SER Y PENSAMIENTO
Compartiendo con un compañero mi opinión sobre algo que él publicaba en las redes; él me respondía secamente: eso es lo que crees tu; esas son tus creencias; yo soy un libre pensador. A esto yo respondí también: todos pensamos.
La intuición es una característica del ser. Los hombres que no leyeron nunca y que transmitieron todos sus conocimientos a nuevas generaciones oralmente, fueron personas que pensaban. No podemos considerarlas como gente ilustrada, pero sí, sujetos que pensaban con sabiduría. La razón científica es la causa por la cual muchos, absorbidos por la abstracción, dejaron de pensar. La pregunta del ser cedió a la duda de la razón. Vino así la desorientación del ser: Pienso luego existo. No es cuando evoluciona el grado de intuición cuando comenzamos a existir. Somos; por eso pensamos. El pecado de la razón está en dejar de pensar naturalmente y quedar a merced del aparato de la duda. Filósofos afirman que todos dudamos, confundiendo el dudar con el preguntar. Podemos preguntar sin dudar y seguir pensando, porque es en el pensamiento donde está la respuesta. El pensar del ser no es una abstracción sino un dialogo. Cuando se duda no se pregunta ni se piensa en nada, sólo se duda de todo. Todo puede ser engañoso, todo es desconfiable y por lo tanto, no hay verdad que buscar, porque aunque se encontrara la verdad, vendría nuevamente el tentador para hacer dudar. Un libre pensador desligado del ser se apega a la abstracción, en una forma atómica de razonar que cambia las dimensiones de lo humano y del mundo que lo rodea. Pensar sobre pensar, es la ardua tarea del filósofo. Diría el sabio Salomón que es mucha fatiga de la carne. Por más que el hombre razone quedará abismado. La lógica no es propiamente un distintivo del ser, sino es lo racional que esclaviza al ser. El maestro de galilea dijo: si permanecieres en mis palabras, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. No se necesita razonar para ser libres, se necesita pensar para poder ser verdaderamente libres. ¿Quién dice que tener fe no es un acto de pensar? ciertamente todos pensamos, ya sea para dudar o para creer, para quedar esclavizados o para ser libres, para pensar o abstraernos de pensar. No somos una abstracción sino pensamiento.