viernes, 30 de octubre de 2020

SER Y PENSAMIENTO

 SER Y PENSAMIENTO

Compartiendo con un  compañero mi opinión sobre algo que él publicaba en las redes; él me respondía secamente: eso es lo que crees tu; esas son tus creencias; yo soy un libre pensador. A esto yo respondí también: todos pensamos.

La intuición es una característica del ser. Los hombres que no leyeron nunca y que transmitieron todos sus conocimientos a nuevas generaciones oralmente, fueron personas que pensaban. No podemos considerarlas como gente ilustrada, pero sí, sujetos que pensaban con sabiduría. La razón científica es la causa por la cual muchos, absorbidos por la abstracción, dejaron de pensar. La pregunta del ser cedió a la duda de la razón. Vino así la desorientación del ser: Pienso luego existo. No es cuando evoluciona el grado de intuición cuando comenzamos a existir. Somos; por eso pensamos. El pecado de la razón está en dejar de pensar naturalmente y quedar a merced del aparato de la duda. Filósofos afirman que todos dudamos, confundiendo el dudar con el preguntar. Podemos preguntar sin dudar y seguir pensando, porque es en el pensamiento donde está la respuesta. El pensar del ser no es una abstracción sino un dialogo. Cuando se duda no se pregunta ni se piensa  en nada, sólo se duda de todo. Todo puede ser engañoso, todo es desconfiable y por lo tanto, no hay verdad que buscar, porque aunque se encontrara la verdad, vendría nuevamente el tentador para hacer dudar. Un libre pensador desligado del ser se apega a la abstracción, en una forma atómica de razonar que cambia las dimensiones de lo humano y del mundo que lo rodea. Pensar sobre pensar, es la ardua tarea del filósofo. Diría el sabio Salomón que es mucha fatiga de la carne. Por más que el hombre razone quedará abismado. La lógica no es propiamente un distintivo del ser, sino es lo racional que esclaviza al ser. El maestro de galilea dijo: si permanecieres en mis palabras, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. No se necesita razonar para ser libres, se necesita pensar para poder ser verdaderamente libres. ¿Quién dice que tener fe no es un acto de pensar? ciertamente todos pensamos, ya sea para dudar o para creer, para quedar esclavizados o para ser libres, para pensar o abstraernos de pensar. No somos una abstracción sino pensamiento.

jueves, 29 de octubre de 2020

LA ESPERANZA DE LA REDENCIÓN

 LA ESPERANZA DE LA REDENCIÓN

El proyecto no tiene esperanza; ya no hay nada que esperar; todo está en la maqueta, en la proyección matemática que nos hace ver lo ilusorio. Ya no hay nada que esperar cuando ya todo ha sido dado, aunque por lo efímero, lo proyectado lógicamente no promete mucho. Esta forma utilitaria de hacer las cosas y de ver la vida, como si la vida fuera una cosa mecánica, que se puede inventar al antojo de cada uno, ha hecho perder la esperanza de una gran cantidad, que en vez de nombrarlos como hombres, los describo como desesperanzados. El mundo no tiene un propósito de vida o al menos, de existencia. Su proyectismo es una intromisión del hombre que quiere poner la órbita del universo alrededor de sus intereses nefastos. La vida del hombre no es lógica sino contradictoria. Llevar a una masa de personas a la alineación de lo programado, es el peor de los castigos que puede sufrir lo humano. Y es desde este panorama de lo contradictorio que surge desde lo más profundo del alma humana, la esperanza que lo redima.

No hay soluciones fáciles, por eso hay que saber esperar en los momentos de crisis. Cuando hay esperanza no pensamos en el milagro que nos deje todo cómodamente. Los que viven cómodamente ya no quieren nada; piensan que todo lo tienen, y es verdad; dicen no tener necesidad de nada, dicen tenerlo todo, pero les hace falta la paz del que tiene esperanza.

