domingo, 29 de marzo de 2020

De lo local a lo global


DE LO LOCAL A LO GLOBAL

Nadie de los antiguos querían abandonar sus tierras; y por nada del mundo hubieran dejado sus casas y a sus seres queridos. Por mucho sufrimiento en sus  calamidades, la gente soportó todo, porque había un sentir de pertenencia. Eran parte de la comunidad. El poblado no se concebía en el desarraigo y en el individualismo. Lo local era lo que les permitía ver en su interior la totalidad. No necesitaron aventurarse para conocer; ellos lo sabían todo a su manera. Lo local era un mundo que tenía límites que no se podían rebasar, la curiosidad de querer conocer más allá de los límites de la comunidad era demasiado peligroso. Quienes se han atrevido a traspasar esos límites, han perdido su espacio natural, han quedado esclavizados en su ansiedad, y en la fascinación de lo turístico. El ansia de poder produjo los imperialismos que destruyeron las localidades y las convirtieron en caminos transitorios. Cuando se borra lo local empieza aparecer lo confuso e informe. Se impide el desarrollo de la cultura y las costumbres naturales. Todo tiende a totalitarizarse. La globalización es la desaparición de la comunidad; es la reducción de los espacios reales y naturales. Al llegar  la globalización se tuvieron que inventar espacios artificiales, donde ya no hay relaciones humanas, ni lo humano que es el distintivo del ser: la comunicación se petrificó en los símbolos. El espacio mental se degradó a la desmemorización. En lo global todo es vertiginoso, sin secuencia lógica. Es una carrera contra el tiempo, cuando antes, el tiempo era una casa de recreación, de evocación, donde se dejaba una huella en al memoria para poder ser recordada.

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