lunes, 12 de octubre de 2020

LOS LIBROS Y LA OSCURIDAD

 

     LOS LIBROS Y LA OSCURIDAD

Un generoso don fue dado a un buen escritor; él mismo dijo que Dios le había dado estas dos cosas: los libros y la oscuridad. Jorge Luis Borges apreciaba aquella biblioteca a la que tuvo acceso en una primera instancia, y también, hablaba con serenidad sobre su progresiva ceguera. No habló de la ceguera como una desventaja; fue como el siervo Job, él no atribuyó mal alguno a nada ni a nadie. Como si se cumpliese aquella sentencia del apóstol Pablo que dice que; para los que aman a Dios todas las cosas ayudan para bien. Fue en esos periodos en que el poeta iba perdiendo la visión de sus ojos-porque la del alma iba adquiriendo mayor intensidad- cuando con muchos esfuerzos continuaba leyendo. Su trabajo fue recompensado al encontrar en aquellos libros los nombres de ciertos lugares que daban también sentido a los nombres de los hombres. Hay quienes han tenido una vista privilegiada y nunca la utilizaron para indagar en las bibliotecas los legados que otros, tal vez no con buena vista, dejaron para mil generaciones. Así aconteció; los libros fueron como una luz  resplandeciente que podía dejar ciego al lector, pero a la vez le daba la experiencia, la inspiración para hablar, no de lo que había recibido de los hombres, sino de aquella voz que había sido como un trueno en su interior; estruendo que todos saben sin haber conocido el mensaje, sino sólo aquel que había quedado ciego por el resplandor. Es como el día y la noche que contrastan pero juntos conforman el primer día de la creación. Los libros y la ceguera son dos cosas que simplemente no se llevan una con la otra, pero son un don generoso de Dios, que llevó al distinguido escritor que perdía la vista  a ser el director de la biblioteca. Si hemos de ver la oscuridad de la ceguera como el quebrantamiento del poeta, que como el Sansón se ha dado cuenta de que Dalila representaba el instrumento de sus enemigos para poderlo dominar; es cuando recupera la luz, la verdadera visión, para vivir como dice el nuevo testamento:para vivir por fe y no por la vista. El escritor en la más densa oscuridad y en la mayor iluminación de su espíritu dice: Puedo vivir sin odiar; lo que no puedo es vivir sin amar.

Acaso no dijo el sabio Salomón que Dios ha dicho que él habita en la oscuridad. El mensaje del evangelio fue el resplandor que dejó ciego a Saulo de tarso, para después recibir una nueva visión del camino que él perseguía. Cuando le cayeron como las escamas de sus ojos, vio el  mundo diferente y lo llenó del mensaje que antes resistía. Después de haber quedado ciego una luz le permitió  ver para escribir las cartas que llevan el sello de su puño y letra. 

Los libros en parte iluminan y nos quebrantan; nos pueden sacar los ojos para poder entrar al reino de la verdadera luz. Me parece  que yo mismo empiezo a tener el mismo aguijón que considero es un don de Dios para que se vea en mí la gracia de Jesucristo. Me siento como un Moisés llamado a subir al  monte donde una oscuridad me ha de ocultar, y en donde se ha de escribir el libro.

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