El asunto es comprender  lo contradictorio; que en sí, no es malo, sino es la evidencia de que lo que vivimos no es un invento, sino un propósito de vida que se vive con todas las contradicciones de la vida misma. Esto no es una ficción, sino lo fantástico de la realidad de la esperanza. En el mundo hay quién nos miente, nos violenta, nos utiliza, nos envidia, nos manipula, nos traiciona, y si es posible, hasta nos matan. Esto es paradójico a la lógica de la existencia, pero no contradice al sentimiento de la esperanza, porque la redención es un sacrificio, donde precisamente se da la vida, se muere, pero se resucita. Es la resurrección la que nos da esperanza cuando todo está perdido o muerto.

Estoy en una condición de pensamiento semejante a la de Job. No atribuyo contradicción alguna a Dios a pesar del mal sabor de las cosas que suceden. Siento la necesidad de buscar el trono de Dios para exponer mis argumentos. Seguro estoy que él razonaría conmigo y me vencería; porque a pesar de todos mis males, me diría que hay esperanza. Al llegar a la meta tengo la esperanza de entender mejor, que era necesario pasar semejante contradicción de traición para ver el fruto de mí aflicción. Y hoy estoy muy pensativo, porque cuando llegue esa redención, ya no habrá que esperar nada, ya no habrá esperanza, porque todo se habrá cumplido. Es en el tiempo donde existe la esperanza, y es en la eternidad donde se contempla su cumplimiento.

miércoles, 28 de octubre de 2020

EL POLVO Y EL SOPLO DIVINO

 EL POLVO Y EL SOPLO DIVINO


Dijo una mujer de clase alta a una pueblerina: te regalo este jabón para que te quites la mugre; a lo que la sencilla mujer de la comunidad le respondió, que ella no necesitaba de eso, porque lo  que ella tenía en sus pies y manos era el polvo de la tierra que podía quitar con agua. Añadió la pobre mujer: quédese usted con el jabón, porque lo que tienen ustedes los ricos no es polvo sino mugre.

El polvo no es suciedad ni contamina nada, porque todo proviene de la tierra, que a su vez, subsiste por el agua; agua que no contamina ni es contaminada por la tierra. La mente ilustrada ha enseñado que quitar el polvo es sinónimo de limpieza, como si el universo hubiera surgido sucio desde un principio. Según el mito judeocristiano todo proviene de la tierra creada por Dios; y ahora, hasta la teorías científicas corroboran que todo proviene de un polvo que no es sólo terrestre sino cósmico.

¿Será que eso es lo que somos; sólo polvo? La piel morena de la pueblerina que se confunde con las vasijas de barro, que están hechas con las mismas posturas  y formas de la mujer, hacen pensar que efectivamente, somos barro, y que algún alfarero, nos dio forma a su imagen y semejanza. Es la vanidad de los metales que ha despertado la lujuria de los hombres; los ha enfermado con una fiebre incurable, que todo lo vuelve en oro, pero al enfermo lo pulveriza. La deshumanización viene cuando se confunde la hechura del hombre, y se cree que este puede ser de oro. No hay hombres de oro; si acaso, hay quienes se adornan excesivamente de este metal y de otras piedras preciosas. El polvo no se confunde con los metales ni con las piedras preciosas, pero los contrasta. Sin el cuello de una mujer, las perlas ni las piedras preciosas lucen. La belleza está en el polvo que reluce de humildad ante la despampanante luz del orgullo, que entre más ornamentos se ponga más falso es.

Dijo el salmista ¿Qué es el hombre? y hemos respondido junto con él, el hombre es polvo y sólo eso. Allí está el alfa y la omega, el principio y el fin. Dios lo hizo del polvo, y si muere, al polvo vuelve.

La espiritualidad no es pensar en las calles de oro que quedan en un lugar utópico. La espiritualidad es apegarse a  la tierra; a sus campos, laderas y montañas. A sus paisajes y sonidos naturales donde los hombres le dan voz con una lengua poética. Lo hacen en en voz alta, y en voz baja al oído del otro. 

