La Aplicación de la Filosofía
El pragmatismo de la técnica domina y esclaviza sin dar más la oportunidad a la vida. Se agotó la metafísica en su propia abstracción, y ha quedado como si no sirviera para nada. En realidad siempre ha sido así; la filosofía no sirve para nada; no es pragmática. La filosofía se ha caracterizado por vivirse, y es por esto que no tiene conceptos utilitarios. Para comprender la filosofía hay que vivirla; los conceptos resultan obstáculos que esconden la esencia de las cosas para quienes no viven filosofando. Ya no hay nada más que decir ahora; creo que lo mejor es echar mano de la filosofía aplicada. Esa formación de pensamiento critico que da el estudio de la filosofía, debe ser utilizado para aplicarlo a los problemas tangibles de la vida: así es como hoy en día tenemos una antropología filosófica, una sociología filosófica, historia filosófica y psicología filosófica. No es que la filosofía esté perdiendo su horizonte de la totalidad, sino es preciso ahora que vaya en busca de esa totalidad, no de manera conceptual sino vivencial. Es tiempo de hacer filosofía fuera de las aulas de las universidades; se necesitan gentes que enseñen a los jóvenes la sabiduría, sin el amor al dinero y a la fama de los insensatos. La filosofía debe presentarse no como la única ciencia, pues el conocimiento se desligó y se pluralizó. La filosofía debe presentarse como la matriz que da la posibilidad de pensar racionalmente, y que también posibilita la fe, como una manera de pensar lo que ha sido revelado por Dios en la interioridad de cada uno. Cuando se filosofa abstractamente ocurre una paralización, porque no se aterriza a lo concreto, pero si nos atrevemos a filosofar desde lo interno de nuestro ser, tendremos que vivir para engendrar y no para inventar. Se hallarán los propósitos de la totalidad de la vida, y no sólo los propósitos utilitarios de unos cuantos.
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