viernes, 26 de febrero de 2021

EL JESÚS AHISTÓRICO

Querer comprobar la existencia de un Jesús histórico me parece una intención de desacreditar uno de los grandes mitos (lo digo en el sentido más profundo de la palabra) que se ha divulgado, basado en la tradición mesiánica judía hasta los escritos de locura evangélica de Pablo, el apóstol de los gentiles. Y si se comprobara que evidentemente existió un hombre llamado Jesús, o si no se comprobara ¿cuál es la intención? 

No busco comprobar y tampoco busco evidencias de la existencia de un Jesús histórico; ya que ese Jesús no existe. Según el testimonio de los evangelios, Jesús decía ser antes de Abraham. O ese Jesús decía disparates al considerarse Dios, o realmente es Dios; y si es Dios, no tiene historia, simplemente es Dios.

Hay quienes dudan de la existencia de Homero y de Platón, pero los escritos atribuidos a ellos tienen una importancia canónica literaria, que aunque no hubieran existido estas personas, se consideran como existentes.

Cuántos hombres han existido y nunca fueron considerados por historia alguna. Hay infinidad de hombres que no son históricos pero que existieron; yo mismo me considero ser, pero nunca seré un hombre histórico. No habrá un registro oficial de alguna historia científicamente calificada, que dé cuenta de mi existencia. ¿Por qué he de buscar la evidencia de un Jesús histórico, cuando yo mismo no lo soy? El hombre trasciende la historia y la religión, cuanto más un hombre que dijo: Yo estoy con vosotros hasta el fin.

No podemos encontrar históricamente a alguien que  nunca habló de ciencia o de filosofía, sino de la verdad; verdad que no cuadra en la historia ni en ninguna otra ciencia. ¿Porque buscar históricamente lo que no es histórico? ¿Se cambió el camino de la fe por el método de la historia? A través de la historia no se encuentra a Jesús; éste vive invisible a las ojos racionalistas, pero resucitado en las mentes que van más allá de lo histórico y religioso.

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