El soplo de Dios fue dado al polvo que tenía la forma del hombre que se confunde con los caminos,  montañas, y con sus espejos naturales de lagos y ríos. Allí está el principio y fin, el alfa y la omega; el hombre no es Dios, pero hay la esperanza de que un día sea Dios el que lo levante; y ese hombre levantado sea indestructible. Somos polvo, ser y tiempo, que al soplo de Dios nos hace eternos.

martes, 27 de octubre de 2020

PROYECCIONES DEL ALAMA

 PROYECCIONES DEL ALMA

El poeta escribe porque requiere de escribir; ninguna otra razón hay que justifique el talento de escribir como esta. La motivación esencial del escritor es la necesidad de expresar. La escritura es una proyección del alma que tiene en esta, la oportunidad de manifestarse. Esta proyección es una representación fiel de las contradicciones y de lo ilógico del pensamiento de quien escribe. No hay intención alguna de escribir con orden sino como suele suceder en los sueños, donde todo es confuso y sin cronología. Lo importante es como suceden las cosas en el escritor que se proyecta en sus versos y en sus personajes. En cuanto al desenlace no hay nada escrito; el escritor no es un mero contador de historia, ni un inventor apocalíptico que se dedique a dar las claves para interpretar un final al que su ego quiere llegar. De ser así, nadie llegaría a escribir absolutamente nada. Se escribe buscando precisamente un acontecimiento que nosotros mismos ignoramos. Cuando se escribe se ponen en acción muchos saberes; pero ninguno predomina sobre los otros; todos están apoyándose mutuamente, para alcanzar algo que particularmente un solo saber aislado es incapaz de alcanzar. Hay una realidad vivida a la luz del día y en la oscuridad de la noche. La escritura es completa cuando se habla de la totalidad del día. Si no hay este pacto se pierde la esencia del pensamiento que se comunica y se proyecta a través de la tinta y el papel. La escritura es una proyección en forma a veces de pesadilla, que con el ejercicio de escribir se intenta explicar, para después ponerse de rodillas y dar gracias a Dios por la revelación que sabios y adivinos no pudieron comprender. Quien discierne los sueños es el escritor. Lo hace a través de sus proyecciones que no es simple simbología, sino personas que parecieran sin belleza, que hablan la verdad, sin entontecer con cosas vagas. Una proyección es decir la verdad cueste lo que cueste, para despertar del adormecimiento y del exceso de la dulzura falsa de quienes escriben sin decir nada. El terror artificial está hecho para entretener; la verdad que proyecta el escritor, dice lo terrorífico de la experiencia de la vida; por eso el escritor se proyecta y describe esos detalles espantosos que se esconden en esas raras proyecciones que ocurren en la oscuridad del aislamiento de quien escribe. Las proyecciones no son meros objetos, sino personas que tienen vivencias que le permiten preguntarse sobre la razón de lo que sucede. El gran descubrimiento de las proyecciones humanas es que el hombre no es una mera abstracción, sino una proyección universal que tiene la posibilidad, siempre que encuentre el camino verdadero, de llegar a la meta metafísica de tocar el cielo sin perder el suelo, la tierra de donde parten nuestras proyecciones.     

