seres humanos. Es en el silencio donde se vive sin el deleite delirante del intelecto. El encuentro inmediato con el verde no conceptualiza, porque es imposible nombrar los campos para revelarlos. Es el silencio el que evoca el presente en el ser que ha sido, que es , y que será. El verde no tiene un significado fijo; puede ser un color, un matiz de un objeto, o un símbolo de algo que se aprecia. En mi caso, y sin pretender con ello decirlo o agotarlo todo, el verde es el silencio de los campos.
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