El Sexo Fuerte
Patriarcado y matriarcado representan al sexo fuerte. No importa la pregunta que nos hacían en la época estudiantil ¿quién es más fuerte, el hombre o la mujer? Sólo era un juego que consistía en la rivalidad entre los jóvenes, quienes ponían de realce sus cualidades varoniles o femeninas, respectivamente.
Cuando me pidieron mi opinión, decidí hablar sobre las potencialidades de las mujeres-ellas pueden hacer cosas que los varones hacemos-, esto me costó el desprecio de mis compañeros varones (como si yo no fuera hombre), y por otro lado, gané el aprecio de las jovencitas, aunque también estaban extrañadas; me veían como un chico raro. Pero lo raro en realidad, y que nadie lo notaba, es que nadie pudo ver el potencial de la sexualidad, que no depende de un sólo sexo, sino de los dos (varón y mujer). Lo que yo intenté es hacerles notar que en la potencialidades de la mujer yo veía mi complemento. Yo no veía a la mujer como un sexo débil, sino como un sexo capaz de concebir.
Han pasado muchos años; y qué bueno fuera que siguieran aquellos debates juveniles de jóvenes inmaduros, que no pasaban de eso, de un leve juego de competencias entre hombres y mujeres. Ahora se ha polarizado la situación; y se ha pasado de un juego en el salón de clases a una agitada masa homosexual, que hace manifestaciones públicas, promoviendo su potencial pervertido en las modernas redes de comunicación; lo que le da una nueva potencialización al sexo; ya no fuerte sino débil. Sí; el sexo ha dejado de ser fuerte. Se ha quitado la careta y muestra su debilidad.
Es lamentable la pérdida del modelo que distinguía los sexos; lo "unisex" vino como una moda, y ahora se impuso como ideología de la nueva era. Se ha llegado al límite de la perversión. El sexo fuerte ahora será representado por la reproducción artificial. El sexo fuerte es un Sansón rapado, carente de su fuerza natural.
Se desvanece la imagen de la mujer abnegada y que se sacrificaba por su hogar, por sus hijos y por su marido. El "machín" del sistema las ha corrompido; las ha prostituido y les hace creer que allí está su fuerza. Creyendo que son el sexo fuerte, se han convertido paradójicamente en el sexo débil. Han dejado de ser esposas y se han convertido en madres solteras; se han convertido en gente exitosa, sin éxito como madres. Se han vuelto locas al pensarse cómo únicas; y están propensas a la autodestrucción. El más grande feminicidio lo harán las propias mujeres.
Han pasado muchos años; y qué bueno fuera que siguieran aquellos debates juveniles de jóvenes inmaduros, que no pasaban de eso, de un leve juego de competencias entre hombres y mujeres. Ahora se ha polarizado la situación; y se ha pasado de un juego en el salón de clases a una agitada masa homosexual, que hace manifestaciones públicas, promoviendo su potencial pervertido en las modernas redes de comunicación; lo que le da una nueva potencialización al sexo; ya no fuerte sino débil. Sí; el sexo ha dejado de ser fuerte. Se ha quitado la careta y muestra su debilidad.
Es lamentable la pérdida del modelo que distinguía los sexos; lo "unisex" vino como una moda, y ahora se impuso como ideología de la nueva era. Se ha llegado al límite de la perversión. El sexo fuerte ahora será representado por la reproducción artificial. El sexo fuerte es un Sansón rapado, carente de su fuerza natural.
Se desvanece la imagen de la mujer abnegada y que se sacrificaba por su hogar, por sus hijos y por su marido. El "machín" del sistema las ha corrompido; las ha prostituido y les hace creer que allí está su fuerza. Creyendo que son el sexo fuerte, se han convertido paradójicamente en el sexo débil. Han dejado de ser esposas y se han convertido en madres solteras; se han convertido en gente exitosa, sin éxito como madres. Se han vuelto locas al pensarse cómo únicas; y están propensas a la autodestrucción. El más grande feminicidio lo harán las propias mujeres.
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