sábado, 24 de octubre de 2020

LA RELIGIÓN SIN DIOS

 LA RELIGIÓN SIN DIOS

Las religiones ancestrales nacen en lo comunitario y en la plena libertad. No contienen dogmas ni templos, ni jerarquías institucionales. Las religiones son sin Dios. Son religiones de dioses y de diosas. La pluralización de la religión no exalta la magnificencia de la pluralidad del único Dios judeocristiano. Esta es la razón por la que existen muchísimas religiones. Por lo tanto, cuando hablamos de religión no precisamos hablar  de Dios, sino de una de las manifestaciones humanas con más significaciones y símbolos, que trasgreden el mandamiento principal de ley mosaica. La religión sin Dios consiste en hacerse imágenes de lo divino; y así reduce lo trascendente a las limitaciones humanas. La religión sin Dios, a lo que se endiosa es al mismo hombre mezclado con la figura de la bestia. En la religión se confunde el poder de Dios con el poder de los animales. El ateísmo niega a Dios por necedad; pero de lo que no se puede librar es de la religión. Continúa con una religión sin Dios. La modernidad, las drogas, el rock, los valores universales, la ciencia, el arte, y todas las instituciones que son como templos de la religión de la razón, son una clara muestra, de que al paso de los siglos, la religión es inmanente al hombre que sin Dios, quiere religarse inconscientemente a la plenitud de lo verdaderamente divino. Hablemos de Dios; que cuando hablamos de religión, dejamos de hablar de él. 

jueves, 22 de octubre de 2020

El MONÓLOGO

 EL MONÓLOGO

Alguién dijo a su compañero, ¿qué dices? a lo que su compañero contestó: nada; estoy pensando en voz alta. Ahora mismo me ocurre a mi; estoy pensando; y en momentos expreso palabras en voz alta. Estoy solo. No hay alguién que me pueda preguntar, ¿qué dices?. Pero yo me pregunto si esto que hago, ¿es un monólogo?. Podría responder que estoy filosofando conmigo mismo. Me encuentro conmigo y platico; si es que esto se puede entender como platica, porque dialogo no lo es. Es un monólogo. Es como aquella ficción literaria en donde Jorge luis Borges se encuentra con Jorge luis borges. Creo que es más interesante que conocer a otra persona, el conocerse así mismo. Pero dudo que sea consigo mismo como se puede conocer el yo. El monólogo en el fondo es la intención de que alguien escuche y conteste. El monólogo es sacar lo que hay en la mente; expresarlo en voz alta; y si se quiere gritarlo. Es una sed que vuelve loco al único locutor, que con ansia desea que sea otra voz quien lo interprete. El monólogo es una ficción interesante; un juego que pone en movimiento todas las posibilidades para decir algo, que aveces en un dialogo formal no se atreve a decir. Y si el monólogo fuera sólo lo que la conciencia dicta, es porque ella es la esencia de la personalidad, el lugar donde el otro ha dejado su voz. El monólogo es la expresión llana y escueta de lo que redarguye al corazón. Es un misterio; pero así es; el monologo es una sola voz que tiene eco como respuesta. El monólogo es como el doctor que tiene el reto de curarse  así mismo.



martes, 20 de octubre de 2020

Alma rebelde

 ALMA REBELDE

Hay dos sentidos opuestos cuando se habla de rebeldía. Todo depende de a qué, o a quién se está siendo rebelde. La rebeldía en un sentido moral puede calificarse como malo, como carencia de valores. Sin embargo, se puede hablar de rebeldía a lo que se opone a la tiranía. No pretendo dar una nueva explicación de este concepto, sino más bien, manifiesto que en todos los hombres hay un sentimiento de rebeldía: el niño se rebela a sus tutores o instructores; los jóvenes se rebelan casi a toda autoridad uniformada, por eso hay una tendencia a satisfacerse con la novedad, porque esta rompe con lo uniforme. Las clases sufrientes y desventajadas en determinado momento se alzan para protestar ante las injusticias de la política. Hasta  del cielo se tiene una noción de una rebelión que arrastró a muchos ángeles, que en esta tierra ahora son considerados como demonios por su rebeldía. La historia esta hecha de rebeliones que han tomado formas diversas de lucha, progreso, ciencia, religión, independencias, filosofías, políticas, y toda clase de dialécticas que incitan a pelearse unos contra otros. La rebeldía se confunde con un escape ilusorio que les promete mentirosamente libertad, y causa el efecto contrario. Todos somos rebeldes; hay un sentimiento de inconformidad; nada sacia definitivamente; la rebeldía se suscita una y otra vez, como si estuviésemos condenados al eterno retorno de la rebeldía. Creo en la esperanza y no en el desesperanzador retorno que tiene un principio y fin en el vacío. Creo que hay almas rebeldes que no buscar la libertad sino la sumisión. Son presas de sus convicciones y esperan pacientemente que pase la tempestad que les incita a la desesperación y miedos, que los harían actuar caóticamente; confundir su desesperación y miedo con la rebeldía. La rebeldía auténtica surge del alma que busca retenerse pura. Qué sabe esperar en medio del sufrimiento, y se resiste. Obedece a la autoridad sea cual sea, porque sabe que uno más alto es el que da esa autoridad. La obediencia de llevar una carga dos millas, cuando lo que se pidió es llevarla sólo una milla, es la rebeldía que sale del alma, que protesta contra la injusticia pero, no en la forma del mundo civilizado que se ha construido y sustentado de guerras que se revelan contra la humanidad, como si con esto se pudiera dejar de ser hombres y convertirse en algo mejor. El alma se rebela contra todo lo que
la deforma. En el fondo la fuerza de la naturaleza se vuelve violentamente, no para destrozar su entorno, sino para volverlo a su estado original. Eso es lo que es un alma rebelde: Una fuerza violenta que destruye lo artificial e inventado para dar paso al orden natural; que a su vez, se rebela contra todo lo que se levante contra él. El alma se revela contra los excesos que provocan la locura que no entiende de razones espirituales. Es la rebeldía del alma la que nos ha de librar de la locura y del suicidio; y de los grandes pecados de los que el mundo debería rebelarse; de la avaricia y de la lujuria.

jueves, 15 de octubre de 2020

LA CARACTERÍSTICA DEL ESCRITOR

 LA CARACTERÍSTICA DEL ESCRITOR


La técnica hace escritores en serie, que por su igualdad no se distinguen uno de otro. No hay una peculiaridad del escritor, sino de la prosa inventada para hacer un discurso demagógico. Los intereses de fama y dinero han aparecido como la particularidad de la literatura en decadencia. Vamos en una búsqueda con mucho esfuerzo por recuperar el sentido inocente y humilde, que es la característica verdadera del que escribe. Tenemos que ir a las antiguas prácticas de la búsqueda de la verdad, ya que en todas las lógicas de los escritores premeditados se llega al agnosticismo de todo; es decir, se cae en el conformismo de no poder llegar a conocer nada. Se escribe de todo y de nada. Es necesario escribir de lo mismo abarcando el todo. Esto es lo propio del escritor; lo que lo hace ser; ser escritor. Treinta y dos mil libros en una biblioteca no tendrían sentido, si no hubiera alguien que los consulte, aunque nunca los acabe de leer en su totalidad, a pesar de que los relea varias veces. Se trata de llenarse de lo esencial y no sólo de conceptos reductores. Este es el distintivo del escritor; estar lleno como vino que no tiene respiradero y que en cualquier momento revienta los odres para derramarse. La escritura es un derramamiento del espíritu en palabras cuyo orden coloca lo vital en la experiencia de la vida. El escritor es mito. Su escritura no siempre queda plasmada en el libro; otras veces lo que escribe no es de su puño y letra pero si de sus inspiración. Hay libros que hablan de personas y de lo que enseñaron, sin haber estas escrito nunca. El captar lo esencial del mensaje y distinguir la superioridad de la oralidad, es la característica del buen escritor. No importa donde se haya escrito; si en piedra o en papel; en el libro o en la arena. Lo importante y verdadero es que la escritura ha quedado con cincel y hierro en la eternidad que sólo es percibida por el alama; por el alma que sabe escribir. El punzón es uno y el mismo en todos los escritores. Pero el estilo es la cualidad singular del escritor. Hay tantos estilos como escritores; escritores que no están moldeados por los intereses de las empresas deshumanas. Escritores que son moldeados por lo que revelan. La característica del escritor es la confesión sincera, que no busca llamar la atención de nadie; sino busca a través de su confesión señalar el objeto real y verdadero para el lector. Desaparecer de la escena para mostrar lo que es glorioso para el espíritu humano, es la característica del escritor.

lunes, 12 de octubre de 2020

LOS LIBROS Y LA OSCURIDAD

 

     LOS LIBROS Y LA OSCURIDAD

Un generoso don fue dado a un buen escritor; él mismo dijo que Dios le había dado estas dos cosas: los libros y la oscuridad. Jorge Luis Borges apreciaba aquella biblioteca a la que tuvo acceso en una primera instancia, y también, hablaba con serenidad sobre su progresiva ceguera. No habló de la ceguera como una desventaja; fue como el siervo Job, él no atribuyó mal alguno a nada ni a nadie. Como si se cumpliese aquella sentencia del apóstol Pablo que dice que; para los que aman a Dios todas las cosas ayudan para bien. Fue en esos periodos en que el poeta iba perdiendo la visión de sus ojos-porque la del alma iba adquiriendo mayor intensidad- cuando con muchos esfuerzos continuaba leyendo. Su trabajo fue recompensado al encontrar en aquellos libros los nombres de ciertos lugares que daban también sentido a los nombres de los hombres. Hay quienes han tenido una vista privilegiada y nunca la utilizaron para indagar en las bibliotecas los legados que otros, tal vez no con buena vista, dejaron para mil generaciones. Así aconteció; los libros fueron como una luz  resplandeciente que podía dejar ciego al lector, pero a la vez le daba la experiencia, la inspiración para hablar, no de lo que había recibido de los hombres, sino de aquella voz que había sido como un trueno en su interior; estruendo que todos saben sin haber conocido el mensaje, sino sólo aquel que había quedado ciego por el resplandor. Es como el día y la noche que contrastan pero juntos conforman el primer día de la creación. Los libros y la ceguera son dos cosas que simplemente no se llevan una con la otra, pero son un don generoso de Dios, que llevó al distinguido escritor que perdía la vista  a ser el director de la biblioteca. Si hemos de ver la oscuridad de la ceguera como el quebrantamiento del poeta, que como el Sansón se ha dado cuenta de que Dalila representaba el instrumento de sus enemigos para poderlo dominar; es cuando recupera la luz, la verdadera visión, para vivir como dice el nuevo testamento:para vivir por fe y no por la vista. El escritor en la más densa oscuridad y en la mayor iluminación de su espíritu dice: Puedo vivir sin odiar; lo que no puedo es vivir sin amar.

Acaso no dijo el sabio Salomón que Dios ha dicho que él habita en la oscuridad. El mensaje del evangelio fue el resplandor que dejó ciego a Saulo de tarso, para después recibir una nueva visión del camino que él perseguía. Cuando le cayeron como las escamas de sus ojos, vio el  mundo diferente y lo llenó del mensaje que antes resistía. Después de haber quedado ciego una luz le permitió  ver para escribir las cartas que llevan el sello de su puño y letra. 

Los libros en parte iluminan y nos quebrantan; nos pueden sacar los ojos para poder entrar al reino de la verdadera luz. Me parece  que yo mismo empiezo a tener el mismo aguijón que considero es un don de Dios para que se vea en mí la gracia de Jesucristo. Me siento como un Moisés llamado a subir al  monte donde una oscuridad me ha de ocultar, y en donde se ha de escribir el libro.

viernes, 9 de octubre de 2020

REVELACIÓN Y COMUNICACIÓN

 REVELACIÓN Y COMUNICACIÓN

En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con lo divino, y el Verbo era revelación y comunicación; el Verbo es Dios y, mejor dicho, Dios es el verbo, Dios es comunicación, y al comunicar revela. Dios es el padre y la poesía nuestra lengua paterna. Pues el deber del escritor, decía el poeta Juan José Arreola, es ser; ser desde la palabra. Debe ser ejemplo de revelación y comunicación. Decía Borges; se debe ser ejemplo pero sin intención. La comunicación verdadera es reveladora; y hoy sufrimos por tanta interacción artificial, que lejos de manifestar algo, lo oculta. Tal vez en esto ha consistido las grandes confusiones no de la lengua sino de la comunicación. No es que no entendamos un idioma, pues aun sin conocer una lengua así podríamos comunicarnos y aprender el idioma. Pero lo que pasa es que se usa el lenguaje no para comunicar, sino para confundir. Tenemos una gran torre de babel que se construye con la mala intención de la mentira que desorienta al lector haciéndole comer el fruto prohibido. Lo que consume la mayoría de los jóvenes de nuestros tiempos, no puede llamarse literatura. Necesitamos la revelación que quite la maya y nos redima. Necesitamos urgentemente comunicarnos. La urgencia no es cuestión de tiempo sino de decir la verdad. Es loable comunicar porque se corre el peligro de morir; pero a quien se mata por decir la verdad, es alguién que ha de trascender de manera anónima. La revelación es la manifestación del ser divino, y no de la persona política. En nada nos han servido los aparatos digitales de una tecnología que nos hace interactuar global y sistemáticamente sin realmente comunicarnos. La revelación nos hace ser; la tecnología hace tecnócratas. La revelación esta en la palabra que sale de la inspiración y se exhala de igual forma. Se da en la encarnación con los otros para mostrar la gloria que no se marchita con homenajes y premios que en nada enriquecen a los demás. La revelación de lo que es y de lo que somos es lo que nos proyecta a lo eterno, sin interesarnos de lo temporal y ordenado. La comunicación no es una serie de datos que nos proyecten al futuro. La comunicación no inventa; crea, y al crear revela. Es importante que quienes escriban lo hagan con el humilde propósito de revelar. Los propósitos artificiales y egoístas no tienen ningún sentido, no comunican y, lo que pretenden, queda muy distante de lo que es lo relevante. Comunicar y revelar no es lo mismo que manipular. La revelación nos muestra la imagen sustancial de las cosas, sin hacernos caer en la idolatría. Eso es; el intelectual cae en la idolatría de la falsa comunicación cuando falsea al hablar o al escribir. Cuando deslumbra por su intelecto que inquieta sin revelar nada. El verdadero comunicador se olvida de si mismo y de los problemas que le atañen y que están a su alrededor, para centrarse en la revelación que comunica la vida misma. Es un placer comunicarnos en el plano de lo revelador. Aquí si vale mucho el hablar y , de vez en cuando escribir, lo que es, lo que ha sido y lo que ha de ser.

miércoles, 7 de octubre de 2020

LA VISIÓN DE LOS PERROS

 LA VISIÓN DE LOS PERROS

Cuentan la leyenda de un fulano que siempre había vivido haciéndose la pregunta, ¿Qué demonios es lo que ven los perros? se alteraba cada vez que los perros se inquietaban y ladraban aparentemente sin motivo. El fulano siempre los maldecía con insultos, y si podía, los corría a patadas. Pero en una ocación estando ebrio, enloquecido por el alcohol y enojado por los ladridos de los perros, tomó a uno de los perros y le quitó las pestañas y se las puso él, con el fin de ver lo que el perro veía. El hombre quedó más asombrado porque decía, que todas las cosas le parecían más grandes, todo era gigantescamente desproporcionado. Vio cosas que en la normalidad no se ven. Las cosas perdieron su color, y todo lo miraba en  blanco y negro. Quedó más confundido de lo que ya estaba. Es verdad; los perros son animales que tienen sus propias cualidades. Perciben muy bien por medio del olfato y el oído, pero no son muy buenos con la vista. Esto es una ventaja, porque cuando se miran en un espejo, no confunden la imagen propia con otro perro, como sucede con otros animales. Pero es el instinto de sus sentidos en conjunto los que le permiten a los perros ser sensibles a cosas que las personas no ven, o más tarde se dan cuenta. En una palabra, la visión de los perros es todo un enigma que se ha pretendido descubrir por medio de los mitos. Hay quienes piensan que cuando un perro mira a una persona comer, esta debe lanzarle un pedazo de tortilla o pan, o espantar al perro; porque dicen que con la mirada le están deseando la muerte a tal persona. Los perros son ánimas que reflejan muchas cosas a través de su mirada. Perciben el miedo, el peligro, la muerte de su amo y su propia muerte. Los ancianos solían decir que a los perros solo les faltaba que hablasen. La verdad es que no fueron hechos para hablar, pero lo que miran lo perciben muy bien, aunque no fueron creados para manifestarlo espiritualmente.

Todo depende de lo que miras y con qué lo miras. Para el fulano no fue lo mismo mirar las cosas con las pestañas del perro. Así también no es lo  mismo mirar las cosas con un telescopio o un microscopio. Con estos aparatos  el mundo cambia y se ven las cosas más raras y monstruosas que a simple vista no se ven. La contemplación del mundo no es posible a través de las pestañas del perro. Sólo hay que entender la naturaleza de las cosas y lo que ellas nos revelan. Así el ladrido de los perros es univoco, pero lo que ellos ven son muchas cosas que a simple vista no se palpan. 

martes, 6 de octubre de 2020

YA TODO FUE ESCRITO

 YA TODO FUE ESCRITO

Tengo la necesidad de escribir y al hacerlo me deleito verdaderamente. Esta satisfacción consiste en el hecho de escribir y no en lo que escribo, porque hoy me he dado cuenta, de que ya todo está escrito. Así que, lo que escriba es lo de menos. Lo importante y vital para mí es escribir sin buscar algún crédito. Sé que lo que escribo es original pero yo no soy el autor. Todo lo que escribo ya fue escrito antes en otras partes y por muchos escritores. Algunos lo han escrito mucho mejor que yo; lo han hecho magistralmente, y otros lo han escrito de manera tan espontánea y sin ninguna regla, que también me parece maravilloso. Es en la reproducción de lo mismo en donde el alma se recrea. Hay tantos idiomas en el mundo y no todos tienen una forma de escritura, pero hay otras maneras  en que la poesía se repite de generaciones a generaciones, hasta que se inventa la escritura o el mensaje llega a otras lenguas que las plasman en el papel. Si ya todo está escrito, me pregunto ¿por que se sigue escribiendo? y de esto también me doy cuenta ahora, que desde hace mucho tiempo se ha dejado verdaderamente de escribir. Lo que hoy se hace solamente es imprimir libros y libros con muchas páginas, pero que ya no dicen nada. Se terminó la escritura o se murieron los escritores. Hoy escriben las máquinas la literatura artificial que no sale del alma sino de la mente con inteligencia artificial, que ignora lo que antes ya fue escrito, y se autorregula para ignorar lo que ya fue escrito. Ya nada se está escribiendo porque ya todo ha sido escrito; sólo se hacen ejercicios desmemoriados. Se escribe sobre tantos temas y se inventan tantas categorías que ya es imposible contener en los diccionarios especializados toda esta gama de vocablos que no evocan al  mundo real, sino proclaman la creación de uno  nuevo. Pero en cierto lugar alguién escribió: el cielo y la tierra pasarán, más mi palabra no pasará. La hierba se seca y se marchita la flor; más la palabra de Dios permanece para siempre. Ya se escribió desde el alfa hasta la omega, ya todo está escrito. Pero aún hay mucho que escribir. La inspiración no muere y el autor divino siempre añade palabras cuando se escribe nuevamente  el libro que fue lanzado al brasero. Es un placer ser un escribiente que no quita ni añade nada de lo que ya ha sido escrito, pero escribe lo que el espíritu pone, no para modificar lo que ha sido escrito, sino para renovarlo con más fuerza. Ya todo fue escrito, y me desespero al no poder concluir definitivamente lo que escribo, como si algo me toma y me dice al oído; escribe. Y esto es lo que escribo, sabiendo que ya todo fue escrito.